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Cómo perder a un hombre en 10 días

Hace 11 años la actriz Kate Hudson nos mostró en el cine que sí se puede perder a un hombre en 10 días si nos lo proponemos. Pero… ¡alto!… ¿perderlo? ¿por qué? Si se supone que cuando iniciamos una relación queremos conservar a la contraparte y alimentar con plantitas de amor a esas mariposas que revolotean en nuestro estómago. Toma nota sombre lo que NO debes hacer
Cómo perder a un hombre "Algunas mujeres provocan el rompimiento de una relación cuando asumen un rol demandante y suplicante. Ignoran que entrar en el círculo vicioso de dependencia emocional hace que su compañero se aleje y termine huyendo”, explica Víctor Jiménez (FOTO: Leticia Barradas )
Por ELIZABETH PALACIOS Ilustraciones de Leticia Barradas
| domingo, 25 de enero de 2015 | 00:10

En la película que inspiró este artículo, el personaje femenino protagónico buscaba comprobar que hay cosas que a veces las mujeres hacemos al ser víctimas de la ansiedad de una nueva relación. Algunos de esos detalles cotidianos, suelen provocar que el hombre que nos roba el sueño salga corriendo, pero para el lado contrario, con ganas de no volver jamás. Seguro esta historia te resulta familiar pero más que por haber visto aquella comedia romántica, ¿acaso es porque tú misma has logrado perder a un hombre en 10 días sin proponértelo?

Detengámonos y pensemos. Seamos honestas, muchas de nosotras a  veces hacemos cosas que creemos que ellos adorarán y en realidad conseguimos el efecto contrario. Invertimos demasiado tiempo planeando estrategias para que nos vuelvan a llamar tras la primera cita, y en medio de ello, nos olvidamos de nosotras mismas, reprimimos nuestros deseos y ocultamos aspectos de nuestra personalidad —incluso nuestra inteligencia e independencia— con tal de conquistarlos. Lo cierto es que más que pensar en el otro, llegamos a querer entrar en su cabeza y pensar por el otro. Como el amor es algo que nos quita el sueño a todas, sin distinción de edad, condición social o nivel de estudios, nos pusimos las pilas y tras preguntarle a hombres y mujeres en la plenitud de sus treintas y sus cuarentas, encontramos 10 puntos en los que las opiniones de ellos coinciden con las de ellas. Así nació esta lista.

Los hombres entrevistados son de distintas edades, nivel de estudio, e incluso nacionalidad. Es cierto que no todos los hombres son iguales, sin embargo, en medio de toda la diversidad, encontramos que tuvieron respuestas muy similares ante una única pregunta: ¿Qué es lo que realmente te hace huir de una chica? En el otro lado, entrevistamos también a mujeres de diversas edades, condición social y grado de estudios que quisieron sincerarse y decirnos lo que ellas creen que hace correr a los hombres.

Las 10 respuestas más populares de la encuesta fueron analizadas por dos especialistas en psicología, desarrollo humano y género, porque no se trata de que las mujeres vivamos para complacer a los hombres, tampoco viceversa, sino de tratar de construir, en conjunto, relaciones mucho menos tóxicas.

¿Somos capaces? ¡Por supuesto!

DÍA 1

Tenemos hambre de amor

Fulanito y Perenganita se conocieron y se flecharon. Una de las cosas que más les gustaba hacer juntos era reír como si les fuera la vida en ello. Se divertían, eran amigos. Deciden dar el siguiente paso y comenzar una relación. Se acabó la diversión. Comenzaron las reglas, las imposiciones y las exigencias.

“Algunas mujeres provocan el rompimiento de una relación cuando asumen un rol demandante y suplicante. Ignoran que entrar en el círculo vicioso de dependencia emocional hace que su compañero se aleje y termine huyendo”, explica Víctor Jiménez, pero aclara, esto también lo hacen los hombres. Es decir, una persona hostigadora —sea cual fuera su género— hará huir a su pareja, en el mejor de los casos. En el peor, ambos se quedarán enganchados y se generará una codependencia tóxica.

DÍA 2

No nos comunicamos

Tal vez cuando tenía cinco años, los padres de Perenganita no pusieron límites y si ella hacía un berrinche siempre terminaba obteniendo el juguete del aparador con sólo patalear pero ella parece no saber que eso es cosa del pasado.

