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¡Ahí viene el tsunami!

Luego de impactar en Asia, Europa y algunos países de América, la Ola Coreana, el movimiento de música pop más importante de los últimos años en todo el mundo, ha llegado a nuestro país y promete arrasar con toda su fuerza a quien se les ponga enfrente; Psy y su Gangnam Style fueron sólo la punta de un gigantesco iceberg
LLEGÓ EL K-POP. Las "boy band" y las "girl band" coreanas están conquistando el mundo entero. (FOTO: Especial. )
Por Lucero Santiago. Fotos especiales
| domingo, 22 de diciembre de 2013 | 00:10

Cuando la mayoría de las personas escuchaban alguna de sus dos "pegajosas" canciones y pensaba que se trataba de un éxito aislado o de una exótica y efímera atracción, muy lejos estaban de imaginar que el cantante asiático Psy sería en realidad la punta del iceberg de un movimiento artístico, estético y cultural conocido como Hallyu, surgido en Corea del Sur, que estaba conquistando el mundo entero.

Psy era apenas la cresta de una gigantesca ola coreana (cuyas principales vertientes se encuentran en la música pop, la moda, la TV y el cine), que ha ido creciendo gracias a las nuevas tecnologías (principalmente Internet), que aunque ya cuenta con un ejército considerable de fieles seguidores, está a punto de impactar con toda su fuerza en territorio mexicano.

Gracias a los temas Gangnam Style y Gentleman —que juntos han tenido casi 2 mil 500 millones de reproducciones en el portal de YouTube—, Psy se ha convertido en todo un fenómeno mediático. De hecho la canción Gangnam Style, que por sí sola tiene más de mil 800 millones de reproducciones, aparece ya en el libro Guinness World Records por ser el video más visto en la historia, con un promedio de más de 4 mil vistas por minuto.

DE MODA. El cantante Psy puso a bailar a todo el mundo con sus temas  "Gangnam Style" y "Gentleman".

Para no ir más lejos, como un anticipo de lo que podría estar por llegar a tierras aztecas, la noche del pasado 7 de noviembre más de 16 mil adolescentes se congregaron en la Arena Ciudad de México para disfrutar del concierto del grupo Super Junior, una de las boy bands más populares en Corea, que visitaba por vez primera nuestro país. Fueron 16 mil localidades para ver a la agrupación que las ELF (Ever Lasting Friends, como se hacen llamar sus fans) agotaron en menos de cuatro horas. Y aunque Siwon, Donghae, Eunhyuk, Ryeowook, Kyuhyun, Sungmin, Kangin y Shindong cantan en su idioma, con alguna frase en inglés, el público no dejó de interpretar ni una melodía:

"Because I Naughty, Naughty / Hey! I’m Mr. Simple / Because I Naughty, Naughty / SuJu ganda! / sesangi naemam daero andwen dago hwaman naemyeon andwae / geureol pilyo eobtji (Whoa) / geokjeong do palja da jageun ire neomu yeonyeon haji malja / mome johji anha / eong jeogi johat daga nappat daga geureon geoji mwo heung…!".

Mr. Simple fue uno de los temas que hizo estallar el ambiente en la Arena Ciudad de México. La barrera del idioma no resultó un impedimento para que esos 16 mil jóvenes vivieran "la noche de sus sueños". Incluso, no pocos llevaban carteles con leyendas en coreano, para la mayoría desconocidos: "Super Junior, te amamos".

Es así como la Ciudad de México registra cada vez con más frecuencia estos eventos con grupos coreanos. Como botón de muestra, en los primeros meses de 2014 la boy band CNBlue visitará nuestro país, y miles de chicas ya están emocionadas. Y está sucediendo lo mismo en Río de Janeiro, Buenos Aires, Madrid, Miami, Londres y Roma. Hoteles y aeropuertos por donde pasan estos artistas orientales, comienzan a ser invadidos por sus fans. Es el K-pop (Korean Pop) que comienza a tomar la fuerza de un tsunami.

