I
El 2 de octubre de 1968, Maricruz Nájera tuvo llamado por la tarde en Televicentro y no tenía con quién dejar a sus tres hijos: Bruno, de un año, Demián, de cinco, y Odiseo, de seis. Don Alejandro Bichir, papá de los pollitos, tampoco podía hacerse cargo de los niños porque tenía ensayo de La madre (adaptación teatral del dramaturgo Bertolt Brecht a la obra de Maksim Gorki, publicada en 1907), de la cual era director.
Maricruz recurrió a una gran amiga que también tenía hijos pequeños y le encargó a sus tres Bichir. Al salir de trabajar, tomó un taxi para ir a recogerlos en casa de la amiga y, dentro del auto, escuchó las primeras noticias referentes a la manifestación que había en esos momentos en la Plaza de las Tres Culturas: soldados y paramilitares dispersando una manifestación de estudiantes, profesores, intelectuales, obreros, amas de casa.
“Le pedí al taxista que me esperara mientras yo iba por mis hijos —me cuenta con voz dulce y amable la señora Nájera—, pero mi amiga me dijo que su esposo Rodolfo se los había llevado al parque. Despaché al taxi y me quedé con ella. Regresaron los niños y nos invitaron a merendar. Luego llegó corriendo Alejandro, muy asustado, y nos dijo que había balacera en Tlatelolco, que era donde nosotros vivíamos, y que por eso no podíamos regresar a nuestra casa. Entonces nos quedamos todos ahí”, cuenta la mamá.
En 1989, Bruno y Demián Bichir interpretaron a Sergio y Jorge, dos jóvenes preparatorianos cuya familia se ve atrapada en un departamento de Tlatelolco, durante la matanza del 2 de octubre de 1968. Ellos eran los hijos de Humberto (Héctor Bonilla) y Alicia (María Rojo), en la célebre cinta Rojo amanecer, de Jorge Fons. Para Maricruz Nájera, haber visto esa película “fue terrible” porque le hizo recordar las esporádicas “corretizas y balaceras” en días previos a la muerte de estudiantes universitarios y el triste ambiente posterior en el país. “Hasta la fecha, no puedo acordarme de lo que pasamos en Tlatelolco sin que me ponga nerviosa; es más, ahorita ya siento heladas las manos”, dice Maricruz. Entonces vivían en el edificio Colima, cercano al mítico Chihuahua, el lugar donde se apostaron los oradores universitarios, epicentro de la masacre.
A pesar de aquella amarga experiencia, la familia Bichir Nájera vivió feliz en Tlatelolco durante casi ocho años, pues era una unidad habitacional “muy bonita, los niños podían salir a jugar sin ningún problema, había mucho espacio. Bruno estaba muy chiquito, pero Odiseo y Demián sí salían juntos a jugar futbol, sobre todo Demián, que era un trompo. A cada rato rompía la parte de las rodillas de los pantalones porque se barría en el cemento o las traías todas verdes por el pasto; regresaba todo sudado a cambiarse de ropa y volvía a salir”, me dice Maricruz.
II
En 2010, Demián Bichir asiste al programa de televisión La hora de Cuauhtémoc Blanco, de la cadena Fox. Ahí cuenta el actor que desde niño es aficionado al equipo de futbol de las Chivas de Guadalajara, pero que jugó en las fuerzas infantiles del rival emblemático: las Águilas del América. “Yo quería ser jugador profesional, pero era imposible ir a practicar a Guadalajara y no sabía de la existencia de Pumitas. Mi mamá me llevaba desde Tlatelolco a los campos de Coapa. Yo le pegaba bien al balón con la zurda, era extremo izquierdo. Una vez invité al profesor Mancilla al estreno de una obra, en el Teatro de los Insurgentes, en la que actuaba yo al lado de Amparo Rivelles.
Mi maestro de fut se quedó bien apantallado porque por ahí andaban de invitados Silvia Pinal, (Ignacio) López Tarso, Ernesto Alonso, doña Sara García y un chorro más. Al día siguiente, Mancilla me llamó y me preguntó si yo sabía quién era Pelé y cómo había llegado a ser la gran figura que fue. Le contesté que sí, que Pelé había sido muy pobre y que jugaba con cocos. Entonces él me dijo que Pelé no había tenido más que esa oportunidad en la vida, y que yo era muy buen actor”.
