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La virreina del cine para adultos

La colombiana Esperanza Gómez está orgullosa de ser actriz de películas triple equis, pues asegura que es un trabajo como cualquier otro; es considerada la máxima estrella latina en la historia de esta industria y, actualmente, ninguna gana más dinero que ella. Mientras otras publicaciones buscan mostrarla con poca ropa en sus páginas, en Domingo la vestimos muy linda para que pueda entrar en tu casa
SE PARECE A SOFÍA. Tan notable es el gran parecido que hay entre Esperanza Gómez y su paisana Sofía Vergara (protagonista de la serie "Modern Family"), que ya se acostumbró a que la confundan con ella en la calle. (FOTO: Alfredo Pelcastre )
Por Rogelio Segoviano. Fotos de Alfredo Pelcastre
| domingo, 29 de junio de 2014 | 00:10

Cuando la colombiana Esperanza Gómez sale de compras acompañada de su hermana y su sobrina por algún centro comercial de Cali, la ciudad en donde tiene su segunda residencia, ya no le resulta incómodo ni extraño que mucha gente en la calle, principalmente niños y jovencitas, la paren, la saluden y, con gran familiaridad, le pidan tomarse una foto con ella. Pero, mejor que nadie, Esperanza sabe que cuando la rodean todos esos chamaquitos, no es porque sepan que ella es una de las actrices de películas para adultos más famosas y cotizadas del momento, sino que simplemente muchos la confunden con su paisana Sofía Vergara, la protagonista de la comedia Modern Family. Y es que, en realidad, el parecido entre ambas es notable.

"La verdad es que eso me pasa muy seguido —comenta en entrevista Esperanza Gómez—. Pero lo más divertido es que mientras los niñitos y las jovencitas de verdad creen que yo soy Sofía Vergara, la mayoría de los papás, tíos o hermanos mayores que los acompañan, me ven con más asombro que los pequeños, porque ellos sí que me reconocen casi de inmediato y, al final, terminan por pedirme también una foto para presumirla con sus amigos o subirla a sus redes sociales".

Con 33 años de edad y poco más de un lustro de formar parte de la industria del entretenimiento para adultos —una maquinaria que, según la revista Forbes, produce 11 mil películas anuales y genera ganancias por más de 60 mil millones de dólares en ese mismo período—, Esperanza Gómez sabe que le ha llegado su momento de brillar, que hoy en día los productores del Valle de San Fernando, en Los Ángeles —en donde se establecen unos 250 estudios de filmes eróticos— la prefieren contratar a ella antes que a la mayoría de sus colegas norteamericanas, europeas o asiáticas, porque consideran que entre los consumidores de materiales audiovisuales no aptos para menores están de moda las actrices latinas y, en esa categoría, Esperanza es el equivalente a la Diosa del cine del amor, la Afrodita colombiana.

De acuerdo con AVN Media Network —empresa que organiza anualmente los AVN Awards (considerados los premios Oscar del género) y publica en forma regular, desde 1982, el llamado Red Book (el más completo directorio de servicios en esta industria)—, son menos de 2 mil 500 las actrices que actualmente están en activo y participan en estos filmes, de entre las cuales hay un selecto grupo de 50 que son las más cotizadas y que más ofertas de trabajo reciben. Y entre estas estrellas se encuentra Esperanza Gómez, quien es la actual imagen de la cadena de televisión de paga Canal Venus, filial del Grupo Playboy y una de las compañías más importantes del ramo en todo el planeta.

"No te voy a decir cuánto dinero gano por hacer una de estas películas, porque por contrato no lo puedo revelar, pero sí te digo que a mí me pagan mejor de lo que pueden ganar las demás actrices internacionales que están en el mundo del entretenimiento para adultos", dice la colombiana, quien de inmediato lanza el reto: "Menciona a la estrella que quieras…, a la que quieras, y te puedo asegurar que yo gano más que ella. Y no lo digo nada más como un truco de promoción, lo digo porque es la verdad y porque la gente de todo el mundo está viendo ahora mismo mis películas en los canales de televisión o en algún sitio de Internet desde su computadora o por dispositivos móviles".

—Esperanza, si no me puedes decir cuánto dinero ganas tú por participar en una película, dime cuánto le pagan a las otras actrices, para tener un referente.