No poder comunicar lo que nos molesta es algo que a los hombres les confunde mucho y por ello siempre estamos escuchando aquello de que ¡las mujeres somos tan complicadas! Y es que tal vez no trabajamos en tener una comunicación efectiva. No digo que ellos sí lo hagan, pero cuando preguntan ¿qué te pasa? tras haberlo pensado mucho, créeme, de verdad quisieran saberlo. Responder “Nada”, no ayudará a la relación. Se sentirán confundidos y creerán que quieres convertirlos en adivinos.

Víctor considera que muchas veces, en etapas tempranas de una relación, las mujeres no expresan lo que les molesta abiertamente por miedo a ser rechazadas: “El dolor del rechazo es real, como afirma la profesora Naomi Eisenberger, de la Universidad de California en Los Ángeles, quien estudia las manifestaciones del dolor en el cerebro. La profesora Eisenberger ha descubierto que el dolor emocional activa las mismas redes neuronales que el dolor físico. Ambos actúan como un sistema que nos alerta contra una amenaza. Nos alejamos de situaciones emocionalmente dolorosas, de la misma manera en que evitamos tocar una sartén caliente”.

Cuando el silencio se vuelve una constante se puede volver el peor enemigo de la relación pues, aunque no lo crean, callar también comunica. Muchas veces incluso es la mejor arma para castigar a esa persona que, creemos, tiene la obligación de leer nuestra mente. Y no...

"Debemos hablar objetivamente de  las situaciones que nos molestan, sin esperar que el otro adivine. Comunicar de  forma efectiva: Yo veo, yo siento, yo quiero, a mí me gusta...” VÍCTOR JIMÉNEZ, psicoterapeuta 

DÍA 3

Invadimos su espacio

Los amigos de Fulanito al principio le parecían muy divertidos a Perenganita pero en cuanto se convirtieron en pareja, surgieron por arte de magia todos los defectos del clan. Pasó lo mismo con su familia, sus compañeros de trabajo, su departamento, su auto y hasta su mascota. De pronto todo es perfectible y Perenganita cree que por ser su novia tiene derecho a opinar, o peor aún, a imponer cambios en sus actividades, su alimentación, su forma de vestir, sus amigos —y más en sus incómodas y solteras amigas—, en resumen, quiere volverse la diseñadora de su vida. Resultado, Fulanito comienza a mirar fijamente hacia la salida de emergencia. ¡Oh, oh!

¿En qué momento nos mandaron señales de que teníamos permiso de invadir su espacio vital? Créeme, ellos se hacen esa pregunta constantemente. Ricardo y Víctor coinciden que esto está vinculado a un sentimiento de pertenencia socialmente aprendido, pero también obedece a razones biológicas vinculadas a la etapa de cortejo previa al apareamiento de cualquier especie que busque reproducirse. Así que, hagamos un alto en el corto camino y observemos nuestros instintos básicos porque de lo contrario, todo empezará a ir de mal en peor. De verdad.

DÍA 4

La manía de terribilizar

Fulanito comienza a añorar los días en los que podía pasar horas viendo películas con Perenganita, comiendo sin parar palomitas de maíz, pizza y bebiendo cerveza. Y es que de pronto, en un afán por verse más linda, ella ha comenzado a contar las calorías hasta de lo que no se ha comido. Se obsesiona con verse “linda para él” y además, se lo dice, cargándole una responsabilidad que no pidió.

Lo primero que no hay que olvidar es que, si tu novio está contigo es porque le gustas tal como eres ¿o no? Si comer unos tacos o una pizza con él se transforma en tragedia y flagelación, ellos tarde o temprano detectarán ese autosabotaje y preferirán estar con alguien más relajado.

“Algunas personas tienden a terribilizar, como llama Albert Ellis a este modo equivocado de utilizar el pensamiento. Una de ellas consiste en calificar una situación como insoportable cuando en realidad sólo es incómoda, desagradable o dolorosa. Así, el hecho de que tu novio no llegue a tiempo a una cita es algo indeseable, pero no terrible. Si te comes una pizza, tal vez no sea lo más sano, pero no es una tragedia”, explica Víctor quien además considera que esta tragedia que vuelve casi anoréxicas a algunas chicas se basa en querer cumplir expectativas que muchas veces el hombre ni siquiera tiene respecto a su figura.

DÍA 5

Los asfixia nuestra atención

Perenganita brincó de felicidad cuando llegaron las dos palomitas azules a Whatsapp, ahora podría saber exactamente cuando Fulanito leyera sus amorosos mensajes. Y pobre de él si no había una respuesta en cinco segundos a los 80 mensajes de amor que ella le envía durante el día.

