Sin Elsa Schiaparelli el mundo de la moda no tendría desfiles ni hombreras, tampoco sabría lo que es un vestido con cierre cruzado, ni conocería el traje de chaqueta de noche. Desconocida para el gran público, la figura de esta gran revolucionaria de la moda resucita este año con una exposición y la reapertura de su marca.
Este particular "revival" que el mundo de la moda dedica a la histórica diseñadora italiana tiene su primera parada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET), con una exposición en la que comparte protagonismo con Miuccia Prada; mientras que el otro gran acontecimiento será la reapertura de su marca —cerrada en 1954—, que abrió nuevamente en julio.
Elsa nació en 1890, en Roma. A los 22 años salió de su casa, cargando los recuerdos de la infancia, cuando su mamá le criticaba su estatura y su "fealdad".
A pesar de su rebosante creatividad, la entrada de Elsa Schiaparelli en el mundo de la moda fue fruto de la casualidad. Cuando su marido la abandonó a su suerte tras dar a luz a su primera hija, una pareja de amigos le pone en contacto con Gaby Picabia —ex mujer del conocido artista—, para que la ayude a poner en marcha un negocio de importación de ropa francesa en la Gran Manzana.
A finales de los años veinte y principios de los treinta sus diseños se convierten en el último grito de la moda en París, de manera que su popularidad la enfrenta con la reina de todas: Coco Chanel, quien despectivamente la llamaba “la italiana”. Se hicieron la guerra y la prensa hizo eco del duelo entre la amiga de los surrealistas y la amiga de los cubistas.
Una vida surrealista
Schiaparelli frecuentaba y era miembro activo del círculo de los surrealistas. Su obra era el diseño de ropa, del mismo modo que sus colegas pintaban un cuadro o tomaban una fotografía.
Sus diseños más famosos, que aún se conciben como íconos de la moda y que no han perdido un ápice de modernidad y vigencia, fueron los que realizó en colaboración con sus colegas artistas. Es el caso del "Vestido langosta" (1937), el "Sombrero zapato" (1937) o los botines hechos con piel y pelo de mono; los dos primeros, diseñados con la colaboración de su gran amigo Salvador Dalí.
No fue el único. Los artistas Jean Cocteau y Alberto Giacometti también trabajaron codo con codo con la diseñadora, cuya explosiva creatividad y arrebatadora personalidad la permitió construir una marca y un nombre totalmente diferenciados del resto de diseñadores. El mundo del cine y la alta sociedad se rindió a sus diseños y creativos complementos, en especial las actrices Mae West, Marlene Dietrich, Katharine Hepburn o Joan Crawford, sin olvidar a Wallis Simpson, duquesa de Windsor. Pero también para Elsa la moda nacía de hechos, tendencias y cambios políticos, y no del intento de fabricar "cortos o largos, plisados o lisos".
Pasión por los complementos
La creatividad y el ingenio de Schiaparelli no tenía límites, le gustaba diseñar las colecciones en su totalidad, desde la ropa hasta complementos: zapatos con forma de cara, sombreros con silueta de zapato (también idea de Dalí), guantes con uñas pintadas o joyas con forma de insectos, fueron sus creaciones más destacadas.
Los botones ocupan un extenso capítulo de su imaginario creativo, los concibió con forma de mano, insectos, boca, estrellas, conchas o uñas; los complementos fueron una parte muy importante de su obra, ya que trataba de imprimirles tanta creatividad e imaginación como a cualquiera de sus otras prendas.
A diferencia del resto de los diseñadores, la artista elegía cada temporada un tema para su colección: la astrología, el circo o la "Comedia del l'arte" fueron algunos de sus leitmotiv, a los que imprimía una soterrada ironía que le generó reconocimiento en el mundo del arte y la moda, a partes iguales.
Un mundo sin Schiaparelli
La más desconocida e importante de todas sus aportaciones al mundo de la moda es, probablemente, la invención del desfile tal y como lo entendemos hoy en día: como una propuesta escénica pseudoteatral, muy alejado de la encorsetada y aséptica muestra de maniquíes que se estilaba en la época.
Esta aportación es un elemento apropiado del circulo de artistas surrealistas, que vieron en la "performance" y el "happening" el formato más adecuado para llevar a cabo sus propuestas artísticas.
Schiaparelli fue pionera en el uso de cierres vistos de colores, el vestido cruzado, los estampados en suéteres, el traje de baño con espalda al aire, las hombreras o los trajes de chaqueta de noche.
Año 2012, el renacer
Hasta el 18 de agosto, el Museo Metropolitano de Nueva York ha elegido a Elsa Schiaparelli y Miuccia Prada como protagonistas de la segunda exposición que dedica al mundo de la moda. Una extraña combinación cuyo principal logro ha sido, hasta ahora, reunir en la alfombra roja a lo más granado del mundo de la moda, el cine y el mundo del famoseo.
"Conversaciones imposibles" es una muestra que pretende mostrar los parecidos y las diferencias creativas y biográficas entre las dos diseñadoras italianas.
La reapertura de la su marca, promete un resurgimiento mucho más extenso y sólido que la exposición. Aunque el alma revolucionaria y pionera de Schiaparelli realmente nunca abandonó el mundo de la moda.