Así comenzó la ola

A finales de la década de los 90, mientras en gran parte del mundo los jóvenes televidentes veían series como Friends, La niñera y Sabrina: La bruja adolescente, y se compraban los nuevos discos de Britney Spears, Céline Dion, Madonna y Michel Jackson, en Asia producían sus propios contenidos, tratando de alejarse de la cultura anglosajona. Todo este fenómeno inició en China con la transmisión de la telenovela surcoreana Sarangi Mwogillae, (Lo que es el amor), que además de presentar una historia de amor, retrataba la cultura popular y el estilo de vida de la clase media de los habitantes de Seúl, algo que llamó poderosamente la atención de los televidentes. Los chinos llamaban Hallyu a las corrientes de aire frío que llegaban desde la península de Corea, así que la prensa no dudó en llamar así este movimiento.

"El Hallyu es un fenómeno socio-cultural coreano; difusor de la cultura tradicional y contemporánea, que ha impactado de manera significativa en otras sociedades. No sólo promueve sus productos de entretenimiento o la cultura pop, sino que también promueve diversos elementos culturales, ayudando a difundir de manera positiva la imagen de este país", asegura Nayelli Rocha, investigadora mexicana de la universidad Hansei, en Corea del Sur.

La expresión Hallyu, llamada en occidente Korean Wave (Ola coreana), nació con las telenovelas asiáticas, pero con el paso del tiempo éste se amplió a la cultura en general; el cine, las artes marciales como el Taekwondo, la comida, el idioma y, por ende, la música.

El periodista canadiense Tyler Brulé, considerado el gurú de las tendencias de viaje, asegura que el Hallyu ha sido clasificado como una de las tres olas que implantó Corea para llegar a otros contenientes a través de lnternet; la primera de éstas olas fue por medio de empresas como Hyundai, LG y Samsung; la segunda, la ocupa precisamente el Hallyu; mientras que la tercera ola podría ser la industria de la moda y el maquillaje.

IMPACTO. La Ola coreana ha impactado en la música, la TV, el cine, la moda y la gastronomía.

Lo que es un hecho, es que los estudiosos del Korean Wave, relacionan el término con el concepto creado por el catedrático de Harvard, Joseph Nye, el famoso soft power, una forma de influencia y trasmisión de valores que deja a un lado el uso de las armas y la coerción, es la atracción por medio de la cultura, el espectáculo y el deporte. Una colonización sin ejércitos ni embargos económicos.

Corea ha congeniado con esta visión y lo ha aplicado para sus nuevas industrias de entretenimiento. Incluso, el sociólogo francés Fréderéric Martel, en su libro Culture Mainstream, también considera la Ola coreana como una especie de soft power.

Un estudio publicado por la Universidad Nacional de Seúl (Hallyu, influence of Korean popular culture in Asia and beyond), señala que mientras el manga, la animación y los videojuegos que Japón llevó a todo el mundo en la década de los 80, no tienen una identidad nacionalista. En el caso de la música, la televisión y el cine coreano es diferente, pues tienen un sello de orgullo patrio en su interior costumbrista.

Resulta curioso saber cómo Corea del Sur, un país devastado después de la guerra con sus vecinos del norte, en 1953, y de atravesar por una de las más graves crisis económicas en 1997 (el país fue declarado en bancarrota), es hoy la décimo quinta potencia económica mundial, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Y es que lejos de apostar a los mercados internacionales y al manejo de la Bolsa de Valores, su estrategia estuvo dirigida a fortalecer sus industrias tecnológica, de entretenimiento y cultural. Y el experimento funcionó. Hoy en día, Park Geun-hye, la presidenta de Corea del Sur, suele insistir en sus discursos en que es a través de la cultura la mejor manera en que su nación alcanzará una "mayor felicidad".

Érase una vez el K-drama

En 2002, la cadena Televisión Mexiquense, que se transmite por señal abierta a través del canal 34 en el área metropolitana, registró uno de los ratings más altos en su historia. Muchos televidentes sintonizaban el canal estatal para seguir los K-dramas (miniseries y telenovelas coreanas de entre 16 y 25 capítulos de una hora de duración que pasaban ahí), como resultado de un intercambio cultural entre la televisora y la embajada de Corea del Sur en nuestro país.