Sí, a veces es lindo que alguien reciba un mensaje cariñoso para comenzar su día o antes de dormir pero ¿a toda hora?

Y las redes sociales también son tentadoras ¿no? responder dos segundos después a ese comentario en el que su mejor amiga le ha dicho que le sienta bien esa linda camisa nueva de la foto, sólo envía un mensaje territorial innecesario que esconde una intención controladora. ¿Estás sonriendo? Seguro ya te pasó ¿o no?

Y cuidado, porque muchas veces ese afán controlador lo disfrazamos como  ayuda o incluso, como  reacciones casi maternales. Créeme, si ellos se sienten como regañados por su mamá, no vamos por buen camino. Quizá esté pensando en dar pasos atrás.

DÍA 6

Elaboramos  contrato de propiedad

Perenganita dedica varias horas al día a “explorar” las redes sociales de Fulanito y cuando encuentra algo “sospechoso”, las noches amorosas se convierten en batallas campales en las que pide explicaciones para cosas que sólo son obvias ante sus ojos.

Es cierto, Fulanito también revisa las redes de ella. Ya no les parece divertido esto de ser amigos en Facebook o seguirse en Twitter. Pero ¿deben estar pendientes el uno del otro porque se pertenecen no?

Pues no, y el síndrome de pertenencia que ha vinculado erróneamente los celos al amor, es uno de los primeros pasos de una relación destructiva. Por ello los especialistas recomiendan trabajar en la autosuficiencia emocional y en el desapego amoroso. Te recuerdo que lo primero que tiene que estar bien, eres tú. Si no lo logras será difícil una relación.

 DÍA 7

Nos queremos casar

No son pocas las comedias románticas de la pantalla grande que abordan el tema del miedo al compromiso. Muchas nos hemos reído de aquellas, como Bridget Jones, en que llevan dos días saliendo y ya preguntan “¿Qué somos?” mientras en su mente ya recorren el catálogo de vestidos de novia. Perenganita no es la excepción y Fulanito, que aún no sabe siquiera si se siente cómodo en esa relación, comienza a sudar frío.

Sí, en efecto, hoy en día hay una crisis de compromiso y tal vez, si estamos hartas de los frees, mostremos cierta ansiedad al iniciar una nueva relación pero iniciar la primera cita diciendo cuántos hijos queremos tener, no suele ser una invitación a quedarse ni una semana...

“En las relaciones se interactúa como en un juego de tenis: lanzas la pelota y esperas a que te la devuelvan. Dale al otro la oportunidad de responder, de tomar la iniciativa. Piensa: ¿alguna vez le das tiempo suficiente para contestar? Uno huye de las personas que transmiten ansiedad”, comenta Víctor.

DÍA 8

Dejamos de tener vida propia

Desde que Perenganita sale con Fulanito ha olvidado a sus amigas, a ellas les cancela todo el tiempo. Sus frases ya nunca comienzan con la palabra “Yo”, sino que ha sido sustituida por el más romántico “Nosotros”. Ni hablar de las partidas de dominó o de boliche con los amigos varones, ni pensarlo. Su vida gira en torno a su nueva relación. “Así debe ser”, se piensa, o no se piensa. “Debemos aprender a manejar el temor a la soledad. Cuando surja la sensación de ansiedad por no estar con la pareja, hay que aprender a quedarnos con esa emoción, aun cuando sea desagradable, en vez de correr desesperado a buscarle, llamarle o enviarle un mensaje. Observémonos. Cuando tratamos de convencer, persuadir o manipular para satisfacer nuestras necesidades emocionales, también nos volvemos acosadores. “No hay que confundir esa actitud de carencia emocional con la pasión o el amor”, aconseja Víctor.

"Tú no dependes de mí ni yo de ti, eso no quiere decir que no nos amemos.  La clave está en hacer acuerdos claros, no impuestos ni manipulados  y que deben ser revisados cada vez que haya incomodidad” RICARDO AYLLÓN G., psicoterapeuta

DÍA 9

Fingimos ser dependientes

Fulanito ya no sabe si al responder a una llamada de Perenganita escuchará un “te amo” prematuro, un nuevo plan que incluye visitar a sus nuevos suegros o una crisis nerviosa porque el auto se quedó varado. Lo cierto es que Fulanito no soñó con ser el rescatador de Perenganita, aunque él haya crecido con los mismos cuentos de hadas y la carga de tener que ser “el príncipe azul”. De hecho, es probable que ni siquiera sepa resolver sus problemas.

