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La apuesta de Ximena Herrera

La boliviana más hermosa del universo es una perfecta desconocida en su país, pero aquí se ha convertido en estrella de telenovelas y, recientemente, en protagonista de la película Siete años de matrimonio, una comedia romántica que pinta para escupir boletos de las taquillas. Y pese a que posee curvas de infarto, Ximena Herrera no sueña con posar para revistas de caballeros, sino con trabajar con Spielberg, Burton y Del Toro. Pero tengo que ir paso a paso, nos dice
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¡Lo tiene todo!

Lo primero que llama la atención en Ximena Herrera, además de su evidente belleza, es su honestidad y sencillez

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Mexicana de croazón

Ximena Herrera, de 34 años y esposa del actor y cantante Alex Sirvent (ex integrante del grupo Mercurio), radica desde hace casi una década en la Ciudad de México

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Aprendiendo el oficio

Desde su llegada al país, Ximena se dispuso a conquistarlo con sus encantos y estudió actuación en la escuela de Televisa

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Carrera en ascenso

Ximena Herrera pasó de hacer papeles pequeños en algunas telenovelas, a protagonizar películas y series muy reconocidas

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Los colegas

En 'Siete años de matrimonio', ópera prima de Joel Núñez, además de Ximena también participan: Víctor González, Roberto Palazuelos, Katherine Porto, Cristian de la Fuente, Alex Sirvent, Yolanda Andrade, Jacqueline Andere, María Sorté, entre otros

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Y después de la boda, ¿qué?

La historia de "Siete años de matrimonio" comienza en donde las otras terminan: cuando los protagonistas se casan

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La vida de casados

La cinta muestra a los personajes a través de sus diferentes etapas como pareja, es decir, de recién casados, en su primer año, en su tercer año, en su quinto año y así, hasta llegar a su séptimo año de matrimonio

Por Rogelio Segoviano. Fotos cortesía
| domingo, 27 de enero de 2013 | 00:10

Lo primero que llama la atención en Ximena Herrera, la espectacular actriz boliviana que sorprendió a propios y extraños con su trabajo en la exitosa telenovela Infames —que se transmitió por Cadena Tres—,  es su honestidad y sencillez, pues no oculta que recibió "de rebote" su primera gran oportunidad en el cine con la película Siete años de matrimonio —que acaba de estrenarse en cartelera—, pues quien debía ser la protagonista dejó el proyecto cinematográfico faltando un par de semanas para el inicio del rodaje, y ella entró como "bateadora emergente".

"Una noche llegó a verme mi representante y me llevó el guión de Siete años de matrimonio —relata Ximena Herrera—; me dijo que había la posibilidad de que yo fuera la protagonista, que lo leyera y le dijera si aceptaba. Dos horas más tarde, pasada la medianoche, le estaba llamando por teléfono para decirle que aceptaba. Devoré el guión, me pareció una historia maravillosa y una extraordinaria oportunidad en mi carrera".

Ximena Herrera, de 34 años y esposa del actor y cantante Alex Sirvent (ex integrante del grupo Mercurio), radica desde hace casi una década en la Ciudad de México, a donde vino para estudiar actuación en la escuela de Televisa. Desde su llegada, la boliviana demostró que tenía talento, ganándose la oportunidad de participar en Corazones al límite, Duelo de pasiones, La madrastra y Las tontas no van al cielo, melodramas producidos por la empresa, en donde fue desarrollando papeles cada vez más importantes.

Dice la actriz que aunque no conocía a los productores ni a Joel Núñez, director de Siete años de matrimonio, no tuvo que hacer ninguna prueba para poder quedarse con el personaje de Ana. "Fue toda una sorpresa que mi representante se apareciera con el guión diciéndome que los productores estaban interesados en mí, que si aceptaba, el papel era mío. Así que no tuve que hacer casting ni nada por el estilo, fue una elección directa", revela Herrera, quien también tuvo una destacada participación en la serie de televisión El Pantera, que fue un éxito hace unos años para Televisa.

Y recuerda que "el hecho de no haber realizado casting no significaba que uno de los dos personajes centrales de la película fuera creado pensando en que yo lo interpretara, lo que sucede es que casi de último momento se les cayó la actriz que iba a protagonizar la película; ya tenían el tiempo encima para iniciar el rodaje, alguien propuso mi nombre, al director le pareció buena la idea y me llamaron. Por eso se dio todo tan rápido, a los diez días de que acepté ya estábamos rodando".

—¿Qué es lo que más te gustó de Siete años de matrimonio?

