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Lupita Nyong'o, la 'mexikenian' de Hollywood

Hija de padres africanos, nació en el DF, habla español y le encantan los tacos de carne asada; se vio reflejada por vez primera en el cine con Whoopi Goldberg, estudió en Yale y hoy es ganadora del Oscar como Mejor actriz de reparto
GRAN DEBUT. Nyong’o se ha convertido en la revelación de Hollywood por "12 años esclavo". (FOTO: Cortesía Zima Entertainment. )
Por Mario P. Székely. Fotos Archivo EL UNIVERSAL, Zima Entertainment y especiales
LOS ÁNGELES | domingo, 9 de febrero de 2014 | 00:10

El cierre del pasado Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF 2013) no podía ser más intenso. La última película que cobijaba el encuentro fílmico canadiense, 12 años esclavo, nos revela en sus imágenes un conjunto de emociones que muerden el alma, desgarran el corazón y generan indignación.

La cinta 12 años esclavo, dirigida por el británico Steve McQueen, es protagonizada por los experimentados Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender y Brad Pitt, así como por la actriz debutante de origen keniano —pero nacida en México—, Lupita Nyong’o, quien encarna a Patsey, una esclava en una plantación de Luisiana, donde sucede esta historia basada en la biografía de Solomon Northup, afroamericano que fue secuestrado de su hogar en Saratoga, Nueva York como hombre libre y puesto en grilletes a cultivar algodón en 1841, en el Sur del país.

Gracias a su trabajo en 12 años esclavo, Lupita Nyong'o, "la mexikenian" —como la llama la prensa en Hollywood—, está en la antesala del Oscar como Mejor actriz de reparto. Y es que, a pesar de que el filme aborda un tema vergonzante en la historia norteamericana, a ella le ha traído una avalancha de alegrías, nominaciones y reconocimientos, sacándola del anonimato para transformarla en la nueva sensación de una industria que está ávida de jóvenes estrellas con talento.

EL PREMIO. La controvertida cinta "12 años esclavo", del británico Steve McQueen, se llevó hace unas semanas el Globo de Oro como Mejor Película de Drama.

Muchos periodistas todavía recuerdan a la mexikenian cuando, esa tarde de septiembre de 2013 llegó a atender a la prensa en el Festival de Toronto, previo a la proyección de su película, vistiendo un sweater amarillo limón con cuello de tortuga, que además de resaltar el color de su piel, la hacía lucir muy elegante y con una personalidad arrolladora. Desde ese momento, y como una mecha de pólvora encendida, la noticia de que 12 años esclavo tenía serias posibilidades de ser tomada en cuenta para la temporada de premios en Hollywood, así como de la extraordinaria caracterización de una novata llamada Lupita Nyong’o, corrió a toda velocidad.

A la fecha, Nyong’o ha recibido 38 nominaciones como actriz de reparto a diferentes premios de cine, de los que ya ha ganado 27, siendo los más importantes el que le concedió el Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG), el del Círculo de Críticos de Los Ángeles y el de la Agrupación de Críticos de Londres. Ahora, la cereza en el pastel podría ser el premio de la Academia, pero no será sino hasta el próximo domingo 2 de marzo cuando se devele esa incógnita.

Poseedora de ojos oscuros y mirada penetrante, perfil afilado, cabello muy corto, brazos atléticos y esbelta figura de modelo, lo que más llama la atención de Lupita es el prolongado silencio que hace cuando uno está junto a ella. Sigilosa, altiva y siempre al acecho, Lupita mide cada uno de sus movimientos y reflexiona cada frase que dice. Da la impresión de ser una pantera africana que en cualquier momento saltará sobre su presa. Es un felino que nació para ser estrella, para acaparar no sólo las miradas de la gente a su alrededor, sino también los flashes de decenas de fotógrafos y camarógrafos que, ansiosos, esperan su llegada a las alfombras rojas, en donde se ha convertidos en apenas unas semanas en toda una celebridad y un ejemplo del buen gusto. No por nada la prestigiada revista estadounidense Vanity Fair la incluyó en su portada del mes de febrero, en la que conmemora su 20 aniversario, al lado de George Clooney, Julia Roberts, Jared Leto, Lea Seydoux, Margot Robbie y Chiwetel Ejiofor. En la imagen de Vanity Fair, tomada por la legendaria fotógrafa Annie Leibovitz, Lupita Nyong’o aparece en el centro y luce un hermoso vestido largo y liso en color dorado... Dorado, así como el premio Oscar.