III
25 de enero de 2012, Teatro de los Insurgentes. Demián Bichir ofrece una multitudinaria conferencia para los periodistas mexicanos. Como preámbulo, explica que un día antes no pudo contestar el teléfono a los reporteros locales porque su agenda se había llenado, semanas antes, con todos los medios de Estados Unidos que estaban inscritos en lista de espera, ante una eventual nominación al Óscar de la Academia por su trabajo en A better life, de Chris Weitz. “Entiendo que algunos de ustedes puedan estar molestos, pero así sucedieron las cosas”, dijo para disculparse con los periodistas de la prensa nacional.
IV
En agosto de 2005, Demián habló acerca de su restaurante (Rojo Bistrot, en la colonia Condesa del Distrito Federal) con la reportera de La Crónica de Hoy, Karina Andrew: “Cada persona que se va contenta se convierte en 15 que van a volver, y alguna que se va a disgusto también se convierte en 15 que no regresan”.
En la actual página de internet del negocio se puede leer: “Rojo Bistrot abrió sus puertas en febrero de 1999 gracias al gusto de dos amigos por la buena comida. Inspirándose en un Bistrot del Village de Nueva York, los propietarios decidieron emular el ambiente de aquel lugar situado en la esquina del apartamento de uno de ellos, pues siempre disfrutaban de una sencilla pero deliciosa comida francesa, y el personal los hacía sentir como parte de la familia, convirtiéndose así en su lugar de confianza durante su estancia en aquella ciudad”
Según la página de Facebook, en Rojo Bistrot se pueden pedir platillos como éstos: salmón glaseado con curry de cacahuate, pasta larga con ragoût de pato, chuleta de cerdo braseada con compota de tomate y durazno, medallones de ternera con salsa de hongo shitake, rostis de camarón con ensaladita de tomate cherry, risotto con escargots, róbalo con ragoût de papa, magret de pato con foie gras, pulpo con caponata y arroz al vapor, confit de pato con brûlée de camote, entre otros. Bon appétit!, parece decir desde un cartel empotrado en la pared la francesa Audrey Tautou, protagonista de Amélie, la cinta nominada al Óscar en 2001.
V
En una cafetería del centro de Coyoacán, Alejandro Bichir es la imagen viva del hombre sencillo y bueno. Hace 73 años nació en Lerdo, estado de Durango, y conoció a la madre de sus hijos en Torreón, Coahuila, donde ella llegó a este mundo. Ambos eran actores no profesionales y coincidieron por vez primera en la obra titulada Rosalba y los llaveros, que escribió el dramaturgo mexicano Emilio Carballido.
Se casaron en Torreón y casi de inmediato viajaron a la Ciudad de México para hacer teatro independiente y estudiar actuación en la escuela de Bellas Artes. Don Alejandro fue actor y director en el Teatro Trashumante del Instituto Nacional de Bellas Artes, y posteriormente jefe de Extensión Teatral de la misma institución. Durante ocho años, doña Maricruz Nájera fue integrante de la Compañía Nacional de Teatro, que entonces dirigía Héctor Azar.
Cuando iban a registrar a su segundo hijo, Alejandro tuvo que realizar un viaje a Querétaro y no pudo volver a tiempo, pero le pidió a su amigo poeta Rodolfo Mier Tonché que estuviera muy pendiente. La idea original era que el niño se llamara Demian (sin tilde), igual que el protagonista de la novela de Herman Hesse, pero en el registro civil querían escribir ¡Damián! Entonces, Mier Tonché insistió en que era Demian, pero lo más que consiguió fue aquello quedara en Demián, con acento. Según don Alejandro, el poeta le agregó de su cosecha el nombre de Sandino, así que todo quedó en Demián Sandino Bichir Nájera.
VI
Maricruz Nájera recuerda que Demián debutó como actor en Bellas Artes, a los tres años, en una versión de Héctor Azar de El Periquillo Sarniento, de Fernández de Lizardi, dirigida por Óscar Ledezma, donde ella también actuaba: “Era muy obediente y disciplinado, incluso el director lo ponía de ejemplo con los actores adultos”. También cuenta que fue ¡Ah, soledad!, de O’Neill, la primera obra en la que sus tres hijos trabajaron juntos.