—Aunque es una divertida historia de amor, no es la típica comedia romántica en donde los protagonistas se conocen, se enamoran, se separan y terminan por casarse. Aquí, la historia comienza en donde las otras terminan: cuando los protagonistas se casan. Los veremos a través de sus diferentes etapas como pareja, es decir, de recién casados, en su primer año, en su tercer año, en su quinto año y así, hasta llegar a su séptimo año de matrimonio.

—¿Qué tan diferente o parecida eres a tu personaje en Siete años de matrimonio?

—Al tratarse de una comedia que refleja a una pareja de clase media, se dan los dos aspectos y se abordan muchas generalidades en la vida de las mujeres. Ana es una chava trabajadora e independiente que disfruta al máximo su etapa de recién casada, y eso yo lo viví justo un año antes; como yo en la vida real, ella tampoco tiene una muchacha que le ayude a solucionar los problemas de la casa. En fin, hay cosas que me identifican con ella, pero también hay decisiones que toma que yo no comparto, o situaciones a las que no me he tenido que enfrentar aún.

—¿Tuviste oportunidad de enriquecer a tu personaje con elementos o experiencias propias?

—Totalmente, en ese sentido el director fue bastante generoso en dejarnos proponer a todos los miembros del elenco diferentes cosas. En mi caso, yo le sugerí que utilizara de porta retratos una réplica de un cuadro que le regalé a Alex (Sirvent), que dice "tres cosas que amo de ti", y vemos que Ana se lo da a Víctor González, quien interpreta a mi marido. Otro pequeño detalle, por ejemplo, es la manera en la que enlazamos nuestros pies desnudos cuando nos vamos a dormir, pero con el paso del tiempo ya lo hacemos con calcetines y luego con pijama, hasta llegar a ya no juntarlos y decirnos "hazte para allá, me estorbas…".

—¿Cuál fue el mayor reto que enfrentaste durante el rodaje la película?

—La secuencia final de la película se me complicó mucho, porque ese día estaba enferma y afónica, la gripe me pegó durísimo, como nunca en la vida, y teníamos que filmar durante la noche y la madrugada en exteriores. Esas escenas las hicimos en Oaxaca y hacía un frío para morirse, además, estaba con ropa muy ligerita. No se podía modificar ya el plan de rodaje y esas secuencias resultaban fundamentales para la película, así que ahí me tienes temblando, a las 4 de la mañana, y con la voz entrecortada que apenas si me salía. La repetimos muchas veces. Ahí si que tuve que poner el 300 por ciento para poder sacar adelante esa secuencia.

—¿Quedaste satisfecha con el resultado final en pantalla?

—Pues espero que haya quedado bien, todavía no he tenido oportunidad de ver la película. Ya quiero que llegue el día del estreno.

—Según la tesis de la película, el amor en la pareja sólo dura siete años.

—Mira, está más que comprobado que cada siete años los seres humanos cambiamos radicalmente en muchos aspectos de nuestra vida: desde gustos, aficiones y la forma en la que escribimos, hasta las células de nuestro cuerpo. Biológicamente somos otras personas, de ahí que las relaciones con la pareja sean diferentes. Yo por eso creo que el amor es como una plantita que para que sobreviva y crezca debemos regarla día con día, de lo contrario se corre el riesgo de caer en el tedio y la monotonía. Así que si los cambios que experimentamos se dan para bien y nos preocupamos por reconquistar a nuestra pareja, las cosas van a funcionar mucho más allá de los siete, 14 o 21 años.

—¿Crees que Siete años de matrimonio vaya a conectar con el público?

—Es una comedia romántica muy bien escrita y con situaciones reales, por lo que estoy segura de que el público se enganchará fácilmente. No es una historia que al verla la gente diga: "Qué tontería, eso no pasa, nadie se encuentra al Príncipe Azul en el Metrobús". Todo aquel que alguna vez haya vivido en pareja se sentirá identificado con más de una situación que se presenta.

—¿Para un actor es diferente pasar de trabajar de la TV al cine o al teatro?

—Los principios de la actuación son básicamente los mismos, sin importar que terreno pises. Y bueno, es lógico que si estas en teatro tienes que alzar más la voz y exagerar algunos movimientos, mientras que en el cine es mucho más sutil, sobre todo cuando te hacen un close-up. Independientemente del medio en el que nos desenvolvamos, los actores tenemos que proyectar energía, de lo contrario no va a funcionar. Me parece que así como en el cine y el teatro, la crítica debería ser más exigente con el trabajo de los actores de televisión, pues esto ayudaría a elevar el nivel de calidad en programas y telenovelas.

—¿Estás enamorada del cine?

—Totalmente.

—¿Tu amor por el cine durará siete años?

