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Adiós, amor guía para superarlo

Y de pronto todo parece no tener significado, el vacío parece inevitable. Pero no es así. Si eres una mujer fuerte e inteligente que se ama a sí misma, sólo necesitas esta guía para salir de la crisis. Y si no, es momento de convertirte de una vez por todas en una de ellas. ¡Sal de nuevo al mundo!
Composer. Laurie Anderson, detalle de ¨Cuídese mucho¨ Sophie Calle,2007 ADAGP.Cortesía Galerie EmmanuelPerrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY. Márchate ya... Esta imagen forma parte de la exposición ¨Cuídese mucho¨, de la artista Shopie Calle, que actualmente se (FOTO: SOPHIE CALLE )
Por Elizabeth Palacios
| domingo, 1 de febrero de 2015 | 00:10

Esto fue lo que me dijo una amiga que tenía el corazón hecho trizas: “Muy bien, entiendo todo lo que explicas… Ahora dime cómo puedo dejar de llorar”.  Su novio, con quien vivía bajo el mismo techo, con el que había viajado y se divertía a morir, con el que bailaba como si no existiera nadie más alrededor, y sobre todo, con quien quería envejecer, se había ido.

Así, sin más, un día le dijo que el amor se le había terminado. Su corazón ya no palpitaba al mismo ritmo que el de ella.Si alguna vez alguien les ha dicho que siente que algo le quema por dentro, que se le desgarra el alma tras una ruptura amorosa, no exageran. Créanle, ese dolor existe.

Ya en 2012 científicos de la Universidad de Michigan y la Universidad de Columbia estudiaron el efecto físico que produce el rechazo. A través de una resonancia magnética determinaron que las mismas redes cerebrales que se activan cuando se sufre una quemadura, se encienden cuando se experimenta un rechazo amoroso.

En la investigación publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de  Estados Unidos, participaron  21 mujeres y 19 hombres que habían pasado por una ruptura no deseada durante los seis meses previos al estudio, pero que no presentaban enfermedades mentales o patologías crónicas.

Los científicos utilizaron imágenes de resonancias magnéticas para estudiar los cerebros en cuatro situaciones: cuando veían una fotografía de la ex pareja y pensaban en la separación, cuando veían una fotografía de un amigo y pensaban en una experiencia positiva con esa persona; cuando un dispositivo colocado en su brazo producía un calor suave y reconfortante y cuando ese dispositivo se calentaba lo suficiente como para causar dolor, pero no daño físico.

De esta forma se desprendió que las dos situaciones negativas —pensar en la pérdida de una pareja y la quemadura—, ocasionaron una respuesta en las partes solapadas del cerebro, es decir, dolor. Sí. Dolor.

Entonces, ya sabemos que sí duele y aquí es donde entra el gran personaje a escena: la valentía.

Porque hay que ser valiente para levantarse de la cama aunque sientas que nada te importa, que sólo quieres llorar, dormir y temes que jamás volverás a sonreír. Carrie Bradshaw no exageraba en la película Sex and the City al no salir de su habitación de hotel en el paradisiaco paisaje de Los Cabos cuando sus amigas la acompañaron a la que sería su “luna de miel”, una sorpresa que ella había preparado para Mr. Big,  ese hombre que finalmente, después de 10 años de una relación plagada de altibajos, la dejaría plantada en el altar.

Pero a pesar de que el pecho se sienta oprimido por meses, tal vez por años, lo cierto es que de amor ya no se muere. Porque las mujeres fuertes, inteligentes y que se aman a sí mismas, pueden superar el adiós y decidirse a comenzar de nuevo. ¿Suena fácil verdad? pero como dice la sabiduría popular, no es “enchilame esta”.

Por ello es que en Domingo nos dimos a la tarea de escarbar en el tema y consultamos a Mariela Michelena, psicoterapeuta venezolana residente en España y autora del libro Me cuesta tanto olvidarte (La Esfera de los Libros, 2012) quien nos ayudó a desenredar los pasos que deben darse para avanzar en el camino a la reconstrucción después de una ruptura.

Opera singer, Natalie Dessay, detalle de “Cuídese mucho”, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY

Mariela es tajante. Para superar una ruptura hay que enfrentar el dolor, no darle la vuelta.No hay más.

“Para curar las heridas de una ruptura amorosa no hay atajos, o se atraviesa el desierto o no se deja de llorar jamás”, me explica mientras charlamos por videollamada.

También consultamos a Patricia Ramírez Loeffler, psicóloga especialista en trastornos de ansiedad y parejas que dedica un capítulo de su libro ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), al tema del desamor.

En ese libro, Patricia asegura que el dolor no es proporcional a los años de relación, sino  tiene que ver más con otros factores, como el grado de enamoramiento y complicidad con la otra persona, y también con los recursos y experiencias que uno tenga para poder superarlo.

Es importante aclarar que la persona que decidió terminar la relación, sea hombre o mujer, también sufre, pero de forma distinta. Dejar a alguien a quien se quería, con quien se compartieron momentos, sueños y planes, provoca culpa. Así que las dos partes involucradas y no una, deben vivir plenamente la  etapa de duelo antes de aventurarse a iniciar algún otro romance.

