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El diseño mexicano brilla en el mundo

Floreros, centros de mesa, joyería, mobiliario, ropa y otros utensilios creados por artistas mexicanos han sido visitados por siete millones de personas en las tiendas que tiene el MoMA tanto en Nueva York como en Tokio. El boom se debe al talento de una nueva generación de diseñadoras
Por Claudia Silva. Fotos de Alma Rondríguez Ayala
| domingo, 19 de agosto de 2012 | 00:10

Una valla publicitaria colmada de colores rompe con la monocromía gris imperante en el barrio del Soho, en Manhattan. Sobre un fondo blanco, una pieza elaborada artesanalmente en un taller de la delegación Magdalena Contreras, en la Ciudad de México, y tres palabras, "MoMA Design Mexico", invitan a quienes caminan apresurados por la calle a asomarse a una muestra poco conocida, el diseño contemporáneo de nuestro país.

Desde el mes de abril de este año, la tienda del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York tiene en exposición y venta una muestra de diseños innovadores como: centros de mesa, floreros, vasos, joyería, mobiliario, ropa y utensilios concebidos por diseñadores mexicanos. Hasta la fecha más de siete millones de personas han visitado las tiendas del MoMA tanto en Nueva York como en Tokio para conocer lo más novedoso del diseño mexicano.

Mexicanos hasta el tope

En un taller de apenas 15 metros cuadrados, ubicado entre las sinuosas calles de la colonia San Jerónimo, en la Ciudad de México, se produce una de las piezas que más éxito ha tenido entre los compradores del museo. Nueve mujeres elaboran un florero hecho con papel multicolor diseñado por Yolanda Reséndiz y Jesús Rentería, de Tsimani Estudio, quienes nunca han estado en Nueva York, pero apuran el embarque del segundo envío que les ha pedido la tienda del MoMA.

El florero destaca por los múltiples colores que se asemejan a las serpentinas que revolotean en las fiestas. La técnica de su manufactura fue un invento de los diseñadores. Es de papel enrollado y moldeado a mano, pero soporta líquidos gracias a una resina que se le agrega.

En otoño del 2010, Kathy Thornton-Bias, presidenta de las tiendas del MoMA, quiso saber qué ocurría en México en el terreno del diseño. Buscó el apoyo de la curadora independiente Ana Elena Mallet, quien la llevó a visitar tiendas, talleres y museos en el país y además la invitó a ver la exposición Repensando la tradición. Diseño contemporáneo de México que se exhibía en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, DC. Cuenta Thornton-Bias que, tras conocer el trabajo de los diseñadores, el MoMA decidió que México formaría parte de su programa Destination, el cual surgió en 2005 con la intención de mostrar el diseño que se hace en otros países y ciudades. Hasta ahora, de Latinoamérica, sólo Brasil y la ciudad Buenos Aires habían sido invitados.

"Habíamos hecho pequeños negocios con algunos diseñadores, como Ariel Rojo, pero no teníamos un conocimiento profundo de lo que se hacía en México. Era muy poco lo que se escuchaba pero cuando Ana Elena Mallet nos presentó el trabajo de los diseñadores quedamos muy sorprendidos. Los diseñadores mexicanos hacían un gran trabajo en el país y decidimos hacer una presentación solo para México", explica Kathy Thornton-Bias, de las tiendas MoMA desde Nueva York.

Fue entonces cuando Arturo Sarukhán, embajador de México en Estados Unidos, y Alejandra de la Paz, agregada cultural de esa embajada, enviaron cartas a instituciones mexicanas para que se unieran al proyecto. ProMéxico, organismo federal que promueve la participación de empresas nacionales en el extranjero, se convirtió en socio y patrocinador del evento. Meses después la escuela Centro: diseño, cine y televisión fue contratada para supervisar los aspectos operativos del proyecto y Ana Elena Mallet fue invitada a hacer la curaduría.

Los dos años que le siguieron Thornton-Bias y su equipo de trabajo se entrevistaron con más de 300 diseñadores que participaron en una convocatoria lanzada en escuelas e instituciones culturales. Se eligió a 63 creadores entre los que se encuentran Yolanda Reséndiz, Jesús Rentería, de Tsimani Estudio; Paulina González Ortega y Andrés Ocejo de Pirueta Taller; Martacarmela Sotelo; Mónica Calderón, Héctor Esrawe, Ariel Rojo, Mauricio y Sebastián Lara, Le Porc Shop, Liliana Ovalle, Emiliano Godoy, EOS México, Masiosare Studio, Renata Becerril, Leticia Fierro, Andrés Lhima y Fábrica Social, entre otros.

