El espíritu y la estética de Blancanieves seducen a la mujer con fabulosas propuestas de colores vibrantes, de corte romántico y con ciertas notas bucólicas y campestres, muy alejadas de la tendencia minimalista que reinó durante la temporada pasada.
Prueba de ello son las propuestas de Valentino, que, de la mano de los diseñadores María Grazia y Pierpaolo Piccioli, muestra bellísimos vestidos bordados que no desentonarían en el armario de Blancanieves, así como los vestidos blancos y el escote palabra de honor de Jil Sander.
La firma Miu Miu recrea ese fabuloso mundo con transparencias, encajes y lazos, mientras que Nina Ricci prefiere patrones evasé y Elie Saab modelos más lujosos con los que morder la manzana roja que le ofrece su madrastra, disfrazada de bruja.
El estadounidense Marc Jacobs, para la firma Louis Vuitton, realza los diseños con bellísimas tiaras que imitan a las que luce la madrastra del cuento. La firma italiana Marni recurre a los cuellos de bebé postizos, muy del gusto de Blancanieves, y la diseñadora Anya Hindmarch propone pequeños clutches en forma de manzana con piedras semipreciosas.
La firma española Pretty Ballerinas también ha querido homenajear a Blancanieves creando una exclusiva colección inspirada en los personajes del cuento de los hermanos Grimm. Así, presenta un par de manoletinas en raso marrón adornadas con los dos símbolos más significativos de la película: la manzana mordida y el espejo.
Cierto es que el vestuario creado por la diseñadora japonesa Eiko Ishioka para la película Mirror Mirror, dirigida por Tarsem Singh, en la que una bella y madura Julia Roberts encarna a la malvada pero también sugestiva reina y la joven Lily Collins a la dulce Blancanieves, es bellísimo y fuente de inspiración para muchos diseñadores.
La madrastra luce un opulento vestuario lleno de color y de exquisitas formas, una perfecta combinación entre lo colorista y lo tenebroso que recuerda un poco el estilo de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Sin embargo, ambas Blancanieves lucen prendas románticas y vaporosas en azul celeste, blanco o verde pastel, que remachan la inocencia y la frescura de su juvenil belleza.
Más góticos, agresivos y guerreros resultan los vestidos que ha creado la diseñadora Colleen Atwood para el filme Blancanieves y la leyenda del cazador. "No quería una Blancanieves delicada como una flor", puntualiza la diseñadora.