No tiene ni cuarenta años y ya es una de las actrices de Hollywood con mayor presencia. En 2008 ganó el Óscar a “mejor actriz” por su papel de Hanna Schmitz en The Reader y ha competido por dicha estatuilla seis veces.
Kate es hija de dos actores de teatro, por lo que el mundo de la dramaturgia siempre le ha sido natural. Desde sus inicios ha sido una actriz a tomar en serio. El papel que la hizo brincar al estrellato fue el de Marianne Dashwood en Sense and Sensibility.
Luego durante un tiempo se dedicó a realizar papeles románticos y clásicos, pero fue hasta que salió de esta racha que su carrera comenzó a dar pasos agigantados, apareciendo en películas de la talla de Eternal Sunshine of a Spotless Mind y The Reader. Esta nueva etapa en su carrera la hizo merecedora del nombramiento “mejor actriz de su generación” por la revista New York.
Actualmente la podemos ver en Contagion, donde comparte pantalla con Jude Law, Gwyneth Paltrow, Mat Demon y Marion Cotillard, un equipo talentoso y prometedor.
La autenticidad y naturalidad de la actriz se reflejan en su aspecto: prefiere cuidar de su piel y mantenerla hidratada a utilizar maquillaje excesivo, y opina que las mujeres deben aceptar su apariencia tal y como es. Kate es una mujer que siempre ha logrado superar sus problemas enfrentándolos con la cabeza en alto y dándose una que otra escapada a los confines del mundo.