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La isla marciana

Desde la antigüedad los extraños paisajes del archipiélago de Socotra han impresionado a los viajeros

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Redacción
| domingo, 7 de octubre de 2012 | 00:10

Pese a que los seres humanos solemos pensar que nos queda poco por descubrir en este vasto mundo, hay algunos misterios sin resolver que quitan el sueño a curiosos y exploradores. Tal es el caso de la isla de Pascua, el triángulo de las bermudas, el mar del diablo y el archipiélago de Socotra, éste último levanta nuestra curiosidad no por la actividad paranormal sino por el paisaje extraordinario, y no usamos esa palabra a manera de expresión sino literalmente, pues la flora, fauna y  geografía de este sitio es algo verdaderamente insólito.

La isla cuenta con unas 800 especies, de las cuales un tercio son endémicas. Desde la antigüedad sus extraños paisajes han impresionado a los viajeros; el árbol más emblemático de la isla, el Dracaena Cinnabari (el árbol de sangre de dragón), era muy apreciado por los alquimistas de antaño, pues atribuían a su savia roja, grandes propiedades curativas, y su apariencia similar a la de un hongo o un paraguas llamaba su atención. Se cree que la extraña naturaleza de la isla se debe a que se separó del continente africano hace más de 6 millones de años manteniendo parte de su flora y fauna  original. El único mamífero nativo de la isla es el murciélago, que vive en las cavernas Kársticas de la isla.

El lugar es todo un paraíso perdido, cuenta con un índice poblacional muy bajo y hasta 1999, cuando se inauguró un aeropuerto, la isla era inaccesible durante varios meses al año debido a los fuertes vientos y el oleaje, lo que le ha dado un toque místico. El lugar es extraño incluso para los Yemeníes, pues el lenguaje y costumbres de los habitantes les es completamente ajeno. Visitar este sitio es toda una aventura, pues hay pocos lugares para hospedarse y no en todos lados cuentan con drenaje y luz eléctrica, por lo que es recomendable acampar y dejar que los espíritus los ronden.