ENTRADA. Lupita Nyong’o se ha convertido en muy poco tiempo en la Reina de las Alfombras Rojas, luciendo en cada entrega de premios vestidos espectaculares.

MÉXICO EN EL CORAZÓN

Fue un 3 de marzo de 1983 en que Lupita Amondi Nyong’o nació en la Ciudad de México. Hija de los activistas políticos kenianos Dorothy y Peter Anyang’ Nyong’o, quien fuera Ministro de Servicios Médicos de su país, Lupita vivió hasta los tres años en México, tiempo en el que sus padres, quienes se encontraban refugiados aquí, dieron clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y en El Colegio de México. Luego, cuando el padre de Lupita fue invitado a ser profesor de la Universidad de Nairobi, la familia se regresó a vivir a África. Ahí, la futura actriz creció al lado de sus cinco hermanos.

"Tengo un lugar muy especial en mi corazón para México. Yo digo que soy mexikenian", dice Lupita en un español que fluye como el agua y sólo se interrumpe en algunos verbos, pues quiere estar segura de conjugarlos apropiadamente. "Cuando tenía 16 años, mis padres me enviaron de regreso a México, pues querían que aprendiera a hablar español correctamente. Sintieron prudente que debía hacerlo. Así, me pasé un tiempo en el DF y otro tanto en Taxco, Guerrero, en una escuela de enseñanza para extranjeros… Ahí me enamoré de los tacos… Los de carne asada son mis favoritos", revela Lupita en entrevista.

"Mi padre llegó a tener arresto domiciliario, sin juicio de por medio. Incluso, llegó a desaparecer un tiempo. Crecí consciente de que había una fuerza más grande controlando los destinos sobre nosotros. También, la jerga política y su vocabulario fue habitual en mi niñez", dice la actriz de 30 años de edad. Agrega que, cuando era niña, "me encantaba esconderme en el closet a jugar con mis muñecas e inventar historias. Luego ya salía a pasar el tiempo con los demás niños. Mi mamá cuenta que cuando era pequeñita le gustaba contar mis anécdotas de cómo me iba en la escuela, qué comía de lunch, cómo me vestía, qué jugaba con mis amiguitos. Ella decía: 'Sin duda debes dedicarte a actuar, porque tienes una gran imaginación, pues todavía no has ido un sólo día a la escuela'".

Cuando llegó el momento de ir al colegio, Lupita no dejó de ser espontánea. Llevaba a su mascota, una serpiente, en una caja y la sacaba en pleno salón de clases para darle de comer, asustando a sus compañeros.

De regreso a casa, no había muchas opciones para distraerse. En Kenia, el gobierno tenía sus múltiples brazos en la censura de los medios. "Crecí viendo mucho de todo: teníamos televisión de Estados Unidos, de Australia, Inglaterra y telenovelas de México. Fue hasta que vi El color púrpura que tuve por primera vez algo que pudiera identificarme a mí misma, pues actrices como Whoopi Goldberg eran como yo físicamente".

ES LUPE, LUPITA MI AMOR. Lupita Nyong’o no tiene miedo de experimentar en diversas facetas de la actuación y el modelaje, como aquí, que decidió posar para la revista alternativa 'Dazed&Confused', en donde lució en una gama de colores vivos.

Casi al final de su adolescencia, Lupita se mudó a Estados Unidos y entró a estudiar en el Hampshire College, de Massachusetts, especializándose en Historia de África y Estudios de Cine. Fue ahí donde Lupita Nyong’o presentó como proyecto de tesis final un tema controvertido: el racismo en Kenia con los niños que nacen albinos. El cortometraje se llamó Mis genes.

El mensajero de su destino llegó con uno de sus amigos de la infancia, con quien había actuado a los 14 años en Romeo y Julieta. Su mejor amigo había sido admitido en la Universidad de Yale para estudiar actuación.