—Mira, por lo general te pagan por escenas, no por película. Y cada escena puede ir de 40 minutos a una hora y media, en promedio. Es decir, en una hora y media ganas mucho más de lo que te pagarían en una semana trabajando como secretaria o diseñadora.

—Pero es diferente ser secretaria o diseñadora a ser una estrella de este género de cine...

—¿Diferente…? ¿Diferente en qué sentido…? Secretaria, diseñadora, licenciada, doctora o actriz de películas para adultos, son todos trabajos muy respetables, y si te sientes bien haciéndolos, pues adelante. No hay nada de diferente en ello. Y eso también incluye a los varones. Nosotros desempeñamos un trabajo tan digno como cualquier otro y no estamos haciendo absolutamente nada ilegal.

—Diferente en cuanto al estigma social, a eso me refiero.

—Desafortunadamente, vivimos en una sociedad con una doble moral terrible, principalmente en América Latina, y hay cosas que siempre van a ser condenadas, prejuzgadas y tachadas de inmorales por los sectores más conservadores, que suelen ser también los más hipócritas. Pero, ¿sabes una cosa? Eso a mí me tiene sin cuidado porque yo soy una mujer muy segura de mí misma y estoy muy orgullosa no sólo de ser actriz de este tipo de cine, sino de ser una mujer latina que ha vencido cientos de obstáculos y prejuicios sociales para salir adelante en una industria en la que antes no figuraban por ningún lado las mujeres de esta parte del mundo. Y eso es importante decirlo.

PININOS. Antes de ser actriz, probó suerte como modelo.

—Se puede argumentar que aquí se gana 100 veces más que en un trabajo como secretaria, pero dice Steve Hirsch, dueño de Vivid Entertainment, una de las productoras más importantes del ramo, que en las películas de sexo explícito el trabajo físico es desgastante y que las actrices quedan marginadas de por vida…

—Puede ser que tenga razón en eso del desgaste físico, pero yo no me siento marginada ni avergonzada de nada.

Y aunque Esperanza Gómez no revela cuánto puede llegar a ganar una actriz de este género, es mediante AVN Media Network que nos enteramos que por realizar una escena erótica, una chica puede llegar a cobrar entre 400 y 5 mil dólares, dependiendo del tipo de producción que se trate (alto, mediano o bajo presupuesto), del estatus y popularidad de la estrella y de la práctica sexual que se requiera. Una actriz que se prueba por primera vez deberá hacer un casting, es decir, una escena real, por la que le pagarán unos 150 dólares.

Se estima que una actriz bien cotizada en el ambiente puede llegar a ganar hasta 350 mil dólares al año, aunque existen casos como el de la estadounidense Jenna Jameson, quien además de producir y distribuir sus propios filmes, logró importantes patrocinios que la ayudaron a convertir su nombre en una marca registrada que generaba unos 5 millones de dólares anuales. No por nada, las revistas Rolling Stone y New York Magazine la consideran un icono de la cultura pop que logró trascender el mundo del cine erótico.

En el caso de los actores, éstos suelen ganar, en promedio, menos de la mitad de lo que ellas ganan y, a menos de llamarse Ron Jeremy, Rocco Siffredi, Nacho Vidal o Evan Stone, deberá tratarse de una situación extraordinaria para que un hombre pueda encabezar el reparto en una de estas películas.

—¿Son muchas las actrices latinas que participan en las películas de este género que se hacen en Hollywood? —le pregunto a Esperanza.

—Sin contar a las brasileñas, que esas se cocinan aparte, hasta hace poco las latinas importantes dentro de la industria se contaban con los dedos de una mano, pero en los últimos años se ha disparado esa cifra. Estamos llegando de todas partes de América Latina.

—¿A poco hay muchas mexicanas…?

—Ellas todavía tienen cierto temor por el qué dirán de la gente, por sus familias y todo eso, así que si les preguntas de dónde son, responderán que de Guatemala, Venezuela o Colombia, y no de México. Pero sí, en este tipo de cine hay muchas mexicanas muy guapas y con tremendos cuerpos… Más de las que aquí se imaginan.