Algunos de los elegidos, como Paulina González Ortega y Andrés Ocejo, son jóvenes que empiezan su carrera en el mundo del diseño y apenas egresaron de instituciones como la Universidad Autónoma de México, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Iberoamericana; pero otros como Emiliano Godoy, quien ha exhibido obra en las ferias de diseño más importantes del mundo y ganado premios como el International Furniture Design Award en Asahikawa, Japón, ya llevan varios años de carrera. Otro de los consagrados es Héctor Esrawe, quien produce diseño de fabricación artesanal e industrial hasta espacios interiores.  En 2010, Esrawe ganó la Bienal Iberoamericana de Diseño en la categoría de Diseño de Espacios Interiores por Cielito Querido Café.

El museo neoyorquino calcula que aproximadamente 25 millones de personas saben sobre Destination México a través de las campañas publicitarias que se realizaron en Estados Unidos en revistas especializadas de diseño como Paper y Metropolis; periódicos como The New York Times y las redes sociales del museo. "De acuerdo con nuestras ventas nos hemos dado cuenta de que sí ha tenido mucho éxito. En la primera semana tuvimos que hacer varios pedidos extras. La prensa ha sido muy favorable, también", asegura Kathy Thornton Bias, presidenta de las tiendas MoMA.

Abrir los ojos

La muestra del MoMa colocó al diseño mexicano en el radar de bloggers, columnistas y medios internacionales, situación inédita y que podría darles la oportunidad de emprender nuevos negocios. Además, la exposición es significativa porque sirvió para que, a nivel local, se conociera el talento de sus creadores, explica la presidenta de las tiendas del MoMA: "Diría que Destination abrió los ojos de mucha gente en México que quizás no sabía de las maravillas que están haciendo los diseñadores locales".

Al respecto, el diseñador mexicano Jesús Rentería, de Tsimani Estudio, cuyo florero ha sido de los más vendidos en Nueva York, explica: "Nuestra pieza formó parte de la campaña visual del MoMA. Nos cuentan que podía verse en espectaculares de Manhattan, revistas especializadas en arquitectura y diseño, trípticos, mamparas, folletos. Todo esto nos dio una publicidad que esperamos nos ayude a concretar más proyectos". El estudio se encuentra en pláticas para que sus productos se vendan en la exclusiva tienda departamental La Rinascente de Venecia, Italia.

Por su parte, la diseñadora Mónica Calderón, cuya jarra de resina con inspiración prehispánica también es de las piezas favoritas de los compradores en el MoMA, confía en que el gran escaparate que esta exposición ha significado, logrará que la industria nacional del diseño tenga resonancia en el extranjero: "Creo que en México ya existe una industria de diseño. Ha existido por mucho tiempo, lo que hacía falta era atinar la presentación para una exitosa comercialización fuera de nuestras fronteras lo cual, en mi opinión, ya se está dando", dice desde su estudio en Los Ángeles, California.

Sin embargo, Ana Elena Mallet, la curadora de Destination México, tiene una opinión contraria pues asegura que gracias a la exhibición quedó claro que en el país existe el talento, pero también que falta más compromiso por parte de la industria, el Estado y los mismos consumidores mexicanos, quienes deben entender que el diseño de moda, mobiliario, joyería y objetos pueden convertirse en un polo de desarrollo económico, social y cultural para el país: "Algunos empresarios como los de Nouvel Studio ya entendieron que el diseño le da un valor agregado al producto. Ellos, por ejemplo, han empleado a Ezequiel Farca y Emiliano Godoy, pero faltan más empresarios dispuestos a invertirle a esta industria", asegura.

Para que en México se desarrolle la industria del diseño falta crear una cultura que involucre tanto al consumidor como al Estado y al empresario. De lo que se trata es de impulsar un programa como el que se llevó a cabo en Brasil hace años, señala Mallet: "Brasil tiene una sólida industria del diseño porque tiene altos niveles de consumo interno que se dieron después de un proyecto bien planteado que surgió de una alianza entre iniciativa privada y Estado, y que llevó a la industria de la moda y el diseño en Brasil a ser la primera en Latinoamérica y de las más propositivas a nivel internacional".

El mejor ejemplo del triunfo del diseño brasileño a nivel mundial se encuentra en la obra de los hermanos Fernando y Humberto Campana quienes ya exponen obra permanente en el MoMa de Nueva York, el Museo Vitra Design de Alemania y el Centro Georges Pompidou de París, Francia.

Idea local, público global

Tres factores se observan como constante en el trabajo de los diseñadores mexicanos: sentido del humor, riqueza de colores y texturas; y capacidad para extraer del legado cultural piezas contemporáneas. Kathy Thornton-Bias, del MoMA, explica: "Algo que nos inspiró fue la  pasión con la que se recaban piezas en las que existía un toque del México tradicional pero con un tratamiento contemporáneo".

La jarra precolombina hecha con poliéster de Mónica Calderón es un ejemplo: "Hicimos mucha investigación en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México para basarnos en un diseño original y transformarlo para el mercado actual. Mi obra mira al pasado pero lo hago a través de material y colores muy contemporáneos que se han integrado bien al mercado internacional", comenta la diseñadora.