"La idea de volverme profesional de la actuación me golpeó en la cabeza. No sólo había un sitio en el mundo para estudiar actuación, sino que un keniano había sido admitido ahí. Guardé mi entusiasmo decidiendo meditar sobre esa posibilidad para mi vida", dice Lupita, como hablando de un plan maestro que apenas descubría.

 

MADERA DE ACTRIZ

Sus primeros pasos no la llevaron precisamente frente a las cámaras, sino que amistades de Lupita la recomendaron de asistente para el filme del brasileño Fernando Meirelles, El jardinero fiel, donde sirvió de asistente. Ahí, tuvo un encuentro con la estrella nominada al Oscar, Ralph Fiennes, quien le dijo: "Puedes dedicarte a hacer cualquier cosa, pero si sientes que morirás si no actúas, entonces debes ser actriz".

Siempre motivada a volver a casa, Lupita regresó a Kenia para meditar sobre su futuro. Sus pensamientos la llevaron a bosquejarse un futuro donde ella ya tendría 60 años, para descubrir una sensación de pánico al enterarse que su vida no había sido feliz por no haberse dedicado a actuar.

Fue entonces que MTV hizo una serie local llamada Shuga (2008), donde Lupita volvió a empaparse del tema de la tolerancia, cuando el mensaje central del programa era prevenir infecciones del SIDA y ser responsables con la sexualidad. El estilo de realización era tipo reality show y el personaje de Nyong’o era Ayira, una chica moderna africana que sabía qué hacer con su vida, pero que ponía en riesgo su futuro al enamorarse de un hombre mayor, a escondidas de su novio.

Con el entusiasmo de MTV para que regresara Lupita a una nueva temporada, incluso invitándola a dirigir episodios, la mexicana decidió regresar a Estados Unidos y enrolarse en la Escuela de Drama de Yale, sitio donde la futura actriz ignoraba se habían graduado Paul Newman, Sigourney Weaver, Paul Giamatti, Frances McDormand y Meryl Streep.

"Cuando llegó el primer día de clases, estaba muy nerviosa y el director nos reunió en un salón a toda la nueva generación para darnos la bienvenida y hablarnos del síndrome del impostor, de cómo probablemente todos en el mismo sitio compartíamos la misma idea y sentimiento que de alguna manera ‘habíamos hecho un truco' para colarnos en Yale. Y resulta, que a mi lado una chica comenzó a llorar, dándome cuenta que no era yo sola la que me sentía así de insegura. Descubrí que una no es tan única como cree que es. Eso fue bueno para mí, porque percibí que todo artista es vulnerable".

Fue en Yale donde Lupita Nyong’o descubrió lo que significaba dedicar su vida al arte histrión. "Ahí, nos dijeron desde el primer día: 'Ustedes no están aquí para que les digamos cómo actuar, eso ya lo saben hacer, sino a que les demos herramientas para ayudarlos a conseguir su máximo potencial en su arte'. Para mí, esos tres años fueron mis mejores de estudiante, me dediqué a experimentar y a decidir qué métodos me funcionaban y cuáles no. Terminé con un estuche de herramientas maravilloso que me ayuda a afinarme como instrumento en de actuar".

EL MOMENTO DE LA VERDAD

La vida para algunos actores es lanzarse en caída libre a sus emociones para de ahí extraer experiencias relativas a sus personajes; pero para ella su estilo comulga más con inventar a personas inspirándose en las páginas del argumento que lleva a la pantalla.

Lo que su agente le puso en las manos no era material para un primer filme, ni siquiera para un actor experto con una década de trabajo, sino para alguien que dominara su "instrumento actoral", dispuesto a profundizar en los horrores de la humanidad, que plasma el guión de 12 años esclavo.

"Cuando terminé de leer la historia tenía el corazón roto. Sentí mucha simpatía con el personaje de Patsey. Tuve una reacción desde mis entrañas, respondiendo a algo que no pasó por mi cabeza, pero sí por mi cuerpo. Eso me cautivó mucho y llevó a explorar al personaje de distintas formas", escucho la voz de Lupita tornarse seria.

Tres audiciones bastaron, una de ellas con la directora de talento de 12 años esclavo, Francine Maisler, quien de prueba de cámara la puso en cuclillas para que simulara fuera azotada. Después, el propio director McQueen, la interrogaría y sometería a una sesión difícil donde incluso se le gritaría. Lupita pasó la prueba entre mil candidatas y el rol de su vida —o de lo que va de ella— estaba en sus manos.

