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La cubana milagrosa

La cantante Gloria Estefan, quien acaba de lanzar al mercado The Standards, su álbum número 27, nos habla del origen de su nombre (el verdadero), de su pasión por los Miami Dolphins y de cómo ella pudo haber ocupado el lugar de Julia Roberts en Hollywood, pero no quiso
EN UN PRINCIPIO. Gloria nos confiesa que cuando comenzó su carrera le decían que era bastante latina para los americanos, y bastante americana para los latinos (FOTO: Cortesía Sony Music )
Por Rogelio Segoviano. Fotos cortesía Sony Music
| domingo, 17 de noviembre de 2013 | 00:10

La Necrópolis de Colón, considerado uno de los cementerios más famosos y hermosos del mundo, fue construido en Cuba hace casi un siglo y medio por el arquitecto español Calixto de Loira. El camposanto está ubicado en el barrio El Vedado, de La Habana, y la tumba más visitada del lugar es la de Amelia Goyri de la Hoz, una mujer que falleció a los 23 años por complicaciones de un embarazo de ocho meses. La joven fue sepultada en mayo de 1901, y su pequeña fue colocada a sus pies, en el mismo ataúd, como marcaban las costumbres de la época.

Se dice que mientras el esposo de Amelia estuvo vivo, no hubo un solo día que no visitara la tumba y le llevara flores a su amada. También, cuentan que, en diciembre de 1914, la tumba de Amelia fue reabierta para colocar el féretro de su suegro, y que su esposo pidió echar una última mirada a su mujer. Ya habían pasado trece años de la muerte de Amelia, y muchos le recomendaron al viudo que no lo hiciera, pero él insistió. Cuando abrieron el ataúd descubrieron que el cuerpo de la joven, así como de la criatura, no sólo estaban perfectamente conservados, sino que ahora la mujer abrazaba al bebé contra su pecho. En poco tiempo la noticia se esparció por todos los rincones de la isla, y al cementerio comenzaron a llegar personas de diferentes provincias de Cuba para llevar flores a la tumba de Amelia y solicitarle les concediera algún favor porque, decían, era muy milagrosa.

LAS DOS DIVAS. Se dice que la cantante de origen mexicano Selena Gómez podría ser quien interprete a Gloria Estefan en el musical "Gloria&Emilio", que ya se cocina en Broadway.

Así, la historia de amor de un hombre por su esposa se transformó en la fe de un pueblo hacia una mujer que, aseguraban, simbolizaba la maternidad y el amor eterno. Entonces, los cubanos comenzaron a llamar a Amelia Goyri de la Hoz: La Milagrosa. Hasta la fecha, no pasa un día sin que su tumba en la Necrópolis de Colón amanezca tapizada con cientos de flores.

Y es precisamente Milagrosa, el nombre de una de las personalidades cubanas en el exilio más famosas que hay en el mundo. Aunque claro, el mundo la conoce con otro nombre: Gloria Estefan.

Cuando le pregunto a la famosa cantante por el origen de su nombre real, deja escapar una carcajada, y revela que su madre siempre ha sido una devota seguidora de La Milagrosa, y que por esa razón sus padres decidieron llamarla así: Milagrosa.

"Mi nombre completo es Gloria María Milagrosa Fajardo García Montaño y Pérez… Está kilométrico, pero es verdad, así me llamo. Pero el Milagrosa me lo quité porque dije: '¡Hay, cuanta presión me puso mi madre encima!'. Nací el 1 de septiembre, Día de La Milagrosa, y ya ves que la mayoría de los latinos somos dados a ponerle a nuestros hijos el nombre del Santo del día que nacimos. Ella es una virgen muy grande y querida en toda Cuba, y mi madre me cuenta que durante mucho tiempo, cuando vivía ahí, le llevó flores a su tumba", dice la cantante.

Agrega la cubana que son tres las razones por las que decidió cambiarse el nombre: por cuestión práctica; por usos y costumbres en Estados Unidos y, principalmente, "por el gran amor que siento por mi marido (el famoso músico y productor musical Emilio Estefan)". Así, desde 1978, es para la gente Gloria Estefan, mientras que el Gloria María Milagrosa Fajardo García Montaño y Pérez se lo reserva para asuntos y documentos de carácter oficial y confidencial.

—¿Y no son muchos apellidos, Gloria? —le pregunto a la cantante.

—Bueno, Fajardo es el apellido de mi padre, García el de mi madre, Montaño el de la madre de mi padre y Pérez el de la madre de mi mamá. En Cuba nunca nos quitaban nuestra herencia, pero a veces como que se hacía muy largo.