Todo sobre Eva, un K-drama adaptado de un culebrón argentino, llegó a alcanzar los 6 puntos de rating en México. "Esa historia tuvo la oportunidad de competir con la programación de otras televisoras, fue un cambio radical en nuestra programación", comenta en entrevista José Arévalo, jefe de Programación, Continuidad y Videoteca de Televisión Mexiquense, quien recuerda que durante esa época todos los días recibían cientos de cartas y correos electrónicos elogiando sus programas y solicitándoles la retransmisión de los K-dramas.

Para satisfacer a sus televidentes, Televisión Mexiquense amplió su intercambio con la embajada de Corea del Sur, y fue así que comenzaron a transmitir producciones como Un deseo en las estrellas, Sonata de invierno, El diario de las hermanas y Una joya en el palacio. En ese momento no se sabía, pero el Hallyu había llegado ya a territorio mexicano.

Si bien en un primer momento el propósito de los surcoreanos fue conquistar el mercado chino (y tal vez en un segundo momento el resto de la región asiática), lo cierto es sus K-dramas se transmiten ya en más de 60 países fuera de Asia, siendo Perú, Colombia y Panamá quienes más consumen sus productos televisivos en el continente americano.

Nayelli Rocha menciona que el Hallyu se ha desarrollado por medio de dos fases: "En la primera, impacta principalmente en China y sudeste de Asia, el Hallyu no se popularizó tanto en nuestro país en aquel entonces. Hoy en día, a consecuencia de una segunda fase de difusión y con la ayuda del K-pop, éste ha tomado gran fuerza y representación en México".

La música es parte fundamental de este fenómeno cultural que va en ascenso. Las estadísticas del Informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica revelan que, en 2005, el país asiático como mercado musical ocupaba el puesto 33 del ranking mundial. En 2012 estaba ya en el puesto once. Además, a partir de 2011 su repertorio de música grabada se disparó en 80% gracias a la fuerza alcanzada por el K-pop.

Hoy en día, no es extraño escuchar que fueron las Girls' Generation, una de las agrupaciones de chicas más populares en Corea del Sur, quienes le arrebataron el triunfo a estrellas internacionales como Lady Gaga, Justin Timberlake, Miley Cyrus, Katy Perry, Beyonce, Jennifer López y Justin Bieber en los pasados premios YouTube, ni tampoco es raro entender por qué la revista Billboard, especializada en la medición de éxitos musicales, decidió abrir una categoría dedicada exclusivamente al K-pop. Así las cosas, tampoco es difícil comprender por qué una banda como Super Junior agota los boletos para sus conciertos en menos de cuatro horas.

SOLTERITOS. Si quieren tener éxito en sus carreras en el K-pop, los "idols" no deben casarse ni tener pareja.

Los "idols" del K-pop

Un día, Catherine Cuevas entró a Internet y comenzó a navegar en YouTube. Entre los videos musicales más vistos del sitio encontró que casi todos tenían un rasgo en común: eran de bandas juveniles provenientes de Corea del Sur. Así, le entró la curiosidad por conocerlos y ahora es fan de 2PM, Super Junior, U-kiss, 4minute, SNSD, Shabet, Infinite, Spy y Mblaq. Ella es amante de la cultura oriental desde niña, cuando anhelaba conocer la Gran Muralla China. Hoy lo que más le apasiona es el Hallyu.

"La cultura oriental me intrigaba enormemente, saber el por qué de cada expresión, los saludos, su gastronomía, sus costumbres, el idioma, por ello he intentado aprenderlo; sus telenovelas son muy diferentes de la mayoría de los melodramas mexicanos, son muy respetuosos", cuenta la joven fanática de 27 años.

Según la agencia Korea Creative Content, en 2009 la industria del entretenimiento en el país asiático logró exportar contenidos por más de mil 500 millones de dólares, cifra que se triplicó para 2011. Nada mal para un pequeño país de 50 millones de habitantes que está encajado en medio de dos gigantes de la economía mundial (China y Japón), pero que ha sabido aprovechar como pocos los beneficios globales de Internet y sus estrategias virales. Corea del Sur es uno de los países mejor conectados del mundo: la penetración de Internet es la más alta entre los miembros de la OCDE, y se calcula que tienen activos más de 45 millones de teléfonos inteligentes.