La realidad es que un gran número de mujeres hoy en día hemos dejado atrás la dependencia que nos ataba a los hombres pero creemos que aún no es tiempo de hacérselos saber. Entonces, jugamos a ser débiles, a engrandecer nuestra necesidad de protección hasta un punto hostigante. Sí, reconocerlo no está mal.

“El hostigador sólo causa rechazo en el acosado. Entre más se acerca el acosador, más se aleja el perseguido. El ser humano no tolera tanta dependencia y le abruma la indefensión ajena. Cuando nos mostramos más necesitados e indefensos, las personas están menos dispuestas a ayudarnos: es más fácil encontrar trabajo cuando se tiene empleo que cuando se está desempleado ¿o no?

“Los transeúntes tienden a dar dinero u ofrecer apoyo con mayor facilidad a un hombre trajeado que a uno que luce como mendigo”,  comenta Víctor,  pero entonces viene la contradicción. Así que, revisa también qué tan hostigadora eres. Puede beneficiar a ambos.

 DÍA 10

Despertamos, somos independientes y… ¡eso también los aleja!

Para el día 10, Perenganita abre los ojos y se da cuenta de que estaba en una pesadilla, y que Fulanito había sido arrastrado a ella. La realidad es que Perenganita nunca ha sido ni acosadora, ni dependiente, ni ha dejado su vida de lado por Fulanito, quien tampoco se siente cómodo con ello. ¿Entonces? ¿Con qué se come esto del amor en los tiempos modernos?

Ricardo nos da la clave y nos recuerda que por generaciones, las relaciones de pareja se olvidaron del principio básico de compartir una vida en común y se centraron en un vínculo de servicios. El hombre proveedor, la mujer cuidadora. El hombre protector, la mujer indefensa. Y aunque no todos los hombres entrevistados lo reconocieron, pues ni siquiera dicen haberlo hecho consciente, sí hubo algunos valientes que trataron de explicar porque, a pesar de ser tan atractivas, las mujeres demasiado independientes también los hacen huir. “Los hombres queremos servir de algo, hasta en el amor. Eso de que la independencia sea completa, nos cuesta mucho trabajo. Somos arropadores. Nos gusta la inteligencia, la auto gestión pero queremos que un poco de dependencia mutua que sostenga la pertenencia”, confesó uno de nuestros encuestados.

Para Ricardo, experto en masculinidades y perspectiva de género, en el amor una cosa es el discurso y otra cosa es la práctica. “En el discurso puedo decir que me gusta una mujer independiente, sexualmente experimentada y libre, que tenga un mejor salario que yo.   Pero sigue habiendo control y buscamos mujeres que sigan satisfaciendo estos recursos para mí. Algunas mujeres han transformado sus roles de género, pero nosotros como hombres no los transformamos, sólo nos vamos acomodando a lo que sucede, pero tratando de ser nosotros el eje principal, sin transformación real y honesta”. Es decir, sin avanzar hacia la autosuficiencia en la pareja, haciendo  cosas que nos generen bienestar propio, pero que también lo generen en nuestra pareja. Buscar la satisfacción dentro de uno para compartirla.

Nuestros expertos

Víctor Jiménez es psicólogo del área clínica por la UNAM, con Maestría en Psicoterapia Gestalt por la Universidad Gestalt de América. Tiene una especialidad en Tanatología y formación en Psicoterapia Cognitivo Conductual. Desde hace ocho años ejerce como terapeuta y pasa una buena parte de su día en consulta privada, hablando con las personas acerca de las cuestiones que más les inquietan en sus vidas, entre ellas, las relaciones de pareja. En 2014 publicó su primer libro titulado “Cómo Simplificar tu Vida”. En Facebook, lo encuentras así: Víctor Jiménez

Ricardo Ayllón G. es coordinador de Metodología en Género y Desarrollo, A.C. (Gendes), organización dedicada a promover el desarrollo humano desde la perspectiva de género, con énfasis en las masculinidades. Ricardo es licenciado en Psicología por la UNAM y Psicoterapeuta Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Aborda temas como sexualidad, género, violencia de género y derechos humanos. Ha coordinado proyectos de intervención social y capacitación en temas de salud sexual, equidad de género y masculinidades no violentas en México. Su correo es: ricardo@gendes.org.mx