—Además, si de algo pareces estar orgullosa es de tu herencia cubana…

—La cultura y la raíces son lo que más nos enriquecen como seres humanos. De no haber sido por mi herencia cubana, que también es la de mi marido, quizá no hubiéramos triunfado, porque cuando empezamos había una competencia muy grande en Estados Unidos, y el mundo del rock y el pop era totalmente anglosajón. Lo que nos ayudó a triunfar fue que éramos distintos y representábamos algo fresco. Aunque nuestra propuesta tenía un marcado sabor latino, los americanos la entendían porque se mantenía en el mundo bailable y les gustaba.

—Desde aquel momento ya han pasado 35 años, tienes más de 100 millones de discos vendidos y un sinfín de premios ganados… ¿Qué te motiva a seguir delante y buscar nuevos retos?

—La música es la mayor motivación en mi vida, es lo que me ha sanado cuando he atravesado por momentos muy difíciles. Emilio y yo amamos la música y la vivimos. Sólo entramos al estudio de grabación cuando tenemos una idea musical que queremos compartir, no es que uno haga una lista de objetivos y se ponga a palomear: ya hice esto, ya hice esto y ya hice esto…, es simplemente que, de pronto, tienes una idea creativa que te inspira, te hace feliz y te lleva a hacer un disco para compartirlo con la mayor cantidad de gente posible. A veces serán trabajos muy bien recibidos y, en otras ocasiones, no tanto.

—¿No te motiva a seguir la fama o el dinero que ganas?

—No, jamás ha sido así. Y habló por mí y por Emilio. Yo tenía mi carrera de Sicología, y Emilio trabajaba como ejecutivo en Bacardí, y le iba muy bien, pero aún así nos lanzamos en esta carrera, porque era lo que nos gustaba. Pensábamos que si esto no funcionaba, siempre estaba la posibilidad de regresar a nuestros trabajos anteriores. Nunca fuimos buscando la fama ni pensando en hacernos millonarios.

—¿Qué es la fama?

—Algo con lo que hemos tenido que lidiar durante muchos años; y no es lo que la gente se imagina. La fama es tener que sacrificar tu privacidad. Cuando estoy en público para nada me molesta que me pidan un autógrafo, un abrazo o se tomen una fotografía conmigo, porque eso es bien lindo, pero nunca fuimos buscando la fama ni el dinero, simplemente hemos querido compartir nuestra idea musical. Y eso sigue así, porque el resto es una trampa. Si estas en esto y tratas de buscar fama, más vale que estés listo, porque te llevarás una sorpresa.

—Hoy en día, Emilio y tú son considerados una especie de "Rey Midas de la música latina", pero debieron pasar años difíciles en sus comienzos…

—Por supuesto. En nuestros inicios lo menos que nos decían es que éramos bastante latinos para los americanos, y bastante americanos para los latinos. Decían que teníamos que quitarle los metales y las percusiones a nuestra música, y hasta que deberíamos cambiarnos el nombre, pues no les gustaba eso de Miami Sound Machine. Pero nosotros nunca cedimos, porque eso es lo que éramos, para qué cambiar y salir a tocar algo que no sentíamos ni nos identificaba. Gracias a Dios que Emilio y yo nos teníamos el uno al otro, y nos impulsábamos para salir adelante en esta industria. No fue nada fácil. Incluso, ahora no es fácil salir adelante, porque si ya eres un artista con cierto nombre y has logrado escalar algunos peldaños, tus siguientes trabajos deben responder a las expectativas que se han generado de ti, no puedes salir a ofrecer un producto con menos calidad. El reto ahora es innovar, refrescarte y no repetirte. Hay una frase lapidaria que define este negocio: "Eres tan exitoso como lo fue tu último trabajo".

DE SINATRA A GARDEL

Hace apenas unos días, la cantante Gloria Estefan lanzó a nivel internacional The Standards, el álbum número 27 en su carrera, que si bien está dedicado al cancionero popular estadounidense, incluye también algunos temas clásicos de otras partes del mundo interpretados en español, italiano, portugués y francés, con algunas letras renovadas escritas por ella misma.

Bajo la producción del pianista Shelly Berg y de su esposo Emilio Estefan, The Standards también se destaca por sus colaboraciones con artistas premiados y reconocidos mundialmente, como la italiana Laura Pausini (con la que interpreta Sonríe, canción escrita por Charles Chaplin), el violinista Joshua Bell (El día que me quieras, del argentino Carlos Gardel) y el saxofonista Dave Koz (The Way You Look Tonight, de Dorothy Fields).