“En una ruptura no se trata de buscar culpables, sino de mirar hacia delante para recomponerse como persona. Hay uno que es más responsable, pero sólo porque es el que decide tomar la decisión de terminar. Independientemente del motivo que origina la ruptura, ésta tiene que ser respetada. La persona no quiere estar contigo, ya está. Es suficiente  motivo, ni los años pasados, ni ser maravilloso. Puedes ser la mejor persona del mundo, que ni eso le obliga a seguir con quien no se desea estar. “Acepta y a otra cosa mariposa”, escribió Patricia en un foro virtual donde charló con sus lectores sobre el libro.

LOS PASOS A SEGUIR

No hay una receta mágica para superar a tu ex, sin embargo, Mariela Michelena nos habla de al menos cinco etapas por las que debemos atravesar, aunque duela, para poder reconstruirnos después del dolor del rompimiento.

“En un proceso de duelo, lo importante es atravesar cada paso, no quedarse estancado ni en la negación, ni en la rabia, ni en el resentimiento, porque son maneras de seguir atado al pasado. No hay caminos cortos”, dice Mariela, quien detesta esta cultura de falsa exaltación de la felicidad que hace parecer a quien sufre como un inadaptado, lo que muchas veces impide vivir  procesos necesarios para sanar.

PASO 1: Salir de la negación

Sí, él se fue pero nosotras seguimos esperando que se arrepienta. Seguimos instaladas en el “nosotros”, no hemos puesto a la venta esa entrada al concierto del mes entrante, por si vuelve. No hemos cambiado la cerradura, casi ni hemos querido limpiar para que su aroma no nos abandone. No hay un manual que indique cuánto tiempo dura esta etapa, dependiendo del nivel de seriedad de la relación, del grado de enamoramiento involucrado, y de la forma en la que ésta terminó, la duración es tan variable como lo es la experiencia de cada persona. Lo cierto es que debemos identificar hasta cuándo es sano seguir negando que él se fue.

Algunas veces ocurre cuando él inicia una nueva relación. Algo que puede ayudar mucho a no quedarnos estancadas en la negación es tener nuevas actividades, tratar de ir cerrando ciclos pues, si la esperanza aún está allí y se diera el remoto caso de que él volviera, aún así sería para empezar de cero. Así que vivir atada al pasado no ayudará mucho.

Headhunter, Christiane Cellier, detalle de “Cuídese mucho”, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY

PASO 2:  Sacar el enojo

Cuando nos damos cuenta de que no volverá y dejamos morir la esperanza, entonces es cuando nos damos permiso de odiarle, y se vale, porque nos ayudará a sanar. Romper fotos, cartas, tirar objetos, desahogarnos. Vivir nuestro enojo, hará que pronto podamos salir del bache. No es por supuesto un permiso para infringir la ley y volverse una psicópata acosadora, o para agredirlo. No queremos que nadie termine en la cárcel, se trata de permitirnos experimentar emociones que socialmente están tachadas como negativas. La ira es una de ellas. A veces, ha sido tanto el amor, que ni siquiera logramos enojarnos con aquel que nos rompió el corazón, como una especie de Síndrome de Estocolmo nos la pasamos recordando sólo sus virtudes y eso, lejos de ayudarnos a sanar, mantiene viva la esperanza y abierta la herida. Tampoco es ideal.

PASO 3: Atreverse de nuevo

Pasó el tiempo, ya no esperamos que vuelva, nos dimos permiso de odiarlo y parece que todo vuelve a estar bien. Entonces nos atrevemos a salir con alguien más. Es importante entender que la relación inmediata, cuando aún no se  pasa por una aceptación real de la separación anterior, no será la definitiva. Será, como dice el dicho “el clavo que saque a otro clavo”. A veces servirá, sin embargo... si los clavos sirvieran para sacar a los otros ¿por qué los martillos tienen esa colita partida por en medio para ayudar? Lo cierto es que, cuando el espacio no está libre y uno intenta meter otro clavo, pues simplemente no entra. Y cuidado también con tú ser esclava de alguien que no está listo, porque lo que Mariela nos dice es muy simple: “Los clavos fueron hechos para recibir martillazos. No hay más”. ¿Pero entonces no debemos ver a nadie hasta no haber pasado por todas las etapas? ¿Y si eso es eterno? No, nada es eterno en esta vida. Pero el consejo es que, si queremos tener relaciones casuales intermedias, seamos muy francas con esas personas y les comuniquemos que estamos aún en un proceso de duelo. Así damos la oportunidad de decidir y jugamos con las cartas abiertas. Más vale que digan aquí corrió que aquí quedó... o también murió.

Victoria Abril, detalle de “Cuídese mucho”, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY

PASO 4:  Aceptarlo en verdad

Cuando dejamos de esperar su regreso, escuchamos su nombre y no nos convertimos en Hulk o insoportable magdalena, conocemos nuevas personas y no vivimos comparándolas con nuestro ex, podemos decir que llegamos a la etapa de la aceptación. ¿Significa que ya estamos listos para una nueva relación? Mariela y Patricia coinciden en que no. Aceptarlo no significa que ya lo superamos, pero  ya estamos en un porcentaje del 80 por ciento del camino recorrido. Es momento del siguiente y último paso.

