Ver y oír a Cinthya Blackcat tocando en vivo es simplemente espectacular. La velocidad y la precisión para manipular las cuerdas y sacar el sonido que le viene en gana la convierten en una de las mejores guitarristas de América Latina. Junto a ella, haciendo lo propio con un bajo de cinco cuerdas, está Red Jane Bass, quien hace siete años tuvo la idea de iniciar este proyecto llamado Mystica Girls: una banda de rock integrada no sólo por puras mujeres sino por ejecutantes fuera de serie, capaces de tocar heavy metal con virtuosismo.
La bajista de Ruido Rosa dice que "mucha gente piensa que porque nos vemos muy lindas o muy fresitas somos una banda 'armada' o 'condechis' o no sé qué… pero no, así no son las cosas". Carla Sariñana hace un esfuerzo por darle agresividad a sus palabras, pero su aspecto dulce y su voz cándida más bien me hacen recordar que egresó de la Universidad Iberoamericana y que aún vive con sus papás. Los prejuicios son inevitables, pero la sorpresa viene después, al escuchar su música, y descubrir lo que, sin lugar a dudas, representa una de las propuestas más interesantes en la escena del rock nacional.
Las integrantes de Masfaldas iniciaron grabando un par de canciones para cumplir con un trabajo escolar, pero fue tan bueno el resultado que pronto se vislumbró la posibilidad de grabar un disco. En 2007 sacaron a la venta Esto no es lo que parece, un álbum de rock con guiños progresivos y un toque pop, donde predomina el sonido del sintetizador. Alma, la vocalista de la banda, dice que su segundo disco sonará "más crudo, más actual y más grunge".
Las faldas cortas, las medias de red y los tacones altos hacen lucir la belleza de las Pink Mammas. Si a ello se suma una blusa de escote generoso, una sonrisa de labios rojos y una de esas miradas que van a clavarse en la parte más traviesa de la imaginación, el efecto puede ser demoledor. Y si no que lo digan los miles de fans que tienen Pichi, Ele, Daya y Rack. Cada vez que estas chicas se suben al escenario empiezan a caer los enamorados. Y aunque a ellas lo que más les interesa es que el público aprecie su música, tampoco tienen problema con hacer valer sus encantos. "También vendemos un poco la imagen", reconoce Pichi, la baterista. Pink Mammas está apenas por sacar su primer disco, una producción independiente que vale la pena tener en el radar.
Hablar de bandas de rock integradas enteramente por mujeres nos remite a The Runaways, de donde salieron Joan Jett y Lita Ford; a The Go-Go’s, cuyo disco debut, Beatuy and the Beast, fue considerado entre los 500 mejores álbumes en la historia del rock por la revista Rolling Stone; y a Girlschool, que hizo giras con Black Sabbath, Motörhead y Rush a finales de los setenta, y aún no deja de hacer discos (el más reciente apareció en 2010). Otros grupos más recientes son los norteamericanos The Donnas, Ilia y Civet; los suecos Sahara Hotnights y Crucified Barbara; así como Debbie Rockt!, de Alemania.
Pero si buscamos bandas mexicanas compuestas sólo por mujeres vamos a encontrar muy pocas. Aun cuando parecía que Las Mary Jets habían abierto brecha desde 1960, es notable la ausencia de grupos femeninos a partir de entonces. ¿Podemos considerar a Aurora y la Academia? Aunque su música era más pop que rock, es cierto que este grupo tuvo buena aceptación entre los rocanroleros, llegando a compartir escenario con grupos como Molotov, Control Machete o Las Víctimas del Doctor Cerebro. Ahí están también Las Ultrasónicas, que llegaron a hacer mucho ruido, sobre todo con el segundo de los tres discos que sacaron: Oh, sí, más, más. Actualmente, aunque llevan más de cinco años sin producir un nuevo álbum siguen dando conciertos de vez en cuando.