"Estoy muy feliz en como quedó el álbum The Standards, porque todas las canciones que se incluyen abarcan gran parte de mi corazón. Crecí escuchando a Frank Sinatra, Billie Holiday, Johnny Mathis, Henry Mancini y a grandes artistas románticos de México y Cuba. Así que este género es ideal para mí", dice Estefan, quien añade que siempre quiso hacer un disco como éste, "porque desde 1986, cuando canté de manera inesperada Good Morning Heartache, en el programa The Tonight Show, de Johnny Carson, me quedé con la espinita clavada y sabía que llegaría la oportunidad de grabar un álbum en este género, y es por eso que con esta misma canción comienzo este nuevo disco".

Recuerda que el proyecto de The Standards comenzó a tomar forma hace un par de años, cuando Shelly Berg, quien también es el director de la Escuela de Música Frost, de la Universidad de Miami, la invitó a cantar con él al piano en una gala de egresados. "Cuando hicimos juntos la canción sonó increíble. Yo misma me quedé con los ojos bien abiertos de la sorpresa, pues se escuchaba realmente muy bien, y en ese mismo instante me imaginé el disco terminado, con ese estilo, con ese tipo de melodías, con esos arreglos, con todas las posibilidades comerciales que tenía. Apenas terminamos de cantar y le dije a Shelly que siempre había soñado con un disco así, que teníamos que trabajar juntos en este proyecto, y le encantó la idea".

Dice que en una primera selección de temas, se encontró con más de 500 canciones que le gustaban, las cuales fue depurando y depurando, hasta quedarse con una lista de 50 melodías. Cuenta Estefan que en una de las reuniones con Shelly Berg, que duró más de seis horas, cantó el medio centenar de temas seleccionados para ver cuáles eran los que más la convencían y elegir los 16 que se incluirían en The Standards.

LA NOCHE TRÁGICA. Gloria Estefan todavía recuerda con claridad el día en que estuvo al borde de la muerte, cuando el autobús en el que viajaba con el grupo Miami Sound Machine fue embestido por otro vehículo. "Esa noche nevada de marzo de 1990 no la olvidaré jamás, porque fue cuando volví a nacer", dice la intérprete, quien estuvo a nada de quedar inválida.

Durante cuatro meses realizaron los arreglos y afinaron detalles, para entrar al estudio de grabación en diciembre pasado. "El disco lo hicimos durante cuatro días, con unos músicos bien buenos que son considerados la crema y nata de la industria, los mismos que acompañaron a Frank Sinatra y a Ella Fitzgerald. Grabamos en vivo, porque yo quería estar con ellos en el estudio y crear esa energía tan especial que se necesitaba", dice la artista.

Gloria Estefan asegura que grabar con una orquesta en vivo "es una experiencia enriquecedora, y la energía que se genera es indescriptible. Hicimos cuatro canciones por día, y el corazón de todo el equipo quedó plasmado en el disco. Así se grababa antes este género. Cuando hice Come Rain or Come Shine con Frank Sinatra, para el álbum Duets, él grababa en vivo con la orquesta entera, pero ahí fue algo muy curioso, porque Sinatra estaba en Nueva York con la orquesta en vivo, y yo estaba en Miami, en otro estudio, enlazada por fibra óptica".

—¿Debió ser complicada la selección de los temas para The Standards?

—Fue muy difícil. Excluir resulta un trabajo ingrato, pero necesario. Sin embargo, siempre queda el consuelo de pensar en que si funciona bien, podremos hacer un Volumen 2, donde se incluyan muchas de las canciones que quedaron fuera en esta ocasión.

—Entre las canciones que sí quedaron está El día que me quieras, de Carlos Gardel.

—Ésa fue mi canción de bodas. Bailé con Emilio la versión que popularizó Roberto Carlos. Esa canción ha sido simbólica en nuestra relación. Recuerdo que íbamos a tener una fiesta muy íntima, sólo con la familia, pero los amigos nos prepararon una celebración sorpresa. Se aparecieron en la casa con comida, bebida y música, y ahí fue en donde bailamos ya como esposos El día que me quieras. Además, para mí fue un gran honor que el Instituto Gardel haya aprobado la versión en inglés que hice de la canción. Traté de apegarme lo más fielmente posible a las metáforas.

—¿Entonces, tu misma hiciste la traducción al inglés?

—Así es. Bueno, la hice con la ayuda del propio Carlos Gardel, porque no puedes traducir literalmente la canción y mantenerte en la métrica. Siempre que traduzco algún tema trato de enfocar la misma emoción. Recuerdo que un día, como a las 2 de la mañana, estaba por entrar a la ducha cuando me vino a la cabeza la idea. Corrí a buscar pluma y papel, me senté a la mesa y, en menos de 20 minutos, ya tenía la canción. Ya por la mañana le llevé la canción a mi hija, que estaba en su estudio. Se la canté acompañada de mi guitarra, y me dijo que le parecía una maravilla. Luego la envié a los encargados del Instituto Gardel para preguntarles qué pensaban, y a ellos también les encantó y de inmediato me dieron el permiso para grabarla.