Obligatorio pensar en las palabras que el guionista nominado al Oscar, John Ridley, dijo en entrevista: "Una cosa es poderse sentar frente al escritorio y crear escenas y diálogos que revelen acciones y motivaciones de un personaje, y otra es que un actor como Chiwetel Ejiofor o Lupita, desplieguen un sinfín de emociones, partiendo de una introspección al personaje. Sus actuaciones son remarcables, remarcables, remarcables".

Y Agregó: "En términos del personaje de Patsey, siempre pensé que era muy importante para la historia y que no era menor en absoluto. Hay un gran poder en su personaje y luego su tragedia que conlleva. Pero cuando le di punto final al guión, recuerdo que pensé: ¿quién va a poder interpretarla?, ¿quién tendrá la capacidad de personificar todas estas demandas físicas y emocionales? Cuando llegó Lupita y se asió de este personaje de la manera en que lo hizo, no pude dejar de sentir orgullo, al ser autor del texto, de cómo elevó ella a grandes proporciones lo que yo puse en papel. Ciertamente se merece todos los honores que está recibiendo y ante ella tengo un gran sentido de gratitud".

EL TREN DE LA FAMA. La "mexikenian" se ha vuelto toda una celebridad, y son las grandes estrellas de Hollywood quienes la buscan para tomarse fotos con ella.

La misma Lupita, recuerda que al leer el libro original de Northup, le llamó la atención de la descripción de Patsey: "Si ella hubiera nacido en otra era, ciertamente hubiera sido una líder"; pero en los tiempos de la esclavitud, ella tuvo que ser atada a árboles para ser azotada, ultrajada, violada por su amo, interpretado por Michael Fassbender.

"Mi trabajo de actriz fue reconocer las circunstancias que rodeaban a Patsey. Una vez más estaba en el terreno del "hacer creer que…", pero ahora tenía un compromiso de verdad con mi personaje. No debía de caer en lo sentimental y debía compartir su sentido de ser una mujer que aunque no tenía ninguna posesión, siempre veía al frente con sentido de dignidad", manifiesta sentidamente Lupita.

La anécdota cuenta que tras recibir la actriz centenas de líneas color sangre plasmados en maquillaje en su espalda, tras una brutal escena de azotes, Lupita no podía dormir por la incomodidad. Todo se desvaneció, cuando se dio cuenta que la sensación se desvanecería en unos minutos y que las Patsey de ese tiempo, tuvieron que existir por siempre con esas cicatrices.

"Estoy agradecida con McQueen como director, por darnos espacio a los actores para equivocarnos frente a la cámara y descubrir la verdad de nuestros personajes. Él es un explorador como nosotros y ello nos dio espacio para crear", asegura Lupita Nyongó.

Como en la África ancestral, donde los primeros contadores de historias señalaban la importancia de cada héroe de compartir el elixir con la comunidad, Lupita nos dice lo que hay tras la experiencia de ser Patsey y lo aprendido en el trayecto como ser humano: "Patsey se relaciona con la obligación de rescatar la dignidad del ser humano. Ella es una herida abierta de toda mujer que alguna vez ha sido silenciada. De todas las mujeres en distintas eras y situaciones".

En plena celebración por el talento de la mexicana, Lupita se ha dejado agasajar por las principales marcas de ropa y accesorios que desean relacionarse con la frescura de esta actriz que está por cumplir 31 años, justo un día después de la entrega del Oscar y que bien trae el lado comprometido de la actuación en sus venas.

El próximo papel de Lupita es al lado de Liam Neeson y Julianne Moore, dentro del thriller de suspenso Non-Stop (2014),  cuya traducción en español: Sin parar nos dice algo de lo que podemos esperar de Lupita. Una mexikenian tatuada de grandeza.

 

MARIO P. SZÉKELY es, desde hace dos décadas, periodista y crítico de cine. Cubre festivales internacionales como el TIFF, en la ciudad de Toronto, donde entrevistó por primera vez a Lupita Nyong’o, de quien quedó cautivado. En unos días asistirá a la entrega del premio Oscar, siguiéndole la pista a los mexicanos nominados (@MarioMovies).