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El peso de ser un Cerati

Benito Cerati habló sobre la influencia musical del ex líder de Soda Stereo y su rol como padre
EL PRIMERO. Benito Cerati cuenta que su padre, a pesar de estar en coma, fue el primero en escuchar su disco debut. (FOTO: Especial. )
Por Estela Cabezas / El Mercurio. Fotos especiales
BUENOS AIRES | domingo, 24 de noviembre de 2013 | 00:10

Se parece mucho a su padre: 1.86 de estatura -tres centímetros más que él-, ojos verdes, pelo negro, nariz alargada y fina. Paso firme. Igual de estiloso.

Mil veces le han dicho a Benito cuánto se parece a Gustavo Cerati, ex líder de Soda Stereo.

Benito siempre lo ha recibido como un halago. "Él está presente en todo. Me dio tanto, que creo que todo lo que soy, mi música, todo es parte de él", dice el joven Cerati, quien acaba de presentar Trip Tour, su disco debut. Agrega Benito que, desde que era niño y soñaba con convertirse en músico, la imagen de su padre lo acompaña.

Incluso hoy, que Gustavo Cerati se encuentra en un largo y profundo sueño y que no le puede responder.

"Es jodido, porque estás todos los días esperando a ver qué pasa, no es que se termina, no es que sufrís un tiempito y después te hacés la idea —asegura Benito Cerati—. Todos los días puede pasar algo y uno espera y espera. Pero nada, aprendí a convivir con eso, para mí también es un estado de vida. Mi familia suele ser mucho más positiva, dicen: 'Va a despertar'. Pero yo creo que tiene que pasar lo que tiene que pasar. Si pasó esto, fue por algo, no estoy esperando que suceda lo imposible. Lo que tenga que pasar, que pase".

Es mediodía de un martes de fines de octubre. Sentado en un café de Palermo Hollywood (uno de los barrios más famosos de Buenos Aires), vestido de negro, cansado por el concierto que dio la noche anterior con su grupo Zero Kill, Benito Cerati habla de la nueva etapa que comienza y que lo tiene saliendo de un pequeño infierno. Aunque ha explicado que no es sólo por lo que le ocurrió a su padre, quien en mayo de 2010 sufrió un accidente cardiovascular que lo tiene actualmente postrado y en estado de coma, este disco es un buen reflejo de lo que le ha tocado vivir en los últimos años.

"Escribí las canciones, en su mayoría, entre los 14 y los 16 años. En esa época yo era bastante tranquilo. En un punto, muy sumiso. Con el tiempo aprendí a ser yo, pero lo sufrí mucho. Tenía muy poca autoestima, como que me decían una cosa mala y yo sentía que era el fin del mundo, ¿viste? Me duró mucho tiempo y tuve que hacer mucho para salir de ahí. Y creo que el disco, básicamente, fue lo que me salvó, fue plasmar todo ahí y sacarse el peso", dice.

"Estoy convencido de que lo que me ha tocado vivir va a traer cosas positivas. El sufrimiento genera fortaleza para próximos desafíos", comenta.

Benito Cerati nunca ha tenido una vida tan normal. Desde que estaba en la barriga de su mamá, la modelo chilena Cecilia Amenábar, y apareció en el videoclip Te llevo para que me lleves —que incluye los latidos de su corazón al final de la canción— hasta hoy, que genera más atención mediática que la de un simple debutante sólo por llevar el apellido Cerati, su vida ha sido distinta.

"Recuerdo que mis cumpleaños eran diferentes. Generalmente yo hacía un show. Tenía siete años y mis amigos lo mismo, entonces mientras yo cantaba, la mayoría estaba atrás, jugando a la pelota. Había algunos que miraban, eran más que todo chicas".

Nunca jugó fútbol, no le gustaba, y tampoco era bueno para lo físico. Eso lo hizo, por períodos, víctima de bullying. "Tenía mis amigos, pero también había otros que estaban celosos, que no les gustaba mi posición. No era muy bueno en los deportes, así que los pibes no me entendían. Tampoco encajaba en lo musical. Escuchaba la música que escuchaban sus papás", dice Benito, quien recuerda que cuando iba al colegio con esas canciones y se las hacía escuchar a sus compañeros, "me la tiraban por la cabeza. Siempre me sentí como un alien, muy diferente al resto. Era más sensible. Me costó, esa parte nunca la supe manejar bien".

UN PAPÁ GROSO

Gustavo Cerati y Cecilia Amenábar se separaron cuando Benito tenía siete años. Él y su hermana Lisa (dos años menor) se quedaron viviendo con su mamá, en Buenos Aires.