¿Pero qué hay de nuevo? Salimos a buscar y encontramos que el rock nacional está bien representado por al menos cuatro bandas de veinteañeras llenas de energía, talento, y ganas de gritarle al mundo que su capacidad para componer y tocar bien un instrumento no necesita condescendencias por el hecho de ser mujeres. Mystica Girls, Ruido Rosa, Masfaldas y Pink Mammas representan cuatro formas distintas de hacer, no rock femenino, sino simplemente rock… y muy bueno.
Mystica Girls: Metal virtuoso
Un poderoso redoble estremece a todos en el bar. Por un momento parece un solo de batería pero no… cinco golpes al hi-hat marcan la entrada del bajo, la guitarra y el violín, que se unen a las percusiones para provocar un estallido que repercute en el público con una fuerza impresionante. Varios puños se elevan frenéticos, impulsados por la adrenalina que ha generado la explosión en el escenario. Las responsables del estruendo son Alice, Jane, Cynthia y Sofía tocando My dinner, una de las rolas más aclamadas de Mystica Girls.
Escribí el párrafo anterior hace algún tiempo, cuando decidí hacer este reportaje, impactado con la fuerza sonora y la calidad musical de este grupo. Pero ya han pasado casi seis meses desde aquella noche en que escuché por primera vez a Mystica Girls, y varias cosas han cambiado desde entonces. Particularmente, la salida de Alice Zepeda, que cedió las baquetas a Yolanda Quintero, y la de Sofía Renie, quien dejó el micrófono en manos de Mon Laferte. Así pues, debo empezar a contar esta historia nuevamente desde el principio.
Hoy Cinthya tiene 26 años, pero tenía 13 o 14 cuando comenzó su gusto por el rock gótico, tras descubrir bandas como Sisters of Mercy, The Wake y Type O Negative. A los quince empezó a tocar la guitarra y eso hizo que sus gustos cambiaran. "A mí me gustaba la velocidad, quería tocar rápido pero el gótico no tiene eso. Fue hasta que conocí el heavy y el power metal, con grupos como Iron Maiden, Raphsody o Stratovarius, que dije: '¡Órale, de aquí soy…!'". Aunque para entonces Cinthya y Jane no se conocían, y menos imaginaban llegar a tener una banda juntas, el interés por la velocidad que tenía la guitarrista fue clave para que, unos años después, formara parte de Mystica Girls. "Cuando yo veía bandas en las que había alguna chava tocando siempre me parecía que tocaba cosas muy simples —cuenta Jane, la fundadora del grupo—. Hasta que un día dije: '¿por qué no hacer una banda de chicas que demuestren que pueden tocar algo más complejo?'". Fue bajo esta consigna, de reunir chicas capaces de tocar música que les exigiera más técnicamente, que Jane reclutó a Cinthya Blackcat para que tocara la guitarra, y poco después a Alice Zepeda, una baterista que a pesar de ser delgada y bajita de estatura —además de no haber cumplido todavía los 18 años—, tocaba con una fuerza que no parecía caber en ella. Alice dejó de ser parte de Mystica Girls a principios de este año pero sigue siendo la responsable de que las rolas que forman parte de Metal Rose, el disco que grabó con este grupo, tengan unas líneas de batería que, por su complejidad, impliquen un desafío para Yolanda, la nueva integrante de esta banda. "Para mí tocar con Mystica Girls representa un reto y un crecimiento musical. Ellas hacen algo bastante interesante y distinto a lo que estaba acostumbrada. Siento que en sus rolas hay cuestiones más trabajadas; se nota que las hizo alguien que estudia música", me dice la baterista.
Yolanda estudió Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), una de las universidades privadas más prestigiadas del país, y hasta hace unos meses desempeñó funciones relacionadas con su carrera en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), mientras se daba tiempo para tocar la batería en Inharmonious, un grupo de death metal. Yolanda dejó el trabajo porque quería dedicarse a terminar su tesis y estudiar música de manera formal. Luego vino la desaparición de Inharmonious y poco después la invitación para reemplazar a Alice como baterista de Mystica Girls.
