Pronto, muy pronto, las mujeres podrán hacer pipí de pie. El incómodo ritual de hacer "chis" en los retretes sucios de antros, bares, aviones, autobuses o centros comerciales dejará de existir para quienes confíen en el invento de Ernesto Guzmán Gaona, un emprendedor que pasó tres años buscando respuesta a una interrogante que ha revoloteado en la mente de muchas féminas: ¿cómo evitar sentarse en las tazas de los baños públicos?
La idea surgió cuando Ernesto comenzó a preocuparse por las necesidades fisiológicas de su esposa e hija, quienes suelen acompañarlo en los constantes viajes que realiza por el país. Cada parada en la carretera, recuerda con un dejo de enojo, "era para que mis mujeres bajaran al baño para satisfacer sus necesidades", y ello derivaba en una constante queja sobre la falta de higiene en los baños públicos. Muchas veces "acababan haciendo pipí a pie de carretera".
Afanosamente se dio a la tarea de encontrar materiales desechables y durables que pudieran servir para su propósito, hasta que encontró los materiales necesarios para fabricar Pipié, como bautizó a su producto: un cono desechable para orinar de pie.
Ernesto, de 65 años, es un Administración de Empresas que trabajó en la industria farmacéutica. Al paso del tiempo comenzó a crear productos propios. Ahora dirige una pequeña agencia de publicidad.
¿Quién lo usará?
La sorpresa vino un poco después, cuando decidió recolectar información a través de la realización de varios focus group. Invitó a tres diferentes grupos: mujeres de entre 30 a 50 años; de 20 a 25, y papás solteros o divorciados que se quedan a cargo de sus hijos durante los fines de semana.
A Ernesto le llamó la atención que los padres solteros aceptaran el producto con gran agrado, porque les ayudaba a resolver la dificultad de llevar al baño a las niñas. Las mujeres de entre 30 y 50 años también lo consideraron práctico. Las principales objeciones surgieron en las chicas de 20 a 25 años, quienes manifestaron ciertas preocupaciones estéticas: ¿cómo se iban a ver haciendo "chis" de pie en el baño del antro? ¿qué pensarían de ellas otras mujeres cuando las vieran haciendo pipí como los hombres?
Aún no resuelve cómo convencer a las jóvenes, pero ya cubrió los requisitos legales y de patente, para poder ver su producto en el mercado. Ahora confía en que algún distribuidor apueste por colocar su producto en centros comerciales y farmacias.
No quiere cambiar un hábito, dice: "Sólo intento que las mujeres hagan de la pipí de pie, evitando así el posible contagio de alguna infección".