"Pero a mí me gustaba mucho pasar tiempo con mi papá, era como la hora mágica de la semana. Con él podía expresar mi arte fluidamente, sentía que los dos conectábamos".

No tiene recuerdos de la separación. "Tengo una relación distinta con cada uno, con uno soy una persona y con el otro, otra", señala. Y es que, según él, con su padre tenía más cosas en común, mientras que con su mamá la relación era conflictiva.

Dice que su familia era más conservadora de lo que él hubiera querido. "Sobre todo del lado de mi mamá, con reglas, más tradicionales. En cambio con la de acá es más relajado: 'Cuidáte, hacé lo que querás, pero cuidáte', me dicen todo el tiempo".

Benito Cerati cumplirá 20 años este 26 de noviembre y dice que desde siempre supo que sería músico. Era algo tan natural como ese teclado que tocaba a los cinco.

—¿Nunca sentiste temor de que te compararan con tu papá?

—No, porque con mi papá yo nunca me comparé, para mí fue como un complemento.

—¿Tenías esa imagen de que tu papá era un genio de la música?

—Cuando sos chico obviamente nadie es tan groso (genial) como tus padres. En este caso yo escuchaba mucho: "Nadie es tan groso como tu papá". Pero creo que tenemos una misma meta, digamos, en cuanto a la música, la disfrutamos lo mismo y creo que... escuchábamos siempre la misma música, tenemos las mismas influencias, pero yo voy por otro lado.

—¿Qué los diferencia?

—Yo experimento muchísimo, no me preocupan tanto las reglas estereotipadas, ahí él se tenía que preocupar de cómo lo escuchaban, porque tenía más fans acumulados. Yo soy más "lo que sale, sale", no estoy presionado.

—¿Es difícil ser un Cerati?

—Para nada. Es un apellido nuevo. Como que mi Cerati es un Cerati nuevo. Sólo son las mismas letras.

—Pero las expectativas que hay sobre ti son mayores, por ser hijo de quien eres.

—No soy mi apellido, soy mi nombre. Pero no me gusta mi nombre. Cuando era chico decía que tenía otro nombre, tenía un complejo, lo tengo todavía. Era como llamarme Adolf. Benito tiene todo un contexto histórico, por Mussolini. Por suerte que existen los pseudónimos. El mío es Beni.

Su debut en un escenario profesional fue en 2011 vestido con un traje de su padre. Fue en la presentación de Pacific!, una banda sueca de la que Gustavo Cerati era fanático.

"Mi papá y Leonora, que era su novia, me pusieron ese disco y yo lo escuchaba y sabía que era bueno, quedé maravillado. Repetíamos todos los temas. Era el disco del año".

En septiembre de 2012 debutó en Chile con su anterior banda: Blanck Tiger. Lo hizo en el Bar Loreto, en Bellavista. Las críticas fueron desfavorables. "No entendía por qué pasaba esto. Ahora me veo atrás y entiendo: no estaba preparado, no estaba listo para viajar a Chile. Una de las críticas decía que todos esperaban que tocara temas de Soda Stereo, pero, ¿por qué? Si quieren escuchar a Soda Stereo lo siento mucho, no lo van a encontrar. Antes era: 'Bueno, lo voy a intentar'. Pero ahora digo: 'No vengas. Para eso hay bandas tributo. Quizás en algún momento, cuando quiera rendirle un homenaje'", asegura.

A mediados de octubre se presentó en el Personal Fest en Buenos Aires, en un programa que tenía como cabeza de cartel a Aerosmith, Jane's Adiction y Muse. Él estaba en la lista de debutantes. El estreno no estuvo mal. La revista Rolling Stone de Argentina lo destacó entre lo mejor del festival.

—¿Y por qué se atrasó tanto la salida de tu disco?

—Porque no estaba listo, necesitaba madurar mi voz, los gallitos, la desafinación, el cuerpo.

DEBUT. En 2012 se presentó por primera vez con su banda Blank Tiger, sucedió en el bar Loreto, en Bellavista.

HIJO DE VECINO

Benito Cerati entró este año a estudiar Antropología en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Dice que no sabe cómo se dio, que simplemente necesitaba crecer, conocer cosas nuevas, salir de ese mundo protegido, de colegio particular en el que había estado.

