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Bienvenido a la fiesta del vecino

Bienvenido a la fiesta del vecino “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” (FOTO: )
ANDRÉS TAPIA
| sábado, 26 de marzo de 2016 | 20:52

Si un día observas a tu vecino escenificar algo que no es propiamente un ritual pero exhibe los modos de uno, y lo realiza puntualmente, año con año, en una fecha no exacta pero siempre cercana, es muy posible que pasado un tiempo comiences a imitarlo.

La vecindad de México y los Estados Unidos ha propiciado muchas cosas a lo largo de la historia: guerras, migración, narcotráfico, tratados de comercio y también admiración y adopción de ciertas tradiciones y costumbres. 

Una de ellas, acaso superficial pero no por ello intrascendental, es la celebración anual del Supertazón, el juego final de la National Football League (NFL), que este año celebró su edición número 50. En tanto se trata de un deporte relativamente joven (el primer enfrentamiento oficial tuvo lugar entre las universidades de Princeton y Rutgers el 6 de noviembre de 1869) que fue creado a partir del futbol asociación y el rugby, las tradiciones que se han instituido a partir de él también se encuentran en la adolescencia. 

Sin embargo, siendo México uno de los seis mercados potenciales de la NFL que en todo el mundo no son muchos (Reino Unido, Alemania, Canadá, China y Japón), el que la celebración del Supertazón se haya convertido en algo parecido al Día de Acción de Gracias no resulta en modo alguno extraño. Y si se considera que detrás del mismo opera una serie de intereses comerciales de amplia envergadura, hacer de un evento deportivo una tradición familiar es incluso lógico.

El gran domingo suele ofrecer estadísticas tales como el número de aficionados que lo observaron en todo el mundo, el costo de un minuto en televisión, o la cantidad de dinero que se generó a partir de la venta de publicidad. Pero si por ahí existiese un curioso empeñado en conocer lo que gana la industria gastronómica, las cifras serían tanto o más sorprendentes. Y no sólo la venta de comida: la parafernalia que existe en torno al deporte y que suele vestir con un mismo jersey a familias enteras, también ofrece cifras de 10 dígitos. 

Pero, ¿importa el dinero cuando se promueve un deporte-espectáculo que integra a las familias, a las amigos y a los conocidos? Un asado, una parrillada, sazonados con adrenalina, competencia y la nostalgia que produce sostener en las manos un balón ovoide (algo que sólo puede recordarse en Estados Unidos, México y Canadá), no son poca cosa aunque lo parezcan.

Una frase que se atribuye al presidente mexicano Porfirio Díaz, reza así: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. En otro contexto, el que la originó, acaso es incontestable. Pero llegado el día del Supertazón… ¿hay alguien que piense en eso?