NO ES JULIA ROBERTS

Dice Gloria Estefan que a mediados de la década de los 80, al principio de su carrera como cantante, cuando formaba parte del grupo Miami Sound Machine y en casi todas las estaciones de radio de la Unión Americana y América Latina sonaba día y noche el tema Conga, un importante productor de Hollywood la buscó para ofrecerle interpretar al personaje principal de una película que planeaba realizar llamada Mistic Pizza. El éxito y la fama comenzaban a sonreírle a la cubana en el mundo de la música, y ahora se le presentaba esta gran oportunidad de hacer cine. Sin embargo, después de leer el guión y consultarlo con su marido, ella rechazó la importante propuesta de trabajo como actriz, pues consideraba que no estaba lista para dar ese salto porque no tenía muchas bases en el mundo de la actuación y, en ese momento, prefería cimentar su carrera como cantante.

"Al paso del tiempo —cuenta Gloria Estefan—, hay quienes creen que me equivoqué terriblemente con esa decisión de rechazar la película, porque la actriz a la que llamaron en mi lugar, una chica totalmente desconocida de nombre Julia Roberts, a partir de ahí inició una impresionante carrera en el cine. Pero cuando lo pienso mejor, no creo haberme equivocado, porque seguramente conmigo no habría sucedido lo mismo que con ella. Lo mío, en aquel momento, era la música, ese era mi llamado, y no me arrepiento de haber seguido mi instinto. Fue fabuloso para Julia Roberts y fue lo correcto para mí".

Agrega la intérprete que las personas deben de tener mucho cuidado con las decisiones que van tomando en la vida y prepararse para aprovechar lo mejor posible las oportunidades que se les presenten. "Años más tarde, ya cuando tenía una carrera sólida en la música y me había preparado como actriz, se me presentó la oportunidad de volver a actuar en una película: Music of the Heart, y creo que no lo hice nada mal, quedé muy satisfecha con el resultado. Hay que saber cuando es el momento correcto para lanzarse, pero nunca hay que tener miedo a lanzarse", asegura.

—¿Siempre quisiste ser artista?

—No, para nada. Yo era muy tímida y no me gustaba ser el centro de atracción. Eso no es parte de mi naturaleza, pero la música la adoro y la llevo en los genes. Mi tío, por parte de mi padre, era violinista y flautista en Cuba, y tenía su grupo: Fajardo y sus Estrellas. Sus otros hermanos cantaban y mi abuela era poetisa. Cuando era niña, mi madre cantaba lindísimo y ganó un concurso como la doble de Shirley Temple. Entonces, eso de la música viene conmigo, es una forma de expresarme. Tenía como 17 años y entré sólo por diversión al grupo que formó Emilio. Lo hacía de hobbie, sin pensar en que podía pasar todo esto. Me tardé como diez años en estar confortable en un escenario.

—¿Hay algún momento que consideres el antes y después en tu carrera?

—Una vez, en Cancún, cuando estaba en Miami Sound Machine y nos contrataron para presentarnos en un desfile de modas, el escenario era tan pequeño que no cabíamos todos juntos, así que a los integrantes del grupo los dividieron en dos escenarios alejados, y a mí me dejaron cantando sola en el centro del lugar. Me moría de miedo, pero dije, bueno, ya estoy aquí y lo voy a hacer bien. Me acuerdo que crecí mucho como artista ese día, porque me di cuenta de que lo podía hacer, y que cuando me proponía algo lo lograba. Poco después, cuando nos invitaron a cantar en un programa de televisión con Plácido Domingo, Emilio me dijo que tenía que añadir mi nombre al grupo para darme a conocer. Yo no quería, pero él insistió: "¿Y cómo quieres que te anuncien: Plácido Domingo canta con la muchacha de Miami Sound Machine? Tenemos que darte a conocer con tu nombre".

—¿Conga no fue otro parteaguas?