La otra integrante de ingreso reciente es Mon Laferte, cantante y compositora chilena, que además tocará guitarra y teclados en la banda. Mon tiene 28 años y llegó a México en 2007, luego de haber lanzado un álbum llamado La chica de rojo. Tuvo tal éxito que le valió un disco de platino. En julio del año pasado grabó Desechable, su segundo disco, y del cual se desprende el sencillo homónimo que actualmente están promocionando estas rockeras.
A través de sus siete años de vida, Mystica Girls cuenta con una historia rica en satisfacciones. Destacan la gira que hicieron por Europa en 2008 y sus incontables presentaciones en la República Mexicana. También su participación en festivales como el Internacional Cervantino (2009), el Vive Latino (2010) y el Hell and Heaven (2010 y 2011), así como haber compartido escenario con bandas legendarias, como Los Ángeles del Infierno, Cadaveria, The Misfits, Therion y Megadeth. En agosto del año pasado presentaron su disco Metal Rose con un lleno total en El Circo Volador, y hoy en día trabajan en su segundo material discográfico, mismo que darán a conocer a mediados de año.
Para saber hasta dónde podría llegar esta banda de heavymetaleras hay que ver la convicción de La Gato (como le dicen familiarmente a Cinthya): "Mi objetivo es que Mystica Girls llegue a ser una banda internacional y no voy a descansar hasta que logre conseguirlo".
Ruido Rosa: Agresivas como los búhos
"Nunca hemos sido la típica banda de… 'somos niñas y les vamos a demostrar que podemos rockear y ser mejor que los hombres'. ¡No!, o sea, nosotras queremos tocar, y nos gusta tocar, y lo único que queremos es que, si la gente voltea, que nos vea como una banda —dice Daniela, guitarrista de Ruido Rosa, en una entrevista para Indio TV—. Si se dan cuenta de si somos niñas o no, da igual. O sea, pero que digan: 'su música está buena'".
Dicen que las apariencias engañan y eso es algo que puede ocurrir fácilmente con las chicas de Ruido Rosa. El dibujo de los cuatro búhos que vemos en la portada de su disco homónimo tiene algo que ver con esto. "Nuestro diseñador tenía esta idea de que los búhos son unos pájaros superagresivos que tal vez no te lo esperas cuando los ves —cuenta Alejandra—. Y eso es lo que él decía: 'Es que yo las veo a ustedes así: cuando las ven, tal vez no piensen que traen ese poder, esa fuerza'. Eso es lo que él quería representar en el arte del disco". Ale es la vocalista y está recién egresada de Centro, una universidad privada enfocada en la Comunicación y el Diseño, ubicada en Lomas de Chapultepec. Carla y Dany también acaban de terminar su carrera en la Universidad Iberoamericana. Las tres viven todavía con sus papás pero, más allá de eso, llevan más de cinco años tocando rock y, ahora que han dejado atrás la universidad, están decididas a dedicarse de lleno a la banda; tienen la esperanza de poder vivir algún día con lo que ganen de hacer música, sin tener que dedicarse paralelamente a otras cosas para poder sobrellevarla.
Sus credenciales hasta el momento no son nada despreciables. Además de haber recorrido una buena parte del país promocionando su disco, han sido parte del cartel en festivales como el Vive Latino, el Corona Capital o el South by Southwest (SXSW), que se realiza cada año en Austin, Texas. Algo que definitivamente fue muy significativo para ellas fue haber sido la banda que abrió los conciertos de Kiss en Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal, entre septiembre y octubre de 2010, cuando todavía su disco no estaba a la venta y, por ende, eran pocos los que las conocían. La bajista ríe acordándose de los nervios que sintieron cuando recién habían salido al escenario. "Obviamente, cuando salimos nos gritaron. ¡Pensábamos que nos iban a matar! Pero es normal, nadie quiere a la banda abridora, así que sales y te abuchean y te pintan un dedo. Lo bueno es que cuando empezamos tocar tuvimos una muy buena respuesta. Todos se quedaron callados, viéndonos. ¡Luego hasta nos aplaudieron!".