Por otra parte, lo lúdico y la riqueza de colores y texturas puede observarse en objetos como la mesa pirueta de Paulina González Ortega y Andrés Ocejo. Los objetos de Pirueta Taller se inspiran en los trompos, baleros y yoyos creados por los artesanos del pueblo San Antonio la isla, cerca de Tenango del Valle, Toluca. González Ortega, quien apenas egresó de la Universidad Iberoamericana, cuenta que le llamaba la atención la técnica de pintado a mano de los artesanos. Se acercaron a ellos y juntos crearon la mesa que ahora forma parte de la expo-venta del MoMA: "Quería que nuestro diseño tuviera el sello mexicano y no como muchos diseñadores que en el pasado sólo volteaban al extranjero sin mirar lo que ocurría aquí".

Si bien la expo-venta de Nueva York ha sido exitosa en términos de venta, tanto la curadora Ana Elena Mallet como Kathy Thornton-Bias explican que el diseño mexicano aún no marca una tendencia mundial a seguir, como el minimalismo que distingue al japonés y tiene un mercado perfectamente definido, pero al menos se dio un primer paso.

Innovación que sea negocio

A partir de la experiencia en Nueva York, los diseñadores identificaron los problemas que hay en la cadena de distribución nacional y la manera en que éstos pueden resolverse. Ya que la finalidad el diseño contemporáneo es crear objetos útiles, para sus creadores es muy importante que la pieza encuentre un espacio en la vida cotidiana de las personas y para que esto ocurra, antes debe ser comprado. Jesús Rentería, de Tsimani Estudio, explica: "Para nosotros es muy importante vender porque la persona que compra es nuestra mejor carta de recomendación".

Pero en México aún no se valora adecuadamente al diseño hecho nacional. La joyera Martacarmela Sotelo explica que en ocasiones el mismo consumidor regatea el producto que con tanto esfuerzo fue creado: "Para muchos es más fácil comprar lo chino y lo barato. Pareciera que hay que concientizar a la gente sobre el  debido valor de lo que diseñamos".

Tsimani Estudio ha sido uno de los que han perdido la batalla compitiendo en ventas contra productos importados de China. Antes de los floreros y botaneros de papel que hacen, diseñaban libretas y separadores que se vendían muy bien en librerías. "Nos funcionó por un tiempo. Cubrimos casi todas las librerías de la Ciudad de México. La gente se dio cuenta que era negocio y llegó más competencia pero comenzaron a importar cosas chinas y nos vimos obligados a buscar otra opción", explica Rentería.

La experiencia de los entrevistados muestra que otro factor negativo al que se enfrentan es que en ocasiones los pequeños empresarios y las mismas tiendas del museo no se comprometen a comprar los productos del diseñador sino que condicionan la entrada de los productos a que se use el mecanismo de consignación. En el mejor de los casos, si ocurre la  venta, el diseñador recoge su ganancia a los 90 días, en el peor, cuando no hay comprador, las piezas se le devuelven al diseñador, en ocasiones con un evidente maltrato.

Cansada de arriesgar su dinero en la manufactura de productos, y de financiar a las tiendas que sólo venden a consignación, la joyera Martacarmela Sotelo decidió abrir una tienda en Jardines del Pedregal: "Que todo funcionara a partir de un esquema de consignación me parecía desgastante. Tuve la oportunidad de abrir mi tienda y no lo pensé dos veces". El éxito de su tienda le ha permitido exportar sus productos a Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Australia y la isla de Saint Barthes. En el año 2011, durante la entrega de los Premios Emmy, la actriz Michelle Dockery de la serie de televisión Downton Abbey mostró en la alfombra roja unos aretes de la diseñadora.

La brecha parece abierta. Queda pendiente la creación un programa de apoyo gubernamental que se encargue de encontrar para el diseño hecho en México foros de difusión y que la iniciativa privada apueste por el diseño como una fuente generadora de ingresos. Incluso, la curadora Ana Elena Mallet explica que habría que aprovechar que en Europa la crisis está obligando a los mercados a voltear la mirada a otros países: "Deberíamos generar apoyos para los diseñadores, no sólo económicos sino también con eventos de capacitación y educación y hasta asesorías para exportaciones con el objetivo de generar industria, empleo y cultura".

El éxito que representó Destination Mexico y los buenos resultados que han obtenido los diseñadores en sus esfuerzos individuales demuestran que el talento mexicano es atractivo para el mundo pero se necesita perserverar para que esto sea algo más que flor de un día.

 

CLAUDIA SILVA estudió piano en el Conservatorio Nacional y a los 16 editó de forma casera una gaceta "cultural". Ahora, sin pena, nos confiesa que su verdadera pasión es el diseño