—Cuando llegó Conga ya habíamos tenido un buen éxito con otras canciones y era como si estuviéramos en un tren a toda velocidad, en donde no tuve ni tiempo para pensar nada. Promoción, conciertos, viajes, entrevistas…, todo fue rapidísimo. Hacíamos giras, parábamos para ir a componer y de ahí al estudio a grabar. Y otra vez a la gira. No paraba eso. Cuando tuvimos un poco de tiempo para entender y reflexionar qué estábamos viviendo, pues ya habían pasado varios años. Fue como estar agarrado a un cohete. Hubo un momento en el que hicimos 31 shows seguidos, en diferentes ciudades, sin tener ni un día de descanso. Yo decía: 'Y cómo voy a sobrevivir a todo esto?'. Pero éramos muy felices y el mundo estaba divirtiéndose con nuestra música. Gozamos cada momento, disfrutamos cada aplauso de la gente.

—Cuando vienes de visita a la Ciudad de México, ¿qué es lo que no puedes dejar de hacer?

—Es imperdonable no ir a las Pirámides de Teotihuacan, a la Plaza Garibaldi y al Museo de Frida Kahlo. Tenemos en la Ciudad de México muy buenos amigos que saben a dónde llevarnos a comer rico y a conocer esos lugares tan bonitos que hay. Además, ahí tuve la oportunidad de ofrecer uno de los conciertos más grandes en toda mi carrera. Canté en el Estadio Azteca y hubo más de 110 mil personas. Nunca lo olvidaré, será uno de los mejores recuerdos en toda mi carrera.

—También has dirigido algunos videos musicales…

—Trabajar detrás de las cámaras es otra de mis pasiones. En realidad, mi personalidad es más afín con eso que con ser estrella. Disfruto demasiado estar del otro lado. Yo misma edito todo mi material musical y de video que hacemos. En mi website he subido algunos cortometrajes que he realizado con mi iPad, y he editado en la computadora, y me encanta esa parte. Me han hecho invitaciones para dirigir, pero mi problema es el tiempo, porque aparte de todo hay que atender otros negocios. Tenemos algunos hoteles y restaurantes y no queremos descuidarlos.

—Ahora que hablas de negocios, Emilio y tú son socios de los Miami Dolphins, el equipo de futbol americano de la NFL.

—Ahí tenemos un pedacito chiquitico, chiquitico. Son poquitas acciones en el equipo, pero no participamos en ningún tipo de decisiones. Bueno, Emilio trabaja muy de cerca con Steve Ross, el propietario principal del equipo, para hacer más divertidos los juegos y las atenciones que se les brindan a los fans. Es algo que tiene que ver más con la parte de entretenimiento que con las cuestiones deportivas, y por eso nos invitaron a formar parte del equipo. Yo soy gran fan de los Dolphins, todavía me acuerdo que cuando tenía como 15 años ganaron el Super Bowl, fue cuando terminaron invictos en toda la temporada. Hace poco, Emilio estuvo con ellos en Washington, en la Casa Blanca, porque el presidente les rindió un homenaje. Me encanta el deporte. También soy fan del Heat, de Miami. Todavía me acuerdo cuando me acostaba en el techo del carro de mi mamá y escuchaba por radio la transmisión de los partidos, porque no teníamos dinero para ir a ningún juego.

—Debe ser agotador ser Gloria Estefan la artista, la empresaria, la esposa…

—Pues no te creas, Emilio me ayuda a salir adelante en todo lo que me meto. Además, no creas que hago todo al mismo tiempo, me gusta enfocarme en una cosa a la vez, y así poder explorar en las diferentes facetas de la industria del entretenimiento. De alguna forma, trato de no perderme de nada y de intentarlo todo. Tuve un accidente muy grave y estuve al borde de la muerte cuando tenía 33 años, entonces, a partir de ahí fue como volver a nacer y tener una segunda oportunidad de vivir para hacer lo que quiera sin guardarme nada. Mientras tenga vida seguiré explorando en las cosas que me llenan y me hacen feliz.

—¿Sigues con la esperanza de ver una Cuba libre?

—Esa esperanza la tenemos todos los cubanos, fuera y dentro de la isla. Me gustaría que en Cuba la gente tuviera las mismas oportunidades que tiene la gente del resto del mundo para escoger su forma de gobierno, y tener la posibilidad de brindarle a nuestros seres queridos un mejor futuro económico. Mi sueño es para ellos, porque nosotros vivimos muy tranquilos y muy bien, y queremos que ellos puedan tener lo mismo. El cambio en Cuba es inevitable. Se ha tardado, pero de que vendrá, vendrá. Sólo espero que sea en un momento en el que yo pueda estar allí cantando y celebrando un futuro nuevo para Cuba. Además, también quiero llevarle sus flores a La Milagrosa.

ROGELIO SEGOVIANO ha publicado sobre temas de espectáculos y cultura en "Cine Premiere", "Forbes", "Gatopardo", "Playboy", "Cinefilia" y "Rolling Stone". Actualmente es Editor de Secciones en esta revista.