En los años noventa, Alejandro Bichir dirigió a Bruno, Odiseo y Demián en Malcolm contra los eunucos, del británico David Halliwell. Don Alejandro menciona que Bruno viajó a Inglaterra para conseguir los derechos de la obra y llevarla al cine, pero Halliwell le informó que George Harrison le había ganado el jalón.
Al papá de los Bichir le gustan varias actuaciones de Demián en cine, pero su papel favorito es el de Mauricio en Hasta morir (Fernando Sariñana, 1994), con el que ganó un Premio Ariel.
Aunque está separado desde hace ocho años de Maricruz Nájera, Alejandro Bichir le otorga a ella todo el crédito por haber criado a tres hombres responsables, autosuficientes y solidarios.
VII
Tal vez el nombre Sandino marcó más la vida profesional de Demián Bichir porque en su carrera ha interpretado a varios personajes revolucionarios: Zapata, en una miniserie de Argos; Fidel Castro, en las cintas Che: El argentino y Che, segunda parte (ambas del director Steven Soderbergh, 2008); Rosemberg Pabón, el guerrillero del grupo colombiano M-19, en La toma de la embajada (Ciro Durán, 2009); y al Padre de la Patria en Hidalgo, la historia jamás contada (Antonio Serrano, 2010).
Alejandro Bichir cuenta que un día llegó a casa de Demián y su hijo empezó a hablar con acento cubano, además de que tenía unos kilos de más por la caracterización: “Él siempre ha sido muy observador y muy bueno para imitar; me impresionó la forma en que se había fusilado ciertos gestos de Fidel y su forma de hablar”.
Aparte de ver infinidad de discursos de Castro, Demián había leído de cabo a rabo el libro Cien horas con Fidel, del periodista Ignacio Ramonet, que se convirtió temporalmente en su libro de cabecera.
VIII
Demián se identificó con el cura de Dolores al filmar varias escenas de Hidalgo. La historia jamás contada; como cuando el héroe montaba obras de teatro críticas ¿Tartufo, de Molière, por ejemplo?, censuradas al descubrirse que eran burlas disfrazadas contra los gobiernos virreinales. Eso le hizo recordar su paso juvenil por la compañía Cúcara Mácara, que por razones similares fue objeto de agresiones por parte del grupo ultraderechista El Muro.
“Sería muy pretencioso pensar que la gente cambiará su percepción de la historia después de ver la película de Hidalgo, pero me gustaría que tocara las fibras de los chavos que andan por los 14 años o menos, porque esa generación es la que tiene la capacidad real de lograr un cambio en México”, le dijo en su momento al reportero Rogelio Segoviano para la revista Cinefilia.
IX
En la conferencia del Teatro de los Insurgentes, Demián externó el deseo de que A better life sea capaz de sensibilizar en dos horas al público anglosajón. Entre broma y en serio dijo que esperaba que Barack Obama pidiera ver una copia de esa cinta en la Casa Blanca, y afirmó que una reforma migratoria sólo será posible si se reelige el actual presidente de Estados Unidos.
Para impulsar la nominación del actor mexicano al Óscar, hubo un cabildeo que incluyó presentaciones de la cinta en varias ciudades de aquél país, apoyo de figuras como Edward James Olmos e incluso una plática informal de Bichir con Tom Hanks (miembro de la Academia), en un restaurante de comida mexicana, donde Demián le dijo al estadounidense que A better life podría ser tan influyente como lo fue Filadelfia para la comunidad gay.
En A better life, Bichir interpreta con convicción a un jardinero mexicano indocumentado, a quien le roban una camioneta de medio uso que lo iba a sacar de pobre, y luego es deportado. En la vida real, Demián Bichir trabajó limpiando mesas y despachando cervezas en un bar de Nueva York, y luego como empleado en el restaurante Rosa Mexicano, también en la Gran Manzana, donde le tocaba hacer el guacamole. Se mudó a Los Ángeles, picó piedra haciendo comerciales, audiciones y pequeños papeles y actualmente se da el lujo de rechazar algunos bien pagados que no le satisfacen, como uno que le propusieron para Rápido y furioso 5.
Dice que ahora una parte del público anglosajón lo reconoce en la calle gracias a su papel como corrupto alcalde de Tijuana en la serie Weeds. En 1986 se benefició de una amnistía y logró la residencia en Estados Unidos, gracias a lo cual tiene dos pasaportes: uno mexicano y otro estadounidense, aunque dice que se llevará su anforita blanca con un tequila 7 Leguas a la ceremonia del próximo 26 de febrero, en el teatro Kodak de Los Ángeles.