Un factor que tal vez haya contribuido para que este público mayoritariamente cuarentón le diera crédito a Ruido Rosa es que en sus rolas se pueden encontrar reminiscencias de Led Zeppelin, de Deep Purple, de The Who. "Es muy difícil decir cuál es el género de música que tocamos, pero creo que sería rock clásico con fuertes influencias bluseras", dice Carla poco antes de declarar su admiración por bajistas como John Entwistle (The Who), John Paul Jones (Led Zeppelin) y Chris Squire (Yes). Ale, por su parte, es admiradora de Nina Simone y de Robert Plant; mientras que Dany habla de Jack White y de Stevie Wonder como dos de las principales influencias en su gusto musical.
Hace apenas un par de meses, Ruido Rosa no tenía baterista, luego de que Maryluz Alatriste se separara del grupo. Hoy, Alice Zepeda, antes integrante de Mystica Girls, ha llegado a ocupar su lugar. "Siempre he sido muy abierta en cuanto a géneros y, aunque Ruido Rosa me transmite otro tipo de energía, también me gusta mucho. Me está costando un poco de trabajo adaptarme al cambio porque con Ruido Rosa la onda es más groove… Aunque el metal exigía más técnica, hay muchas cosas que como baterista no había tocado antes, así que estoy aprendiendo mucho. Eso sí: obviamente no abandono mis influencias", dice con sonrisa de complicidad.
Actualmente, Ruido Rosa está todavía haciendo promoción a "Días de verano", el tercer sencillo de su primer disco, pero ya tienen parte del material que formará parte de su segunda producción discográfica. "Ahorita la idea es componer, componer, componer… para estar grabando en abril. Espero que a finales de junio, julio, ya podamos tener el disco", dice Dany.
Masfaldas: renacieron crudas
"Caminando de puntitas entro en tu habitación, mis navajas acercándose a tu corazón". Alma tiene una voz que puede ser muy dulce y sonar a que nada malo pasa; a que todo marcha bien. Pero también puede ser un llamado de alerta, una señal de peligro, una amenaza. Así es como suenan para mí esas primeras frases de "Jannis", una especie de canción de cuna delirante, aunque… bien dice el estribillo:
Esto no es lo que parece.
Estoy en un cuarto de azotea oyendo por primera vez a Masfaldas en vivo. Me invitaron al lugar en donde ensayan, que es también casa de Chachú, guitarrista y líder de la banda.
Cuando sangren las estrellas
el misterio de tu piel será resuelto
cuando sangren las estrellas
mis sirenas estarán cantando en el cielo.
La rola me gusta y me imagino que debe ser muy coreada por la gente cuando la tocan en vivo. Pregunto si es una de las nuevas, de las que están apenas por grabar, pero alguien me corrige. Viene en el primer disco, llamado, precisamente, Esto no es lo que parece, tal como reza el estribillo que acabo de escuchar.
Masfaldas nació en 2004 de una manera un tanto circunstancial. Al principio, sólo se trataba de montar dos canciones para presentarlas en uno de los festivales que se llevaban a cabo cada seis meses en Fermatta, una de las escuelas de música más prestigiosas en el Distrito Federal. Ahí, en aquel entonces, estudiaban cinco de las seis chicas que, a la postre, terminarían siendo las integrantes originales de esta banda: Chachú Gilabert, Alma Chávez y Viry Aguilar, quienes se mantienen en el grupo; así como Pamela Hersch y Chela Rivas, que salieron para caminar hacia otros rumbos. La tocada salió tan bien y generó tan buenos comentarios que empezaron a considerar la posibilidad de seguir haciendo música.