PASO 5: Reconstruirse

Reinventarnos es algo que pocas veces sabemos hacer. Sabemos lamentarnos, tirarnos para que otros nos levanten, flagelarnos, lastimarnos, pero reconstruirnos podría ser quizá la mayor prueba de amor que podemos darle a quien más debiera interesarnos: nosotras mismas. Eso lo dicen nuestras especialistas, pero también lo descubrí en carne viva tras haber visitado en el Museo Rufino Tamayo la instalación “Cuídese mucho”, de la artista conceptual francesa Sophie Calle hace unas semanas. En ella, la artista compartió la carta de ruptura que le envió su antiguo amante al dejarla. Como no sabía qué hacer con su dolor, le pidió ayuda a más de 100 mujeres para que la respondieran por ella. Para que la rompieran, la cantaran, la bailaran, la analizaran, la odiaran, la interpretaran...

Eso le permitió ver su dolor desde la perspectiva de otras mujeres y así, avanzar hacia la reconstrucción atendiendo a la última frase de aquella carta de desamor: “Cuídese mucho”. Para Sophie, esa manera de reconstruirse era el camino a ese autocuidado que realmente necesitaba. Esa reconstrucción puede ser para iniciar una nueva relación de pareja o para continuar sola, pero no desolada.

Ethnomethodologist, Barbara Olszewka, detalle de “Cuídese mucho”, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY

 FLASHBACK

Mariela Michelena me explica que existe otro factor que, más que una etapa del duelo, es casi un indicador. Ella lo llama “la sensación de los 10  minutos” y es como un flashback recurrente que puede aparecer en cualquiera de las etapas aquí mencionadas. Es común que ocurra en fechas especiales, cuando escuchamos “esa canción” o de la nada aparece su foto en medio de un libro o en nuestra computadora y hasta cuando alguien en el Metro está usando su loción. El dolor vuelve a quemar. Es una sensación que te hace pensar  que la ruptura fue apenas  hace 10 minutos.

Lo normal es reaccionar con pánico, evitamos ciertos lugares, algunas canciones. En mi antigua oficina, incluso había una lista de canciones prohibidas tras mi separación, en el corcho de los avisos (tenía colegas solidarios, hay que reconocerlo). Sin embargo, este flashback podría ser un indicador de cómo vamos avanzando en el proceso del duelo.

Al principio tal vez lloremos por semanas, luego por días, luego sólo por horas. Después, apenas si se humedecerán nuestros ojos, hasta que llegue el momento en que volveremos a bailar con esa canción, a cenar en aquel restaurante y a disfrutar aquel aroma. El recuerdo quedará, porque los amores que  valen la pena, llegan —como aquellas canciones entrañables— para quedarse, pero lo más importante será que el dolor se habrá ido. Será entonces cuando se cumpla aquella máxima que reza: “Esto también pasará”.

Existe una frase de Budha que dice: “Existen dos caminos hacia la evolución, uno a través del dolor y otro a través de la consciencia”.

La clave para renacer después del dolor está, sobre todo, en reconocer que aquella historia de amor nos pertenece, pero que ha terminado. Hay que saber poner el punto final y dejar los suspensivos fuera. El objetivo debe ser aceptar, no recuperar, porque no es lo mismo perder a un ser querido, que querer a un ser perdido. Créelo.

Tango singer, Déborah Russ, detalle de “Cuídese mucho”, Sophie Calle, 2007 © ADAGP Cortesía Galerie Emmanuel Perrotin, París; Gallery Paula Cooper, NY

 45% de mujeres mexicanas solteras (25 a 29 años) tiene una relación

12%de mujeres mexicanas permanecen solteras hasta edades adultas según la ENDIREH 2011

* PARA DECIR ADIÓS...

“Cuídese mucho” (Prenez soin de vous) de Sophie Calle (París, 1953) es un proyecto de una de las artistas francesas contemporáneas más relevantes, que realizó para el pabellón francés de la Bienal de Venecia en 2007. Tiene origen en la despedida epistolar que recibió de su entonces pareja, una frase que cierra un correo electrónico con el que finaliza su relación amorosa. A partir del mensaje Sophie creó la obra con 107 mujeres de diversas profesiones: filósofas, periodistas, escritoras, investigadoras, profesoras, cantantes y actrices, además de su madre, una adolescente, una niña de nueve años, una clarividente, dos marionetas y una lora, quienes analizaron e interpretaron el contenido de dicha carta. El coro de interpretaciones dio pie a una radiografía de la ruptura, que disecciona significados posibles en las frases de una despedida, un compendio de retratos fotográficos, escritos y actuaciones en video que examinan las posibilidades de las emociones humanas y que expresan ideas sobre el amor, el dolor, el sexo, el trabajo, la intimidad y la identidad. Con autorización del Museo Tamayo, reproducimos aquí algunas de las imágenes que integran la exposición abierta al público hasta el 15 de febrero