¿CÓMO ES UN DÍA EN LA VIDA DE ESPERANZA? "Como el de cualquier ama de casa. Me gusta estar en mi apartamento, limpiarlo, hacer la comida, disfrutar de mis perros y mi gato y regar mis matas. En la terraza tengo azucenas, rosas, claveles, helechos, plantas medicinales... Hasta tuve un pequeño huerto con tomates; lo que sea de cada quien, tengo muy buena mano para la jardinería".

¿AGRÓNOMA Y MODELO?

Se estima que 250 millones de personas en todo el mundo consumen productos no aptos para menores en forma frecuente. Según Forbes, sólo en Estados Unidos, la gente gasta más de 10 mil millones de dólares anuales en estos productos, es decir, el equivalente a lo que invierten en ir al cine para ver películas tradicionales. Muy lejos está esa cifra recaudatoria de 450 millones de dólares al año a principios de los 90, cuando apenas iniciaba el formato DVD y la televisión de paga experimentaba con la modalidad pay per view, que a la postre se convertirían en los grandes detonadores de esta industria del entretenimiento.

"Hoy, la pornografía está en todos lados. La encuentro en los 'mails basura', en mi computadora, en las revistas locales, en la ventana de la tienda donde compro el vino. Las estrellas aparecen en programas de televisión, en carteles y dan entrevistas sobre lo liberador que es esto para las mujeres", escribe la ex actriz de cine triple equis Traci Lords en su libro biográfico Underneath It All, para hacer referencia al cambio de percepción que en algunos países tiene el tema. Incluso, gente de la industria es invitada con regularidad a las mejores escuelas y universidades de la Unión Americana para dar charlas, en donde cada día crece entre el estudiantado la fascinación por esta actividad.

Al parecer esa fue también la extraña fascinación que sintió Esperanza Gómez por la industria del pecado, pues sin tener necesidad económica alguna, un buen día decidió hacer realidad las fantasías que tanto ella como su marido, un empresario colombiano del sector aeronáutico, tenían de manera recurrente.

Cuenta que ella y su marido siempre han sido dos personas muy abiertas, por lo que no fue extraño que comenzaran a hablar de sus fantasías. Además, a ambos les gustaba grabar siempre cada pasaje de su vida, por lo que, hasta cierto punto resultó algo muy natural y divertido que comenzaran a hacer videos amateur, cada vez más subidos de tono.

Revela la colombiana que después de hacer esos videos caseros, decidieron que su siguiente paso sería realizarlos con equipo profesional, director y estrellas del cine para adultos. Fue así que llegaron a Los Ángeles, al Valle de San Fernando, en donde recibieron a Esperanza con los brazos abiertos. Nacía así una nueva estrella.

—¿Recuerdas esa primera experiencia "profesional"?

—Para ser honestos, fue muy intimidante, a pesar de que ya venía haciendo una especie de prácticas de video con mi marido, para sentirme más cómoda delante de una cámara. Aún así, sentía como si me estuvieran usurpando la intimidad. Entonces, en esa primera película que hice me sentí muy incómoda, pero al final logré relajarme. Y bueno, ya conforme fue pasando el tiempo empecé a soltarme hasta que llegó el punto en que fui yo misma, sin ningún sentimiento de vergüenza ni nada de eso.

—¿Con qué soñaba ser de grande una actriz de este género de cine?

—Yo quería ser virreina.

—¿Virreina?

—Así es, porque pensaba que la virreina era todavía más importante y más hermosa que una reina, y hasta tenía su corona más grande. No sé por qué se me metió esa idea en la cabeza, pero hasta el día de hoy la tengo muy presente.

—¿En tu adolescencia tuviste algún acercamiento con este mundo del entretenimiento?

—De joven nunca vi videos ni cosas así..., bueno, una vez me encontré por casualidad con las revistas Playboy que mi hermano tenía escondidas debajo de su cama, y ya para ese momento tendría como 16 o 17 años. Cuando vi esas imágenes con los cuerpos desnudos de mujeres tan hermosas me quedé impactada. Yo creo que, de manera inconsciente, me vi a mi misma reflejada en esas fotografías, y tal vez es por eso es que, ya más grande, comencé a tener esas fantasías. Pero bueno, en ese momento no es que yo haya dicho: voy a ser actriz de cine para adultos. De hecho, además de virreina, yo soñaba también con ser agrónoma, pero un día mi papá me dijo: 'Eso es muy bonito, pero el campo empobrece, ennegrece y embrutece'. Entonces me enfoqué en el modelaje y el diseño. Y mira las vueltas que da la vida, terminé como actriz de este tipo de cine.