De acuerdo con el Ministerio de Cultura, Deporte y Turismo de Corea del Sur, a través de su publicación The Korean Wave: A new pop culture phenomenon, el éxito del Hallyu, y por consecuencia del K-pop, obedece a que tuvieron "que empezar de cero en casi todo. Se emprendieron esfuerzos para alcanzar a los países desarrollados y la cultura no fue una excepción. Además, se utilizaron las enseñanzas del budismo, confucionismo y las tradiciones chinas. Más recientemente, Corea del Sur comenzó a absorber los estilos de vida y la educación estadounidenses y europeas...". Todo eso influyó en la forma de generar nuevos contenidos.

Detrás de la industria musical de Corea del Sur hay un equipo de conglomerados, sellos discográficos y agencias de representaciones, que han llevado el K-pop a alturas insospechadas. YG Entertainment, por ejemplo, la firma que lleva la carrera de artistas y bandas como Psy, 2NE1 y BigBang, ya cotizan en el mercado de valores local. Otras empresas como JYP Entertainment y SM Entertainment, que han formado agrupaciones como Super Junior y Girls' Generation, tienen un éxito rotundo en los conciertos que organizan en París y Nueva York, en donde agotan localidades en menos de 15 minutos. Estas tres compañías llegaron a facturar en 2012 hasta 340 millones de dólares.

A las estrellas del K-pop se les conoce como idols, y para poder llegar a ser un idol en una de estas agrupaciones, un joven coreano necesita saber cantar, bailar, tener buena presencia y ser seleccionado en un casting en el que llegan a participar hasta 20 mil candidatos. Además, otros requisitos fundamentales es que debe comprometerse a trabajar muy duro en jornadas de hasta 12 horas diarias, y dominar tres idiomas más aparte del suyo: chino, japonés e inglés. La preparación de un idol llega a ser de dos a tres años antes de su lanzamiento.

Como afirman algunas publicaciones españolas, las bandas de K-pop han logrado tomar prestada de Occidente una música ajena, hacerla suya y venderla de regreso con un toque de estudiado producto y sexualidad de baja intensidad (en ellas) o inocencia afeminada (en ellos).

En México, la Ola coreana ha llamado la atención de las jovencitas, aunque también hay muchos chicos que consumen el K-pop. La necesidad de acercarse a la cultura popular coreana ha hecho posible que la embajada de Corea del Sur en México haya escuchado las peticiones de la gente y haya creado un Centro Cultural, el cual es el segundo en Latinoamérica.

Como todo movimiento cultural, el Hallyu tiene sus pros y sus contras. Los especialistas afirman que es una excelente manera de acercar a las personas de todo el mundo al país oriental, y prueba de ello es que el año pasado el turismo en Corea del Sur superó los 10 millones de visitantes, estableciendo un nuevo récord.

Por su parte, Anel Pérez, seguidora de la cultura coreana, menciona que "ser fan del Hallyu es un concepto que se ha deteriorado, porque abarca diferentes aspectos de la cultura coreana y no sólo se centra en la música. En estos últimos años he notado que las nuevas generaciones de fans se enfocan más en la música. El K-pop sólo es una parte, tal vez sea la más grande y es tomada más en cuenta, pero hay que saber que sólo es un aspecto entre tantos otros". Agrega Anel que los jóvenes mexicanos "deben leer e informarse más en torno a la cultura coreana, y así hacerlo más interesante".

Pero una cosa es cierta, aunque todavía no están anunciados (aparte de CNBlue), en los próximos meses comenzarán a visitar nuestro país cada vez más grupos de K-pop. Al fin y al cabo los boletos para sus shows desaparecen en cuestión de horas. Será un oleaje intermitente hasta que, cuando menos nos demos cuenta, ya formarán parte de nuestro día a día y todos nademos en esa gigantesca ola.

 

LUCERO SANTIAGO es "coreanista" desde hace una década; a los 12 años conoció la cultura surcoreana y se enamoró de ella; es aprendiz de periodismo y actualmente realiza su tesis profesional en torno al país oriental; espera viajar un día a aquel país.