Siete años después, mientras presencio su ensayo y veo cuánto disfrutan lo que hacen, me queda claro que estas cuatro chicas nacieron para tocar, y eso es algo que transmiten muy bien a quien las escucha. "Queremos que nuestras rolas le lleguen a mucha gente, queremos tocar almas", me diría Chachú en una conversación posterior. Como buena norteña, esta admiradora de John Petrucci y de Porcupine Tree, no pierde el tono que aprendió en Ensenada, aún cuando vive en el Distrito Federal desde niña. Es ella quien decide qué rola sigue. "Ésta sí es de las nuevas", me dice, y luego le hace una seña a Viry para que marque los tiempos con las baquetas y el inicio de "No soy perfecta".
En 2009, dos años después de haber puesto en el mercado su primer y único disco hasta el momento, vino la fragmentación del grupo. "El hecho de que se fuera la mitad de la banda fue un trancazo tremendo. Estuvimos un buen rato en duelo por la separación", dice la baterista. Este cambio de personal significó para Masfaldas, no sólo estar alrededor de año y medio fuera de los escenarios, sino empezar a modificar su música, ahora que ya no contaban con dos tecladistas en sus filas. Intentando compensar esa ausencia, Alma, que hasta el momento se había dedicado sólo a cantar, les propuso a Viry y a Chachú tocar la guitarra rítmica, y empezar a buscar otra bajista (pronto llegaría Karla Molkovich a ocupar ese espacio). El resultado, de acuerdo con sus propias palabras, es que "ahora suena mucho más grunge, más crudo… como son dos guitarras con un over muy tranquilito, también suena un poco más actual. Además se nota la madurez en las letras. Antes decíamos 'No te vayas, no me dejes'; ahora decimos 'Si quieres lárgate, me vale'". Palabras más, palabras menos, es lo que oigo:
No soy perfecta
No voy a cambiar,
no voy a dudar,
no voy a ser una más
de tus muñecas retorcidas.
Masfaldas ha pisado algunos de los escenarios más importantes de México, como el Auditorio Nacional, el Bulldog Café, la Carpa Neumática del Hipódromo de las Américas y lo que en su momento fueron el Hard Rock Live (un foro contiguo al Hard Rock en el que solían presentarse muy buenas bandas) y el mítico Rockotitlán, considerado por muchos el centro difusor y divulgador del rock por excelencia a partir del año 1985. Ahora la nueva identidad de Masfaldas está casi lista para presentar un nuevo disco que promete sorprender a propios y extraños.
Pink Mammas: las sexys que sí tocan
Es jueves, son casi las once de la noche y en el Black Horse difícilmente podría hacerse cupo alguien más. El 80% de los asistentes de este pequeño bar de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, son hombres que rondan entre los 18 y los 25 años. Pocos son los que no aplauden y corean el clásico "I love rock n’ roll", creado por Joan Jett & The Blackhearts en 1982 para hacerlo patrimonio de la humanidad. Las miradas de todos están clavadas al frente, donde Rack, Ele y Daya, siempre guapas y sexys se aseguran de que todo mundo cante, aplauda y baile poniendo el ejemplo. Ellas tres, junto con Pichi, que apenas se alcanza a ver tras los platillos de su batería, son las Pink Mammas.
Oscilan entre los 21 y los 24 años, y les gusta salir al escenario con tacones, faldas cortas —casi siempre de piel—, blusas escotadas y una actitud que mezcla estratégicamente dosis de candidez, rebeldía y coquetería audaz, que resulta ser, por mucho, su mejor sex appeal.