EL HOGAR. Divide su vida en tres ciudades: Los Ángeles, Miami y Cali.

—Tengo entendido que, por cuestiones de trabajo, tienes casa en Los Ángeles y en Miami, que son las ciudades de Estados Unidos en donde más producción de películas tres equis hay...

—Así es, pero en donde me la paso más a gusto es en mi apartamento de Cali, en Colombia, porque así estoy cerca de mi familia. Además de estar con mi marido, vivo con mi hermana Luz Mary y su hija Valentina, que es como si también fuera mi hija. La he criado prácticamente desde que nació.

—¿Cómo es un día de Esperanza fuera del trabajo?

—Como el de cualquier ama de casa. Me gusta estar en mi apartamento, limpiarlo, hacer la comida, disfrutar de mis perros y mi gato y regar mis matas. En la terraza tengo azucenas, rosas, claveles, helechos, plantas medicinales... Hasta tuve un pequeño huerto con tomates; lo que sea de cada quien, tengo muy buena mano para la jardinería.

—¿Cómo recibió tu familia la noticia de que trabajas como actriz de películas de este tipo?

—Les cayó como bomba. Nunca se lo imaginaron. Tengo ocho hermanas y un hermano, y varias de ellas me dejaron de hablar.

—¿Qué dijo tu padre?

—Él ya había fallecido cuando me hice actriz, y qué bueno, porque se habría muerto de nuevo con la noticia. Él siempre fue muy estricto conmigo, no quiero ni imaginar cómo lo habría tomado. No fue fácil que aceptara que era modelo.

—¿Y tu mamá qué opina?

—Ella también pegó el grito en el cielo y trató de convencerme a toda costa de que dejara el trabajo, pero llegó un momento en el que se dio cuenta de que ya había tomado una decisión importante para el resto de mi vida y que no cambiaría de opinión jamás, así que, como todas las madres, terminó por darme su bendición y su apoyo.

—¿Tienes hijos?

—No, ni pienso tenerlos. Es una decisión tomada.

—Dices que tienes una sobrina que es como si fuera tu hija. ¿Ella sabe a lo que te dedicas?

—Por supuesto. Y no me juzga, ni tendría por qué hacerlo.

—¿Qué harías si ella te dijera un día que también quiere seguir un camino profesional similar al tuyo?

—Bueno, pues antes que nada, es decisión suya y yo la apoyaría al cien. Por supuesto que también trataría de disuadirla para que no entrara en este mundo porque no es fácil, y que si quiere ser actriz puede mejor optar por salir en una telenovela; yo le ayudaría a conseguir una buena escuela para que se prepare. Pero al final será ella misma quien elija su futuro.

—¿Qué piensas de que en este momento haya un niño en España, Japón, México o Rusia frente a su computadora y esté viendo una película tuya a escondidas de sus padres?

—Pienso que es una gran irresponsabilidad de sus padres no vigilar el contenido de los sitios en Internet que sus hijos visitan. El que haya niños viendo pornografía, cuando sus mentes, su sexualidad y su criterio no han madurado lo suficiente, no es culpa de la industria, es culpa de los padres que no atienden a sus hijos. Con respecto a eso no tengo ningún sentimiento de culpabilidad.

—¿Cómo defines tu profesión?

—Primero, me gustaría definir lo que no es, y casi todos confunden: No soy prostituta, soy actriz de cine para adultos, y me gusta creer que realizo una función importante en la sociedad, contribuyo a que las parejas tengan una vida sexual saludable. Cuando la gente me ve desnuda en la pantalla  fantasea que están conmigo, pero al final con quien va continuar esos toqueteos y juegos eróticos es con sus respectivas pareja, y ojalá sea por un largo rato. Me gusta pensar que soy una especie de terapeuta del amor.

PRECAUCIÓN. Prefiere que su sobrina sea actriz de telenovelas.

ROGELIO SEGOVIANO es reportero de espectáculos y editor en este semanario; las primeras películas para adultos que vio fueron en los cines Río, Venus y Savoy, del Centro Histórico de la Ciudad de México, cuando era ceceachero.