"Sentía que estaba muy encerrado, viviendo en una burbujita, y quería romper con eso y expandirme. Empezar a caminar, empezar a hacer cosas, dejar de estar tan resguardado y la universidad fue un ¡pum! para arriba, un empuje. En pocos meses me transformó, me hizo otra persona. Creo que es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida", dice.

Está en el ciclo básico que dura un año. Tiene clases todos los días de la semana en la tarde y hasta hoy ha aprobado todas sus materias.

—¿Por qué no estudiar música?

—Siento que lo que más me hace volar en la música son mis propias reglas. Tengo noción de lo que va y lo que no, eso ya es suficiente. Tengo noción del ritmo, de la disonancia, de qué notas son lindas, qué notas son feas.

En la UBA nadie le ha preguntado si es hijo de Gustavo Cerati, no sabe si es por desconocimiento o porque no les importa. Ser un hijo de vecino más, es algo que lo ha marcado fuerte.

"Las personas a las que más cercano me siento hoy, son de ahí. Del antiguo colegio tengo amigos, pero...".

-Ahí no te sientes tan bicho raro.

-¡Sí! Es un cambio muy fuerte en mi vida. Creo que por estar en un colegio privado me perdí muchas cosas, te quita mucha calle. Creo en la educación pública, porque es una experiencia grosa para la vida.

-¿Tienes influencias de tu papá?

-Muchas. A veces me encuentro diciendo lo mismo que ha dicho mi papá. Creo que les pasa a todos los hijos. Hay cosas que no quiero y que a uno le quedan porque sí, y hay cosas en las que agradezco pensar igual.

LOS AÑOS FELICES. Gustavo Cerati en una imagen de archivo, acompañado de su ex esposa Cecilia Amenábar y su pequeño hijo Benito.

En los últimos discos de Gustavo Cerati, Benito participó en las composiciones: aparece como coautor de "Adiós", del disco Ahí vamos y en "Fuerza Natural", "Desastre", "Rapto" y "Sal", del disco Fuerza Natural.

—¿Cómo fue componer juntos?

—Hay mucha sintonía. En el sentido musical absorbí un montón de él. Hay cosas que por ahí, como que a él le gustaba The Police y a mí todavía no me enganchaba tanto, o Queen.

—¿Discutían de música?

—Generalmente me mostraba cosas y quedaba maravillado. Él traía discos de sus viajes y quedaba fascinado.

—¿Ése era el tiempo que pasaban los dos juntos?

—Sí, era una buena relación. Después, las vacaciones. Pero en cuanto a composición, era pura sintonía.

—¿Tu papá era divertido?

—Híper, reíamos todo el tiempo.

Recuerda Benito que el último trabajo que hicieron juntos fue un disco tributo a Michael Jackson. "Hice 12 canciones de él, obviamente con mi voz, y mi papá me ayudó mucho con los falsetes. Él producía todo, mezclaba todo en el disco". Gustavo Cerati se llevó con él el disco tributo a Michael Jackson a la gira en Venezuela, donde el 15 de mayo de 2010 sufrió el accidente cardiovascular. "Él se había llevado el disco de Michael para terminarlo y bueno, no se pudo concretar por lo que paso. Me intriga saber a qué llegó".

—Para "Trip Tour", el disco que acabas de lanzar, ¿te hizo falta él?

—No, no. Él está presente en todo. A veces me encuentro copiando técnicas de él.

Revela que Gustavo Cerati fue uno de los primeros que escucharon Trip Tour. Benito se lo fue a mostrar apenas lo tuvo terminado, en una sesión que incluyó a buena parte de su familia.

—¿Cómo logras esa relación con tu padre si él no responde?

—Es otra forma de comunicarse con él y me parece normal. No me contesta siempre, pero yo hablo. Es algo que uno tiene que aprender a afrontar.

—¿Qué relación tienes tú con la muerte?

—No soy muy creyente, para mí el cuerpo es un organismo que se pudre y se descompone. Agradezco mucho a la gente que manda vírgenes y cartitas a mi padre porque es positivo, es energía positiva. Pero me cuesta creer que un rezo va a salvar a alguien.

—¿Cómo ha sido enfrentar la enfermedad de tu padre?

—Para mí ha sido algo gradual. Primero era: "La semana que viene va a estar mejor". Después: "No, al año". Ahora es: "No se sabe". Fui entrando de a poquito en lo que pasó. Aprendí a desligarme de mi padre. Yo era muy de seguir atrás de papá todo el tiempo. Y cuando se puso así, sentí que me faltaba un sostén y pasé un año en cama con depresión. Pero después lo superé y eso quedó plasmado en el disco.