En todas las generaciones, ver una película de terror es un placer prohibido que pocos niños pueden resistir. Pero antes eran vistazos a escondidas de filmes para adultos. Ahora, Hollywood ha descubierto que efectivamente hay un nicho en ese gusto por el miedo y está surgiendo un nuevo subgénero: el horror infantil.
A principios de agosto se estrenó ParaNorman, una cinta de animación bastante arriesgada para ir dedicada a los niños. La historia se centra en Norman, un niño que puede ver fantasmas y que debe salvar a su tétrico pueblo de zombies y de la maldición de una vengativa bruja. Los críticos estadounidenses en general la aplaudieron, aunque la mayoría de sus comentarios eran desde un punto de vista adulto.
The Washington Post incluso escribió que era una "colorida y macabra comedia de animación que toma las alegorías sociopolíticas de las películas de zombies de George A. Romero". Pero aunque divertido y original, el filme tiene suficientes escenas terroríficas como para no ser recomendable para niños menores de siete años.
A ella se le suman Hotel Transilvania —una comedia animada más tradicional con personajes como Drácula y Quasimodo, que se estrena a finales de septiembre— y Frankenweenie, el nuevo proyecto de animación de Tim Burton que llega a las salas de cine en octubre, hecho en blanco y negro y que adapta la historia de Frankestein para los niños: un infante llamado Víctor realiza experimentos para resucitar a su perro Sparky, con monstruosas consecuencias.
Pronto este nuevo género de horror infantil seguirá creciendo con la adaptación de The graveyard book, una adaptación de un taquillero libro de Neil Gaiman —autor de Coraline, otra película que cae en el género y que es de los mismos realizadores de ParaNorman que, en una alusión a El libro de la selva, relata la historia de un niño cuya familia fue asesinada y ahora es criado por los fantasmas de un tenebroso cementerio.
Entrenados para ver terror
"No hay ninguna posibilidad de evitarle completamente este tipo de contenido a los niños", dice Ana Vergara, directora de Psicología de la Universidad Diego Portales, Chile, y especialista en infancia y medios de comunicación. "Lo que hemos observado en nuestros estudios es que los niños tienen una notable capacidad para distinguir entre planos de realidad y fantasía. Son televidentes entrenados, conocen el lenguaje", dice.
La psicóloga explica que la clave es que los padres observen y conozcan a sus hijos, ya que hay niños más sensibles que otros. Sin embargo, verse expuestos a este tipo de contenidos —especialmente orientados a los más pequeños— no es del todo negativo. La experta dice que, en general, estas temáticas hoy en día son tratadas con cierta ironía en los personajes, y eso los niños lo perciben. "Es importante que ellos sientan que están teniendo cierto control sobre la situación. Si el fantasma que aparece en la película es divertido, los niños pueden manejar la relación con él", agrega la especilista en psicología infantil.
Ana Vergara asegura que hay una atracción natural de los niños por los contenidos que dan miedo. "Esas temáticas ayudan a procesar temores que pertenecen a la esfera personal, representaciones del mundo adulto o de su propio mundo interno. La atracción pasa también porque esos contenidos permiten que sientan que tienen control: pueden llegar y apagar la tele cuando quieren".
A juicio de Muriel Vera, psicóloga de la Universidad Católica, los contenidos que asustan más a los niños no necesariamente tienen que ver con monstruos o criaturas tradicionalmente de terror. "Pienso que pueden ser aquellos que guarden algún tipo de relación con sus experiencias cotidianas. Es decir, que de alguna manera esos contenidos los pongan a pensar en la posibilidad de que ellos o sus seres queridos sean víctimas potenciales de agresión, un temor que puede ser exacerbado cuando existe previamente la percepción de vulnerabilidad, ya sea personal o familiar", explica.
En todo caso, lo más recomendable es que los padres estén al tanto de lo que ven sus hijos.
La psicóloga Vergara comenta que "es fundamental que como padres o cuidadores principales puedan ofrecerles contención emocional y ayudarles a digerir los contenidos que por inmadurez cognitiva y emocional no pueden realizar por sí mismos. Los padres deben darles espacio para sentir miedo y no ridiculizar sus sentimientos. Hay que empatizar con ellos. Creo que hay que tener cierta prudencia de exponerlos a contenidos oscuros que no están puestos en un contexto sarcástico, que es el que les permite a los niños tomar distancia de lo que ven".
Además de la calificación cinematográfica que acompaña cada estreno para niños, en internet hay dos excelentes sitios en inglés que entregan recomendaciones para padres.
Una de ellas es www.commonsensemedia.org, que ofrece una reseña crítica y que indica desde qué edad pueden ver la película y recomienda temáticas para conversar en familia.
La otra es www.kids-in-mind.com que, además de dar un resumen del filme, evalúa por separado cada escena que puede resultar perturbadora para los niños.