—¡No! Ese es un amor eterno y está seguro.

—¿Cómo fue tu relación con el resto del elenco, entre quienes por cierto también se encuentra Alex Sirvent, tu pareja?

—Fue una experiencia enriquecedora. Me sentí muy apapachada, no sólo por Alex, sino por todo el elenco y equipo de producción. Generalmente mi marido y yo siempre trabajamos alejados el uno del otro, y eso es muy duro, pues sólo podemos estar en contacto por teléfono o internet. Pero ahora estamos juntos en el set, viajamos juntos, nos quedamos juntos en el mismo hotel y hasta tenemos escenas juntos. Qué más podría pedir, la película fue un verdadero regalo.

—¿Recuerdas cuando llegaste de Bolivia a México y venías cargada de sueños?

—Gracias a Dios, he ido logrando cada uno de mis sueños a base de mucho esfuerzo. Pero no vengo de Bolivia, estudié una carrera de Mercadotecnia en Boston, Massachusetts, y luego comencé a estudiar actuación allá también. Después vine a México para continuar estudiando actuación. Mis expectativas eran forjar una carrera alejada del escándalo y sin la necesidad de exponer mi cuerpo en revistas para caballeros. Nunca he buscado ser famosa. Mi objetivo es mantener una trayectoria limpia y de la que me sienta orgullosa, para que no el día de mañana alguien diga: "Miren, ahí va la chava que se hizo famosa por salir en tal revista” o "qué chiste, a ella le dieron el protagónico porque sale con sutano y perengano". Quiero que se conozca mi nombre por mi trabajo y que se me abran nuevas oportunidades. Ya llevo diez años en México y soy una clara muestra de que el trabajo y el esfuerzo sí pagan.

—¿No has pensado en regresar a Bolivia con algún proyecto de cine o televisión?

—En Bolivia no hay industria de cine ni televisión y se produce muy poquito de manera independiente. Pero en el sentido de hacer algo por mi país, efectivamente ya lo hice junto con Alex el año pasado, produjimos un documental titulado Antes de que se tire la sal, basado en el salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, y en la explotación de litio que se comienza a realizar en esa región de Bolivia.

—¿Qué te llevó a producir ese documental del que hablas?

—El amor tan grande que le tengo a mi país, así como las ganas de que se conozca el salar de Uyuni, un sitio espectacular, mágico, que está a punto de ser destruido, porque se descubrió que ahí está la fuente de litio más grande del mundo. El documental está siendo realizado por Natalia Armienta, quien también es la guionista de Siete años de matrimonio. Ella tiene mucha experiencia en este tipo de trabajos y una vez que esté terminado lo llevará a diferentes festivales internacionales, así como a distintas cadenas de televisión de todo el mundo, porque es una historia bien dura que merece ser conocida. Alex y yo nos involucramos mucho en este proyecto y ahí nos tenías, ayudando a jalar cables, con la iluminación y todo eso. Nos hizo conocer la faceta de estar detrás de cámaras.

—¿En Bolivia te consideran una estrella, una actriz reconocida?

—No. Tal vez no sean muchas las personas que saben quién soy, a qué me dedico y cuál es mi trayectoria, porque a mí no me gusta andar divulgándolo ni buscando a la prensa cada que voy de viaje a visitar a mi familia. Tengo algunos amigos en los medios que me conocen, me echan porras, me tratan con mucho cariño y siguen mi trabajo en las telenovelas, pero no voy y les digo: "Miren todo lo que he logrado en el exterior". Podrá sonar como el más utilizado de los clichés, pero no estoy en esto por la fama.

—¿Te gustaría trabajar en Hollywood, con las grandes estrellas?

—Por supuesto que sí, pero tengo que ir paso a paso. Las cosas no se dan de la noche a la mañana. Primero tengo que conquistar a la gente de México y a los latinos en Estados Unidos, que es el público al que le llega mi trabajo, después ya veremos que puertas se nos abren. Todo es parte de un proceso. Claro, tengo sueños de llegar muy lejos y trabajar en algún momento con los grandes, con los Spielberg, los Burton y los Del Toro, porque no me dan miedo esos retos, pero también tengo los pies bien puestos en la tierra y sé que ahora es momento de trabajar muy duro y ganarme un lugar en el cine y la televisión en México.

 

ROGELIO SEGOVIANO es un periodista de espectáculos con más de 20 añosde experiencia. Egresado de la UNAM, fue fundador de la revista 'Cine Premiere' y del periódico ‘El Independiente’. Es seguidor de los Pumas en el futbol mexicano y de los Patriotas de Nueva Inglaterra en el futbol americano