El público masculino agradece lo que ve con énfasis y embeleso. Basta asomarse a su página de Facebook y ver la cantidad de piropos y declaraciones que les hacen los fans. "Felicidades, estás guapísima y tocas muy bien". "Estás hermosa, ¡cásate conmigo!". "Wow, creo que estoy enamorado"… y muchas cosas más por el estilo. Si bien es cierto que estar bajo el reflector acapara miradas, es indudable que estas cuatro chicas favorecidas por la naturaleza saben sacar provecho de ello. "Sí, hay muchos que nada más van a ver la res —dice la baterista entre risas—. Pero no nos molesta, también vendemos un poco la imagen. Lo chido es que cada una de nosotras tiene la seguridad de que toca bien su instrumento". Rack, la guitarrista, opina algo parecido: "Está bien, que vayan a ver a las chicas y los instrumentos bonitos y lo que sea, pero luego hacemos un esfuerzo para que no se queden con la idea de… 'pues sí, están guapas pero quién sabe si toquen'. Ha habido veces en que ya estamos con todo el escenario montado y se acercan con el mánager: 'Oye, pero… ¿sí tocan?'". Para Daya, lo más importante es lograr transmitirle algo al público. "Yo quisiera que se fueran pensando: 'se ve que les gusta tocar, no salir a que las chuleen'. Que sientan que en verdad estamos haciendo lo que nos apasiona".
La mayoría de los asistentes al Black Horse se entusiasman con las rolas de Pink Mammas. A mí me parece que tocan muy bien. Y además estas chicas tienen estudios musicales. Cuando Ele terminó la prepa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, le dijo a sus papás que se quería dedicar a la música y que pensaba emigrar a la Ciudad de México para estudiar Ingeniería en Audio y Producción Musical. "Pero ¿de qué vas a vivir?", le respondieron angustiados. Les daba pánico pensar en los peligros que enfrentaría su hija de 17 años en la gran ciudad. Pero ella estaba convencida de lo que quería y se aferró hasta convencerlos. "¡Me dieron permiso con la condición de que viviera en una casa de monjas! Lo bueno es que estaba muy cerca de la escuela y ahí me daban de comer, pero pasaban lista y cerraban la puerta a las diez".
La escuela a la que Ele se refiere es Fermatta, donde Raquel estudiaba la Licenciatura en Ejecución, con ánimo de, algún día, llegar a tocar la guitarra como Steve Vai o Joe Satriani, dos de sus más grandes ídolos. "También tengo mucha influencia de AC/DC, Led Zeppelin y Whitesnake. Pero cuando me clavé en la guitarra y conocí a los guitar heroes… ¡uf!". Hace más o menos dos años, Salvador, uno de sus maestros, le dijo que quería formar y manejar un grupo de rock integrado por chicas. Ella hizo clic de inmediato, ya que también había considerado armar una banda. "Salvador era uno de mis ídolos como maestro, así que me encantó la idea de tenerlo como mánager". Entusiasmados con el proyecto decidieron platicarlo con Ele, quien tocaba el bajo y ellos sabían que estaba disponible. Además, formar parte de un grupo de chicas era algo que ella había soñado desde niña. "De chiquita pasaba horas antes de dormir visualizando cada detalle de cuando tocáramos en la tele: me imaginaba las cámaras y nosotras atrás, hasta que alguien llegaba y nos decía: '¡órale, van!'". Ella aceptó, por supuesto, formando así la base de lo que pronto sería Pink Mammas.
A principios del año pasado fueron justamente ellas, Elena y Raquel, quienes se mantuvieron en el grupo, luego de que desertara la otra mitad y se abrieran las puertas para la llegada de Pichi y Daya. Así se definió la alineación que dentro de unos meses entrará al estudio a grabar el primer disco de Pink Mammas, que muy pronto estará circulando.
RODRIGO PÉREZ REMBAO ganó su primer sueldo a los 16 años, tocando la guitarra en una banda de rock. Hoy está satisfecho con un par de libros publicados, muchas revistas editadas y algunos diálogos escritos para telenovelas. Lamenta no haber sido un rockstar