X
En una entrevista de 2011 con Jorge Ramos para Univisión, Demián dijo que la política es como el futbol, y que si el PRI y el PAN no habían metido gol en su oportunidad, ahora debían dar paso a la izquierda: “A Ebrard o López Obrador, y que conste que no pertenezco a ningún partido político”.
XI
Aunque Demián Bichir está feliz por haber trabajado recientemente con Oliver Stone en Savages, pues se trata de uno de sus directores favoritos, para él es igual de satisfactorio, como pambolero, que Diego Armando Maradona lo haya saludado en Cannes diciéndole “¡Felicidades, comandante!”, aludiendo al papel que hizo como Fidel Castro en Che: El argentino.
XII
Para interiorizarse en el papel de Carlos Galindo, que ahora lo tiene entre los cinco nominados al Óscar como mejor actor, Demián Bichir compró una camioneta usada y con ella recorrió una y otra vez los barrios donde deambulan los trabajadores latinos desesperados por conseguir una chamba en Los Ángeles. Arriba de esa troca descubrió algo: “La vida cambia cuando manejas otro tipo de auto. Hay una discriminación no sólo racial sino clasista; la discriminación de clase es brutal. Cuando alguien te ve manejando un auto destartalado, asume de manera inmediata que eres un loser” (entrevista con Eileen Truax, de Gatopardo).
XIII
A la revista Quién le llama la atención que Demián Bichir cambiara de actitud respecto a su vida privada, pues siempre fue muy reacio a hablar de ese tema mientras estuvo relacionado con mujeres del medio artístico como Kate del Castillo, Lisset y Sandra Echeverría, entre otras.
XIV
Ante la cámara del programa Ventaneando, de TVAzteca, Demián narró que durante la grabación de El sueño de Iván (Roberto Santiago, 2011), conoció a una mujer en Alicante con quien procreó a una bebé de nombre Gala, a quien él mismo le dio la bienvenida en un hospital de España
En una alfombra roja también presentó a su actual novia, 20 años menor que él, el fragmento fue transmitido en el programa de Pati Chapoy: “Stefanie Sherk es de Canadá. Es mi novia, mi vieja, mi bombón, cosita, mi chiquita, mi terroncito de azúcar”.
La revista Hola elogió el delicado vestido largo color salmón que Sherk eligió para acompañar a Demián a la entrega de premios del Sindicato de Actores: “Aunque en otras ocasiones, más casuales, se inclina por los mini vestidos entallados, lo mejor para lucir su silueta perfecta, así como zapatos altísimos, su melena rubia suelta y algunos accesorios que le dan un toque chic a todo el outfit”.
XV
Actualmente, en la obra Nadando con tiburones, Demián Bichir interpreta a un productor de Hollywood (Buddy Ackerman), capaz de hacer cualquier cosa con tal de realizar películas taquilleras, y que además trata con la punta del pie a su subalterno Gus (Poncho Herrera). El propio Demián hizo la traducción y adaptación a un idioma mexicano, salpicado de divertidas guarradas. Lo dirige su hermano Bruno.
Al terminar una doble función sabatina, me acerco a Demián Bichir para robarle no su reluciente camioneta blanca sino diez minutos para cerrar la pinza de este perfil. Él pregunta con sarcasmo si acaso tenemos una cita y corre por la banda izquierda como si Benjamín Galindo, Chololo Díaz o Héctor Hernández (mediocampistas históricos de las Chivas) le hubieran filtrado un pase con teodolito. Llega a su meta, abre la puerta del conductor y del interior se desprende el típico olor a nuevo. Quizá ha sido una noche difícil para este mexicano nominado a un Óscar. Buena suerte.
FERNANDO FIGUEROA nació y vivió su infancia en el barrio de La Merced. Es fan de David Silveti (sí, ¿y qué?), Djokovic, Proust y Valenzuela. Ha entrevistado a Marceau, Santana, Albee, Sicilia Falcón, Palillo, Jodorowsky, Chava Flores, Silverio Pérez, perro Aguayo, Milanés y Serrat. Dece que anda buscando un editor para compilarlas en un libro.