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¡Átame! Crónica de una experiencia erótica anunciada

En días de las Cincuenta Sombras de Grey ¿amor, sexo y erotismo son conceptos entrelazados? ¿Qué tanta libertad sexual te permites? Si aún no te atreves a experimentar fuera de la rutina, ¿te gustaría probar un amarre erótico sin violencia? Aquí tienes un acercamiento de primera vez…
¡ÁTAME! En días de las Cincuenta Sombras de Grey ¿amor, sexo y erotismo son conceptos entrelazados? ¿Qué tanta libertad sexual te permites? (FOTO: Fred Kyrel / Modelo: Annabelle L. )
Por Elizabeth Palacios /Fotos Jorge Ríos El universal/ Erick Meza / iSTOCK
| domingo, 8 de febrero de 2015 | 00:10

Estamos a menos de una semana de que la ciudad se pinte de rosa y rojo. Habrá corazones por doquier, chocolates, dulces, tarjetas y globos. Restaurantes y hoteles a reventar. ¿Los hoteles? ¡Pues claro! para muchos una noche de pasión rompiendo la rutina, o al menos unas horas, son el mejor regalo en el día del amor.

Yo, como muchas mujeres mexicanas, crecí con el cerebro taladrado con la letanía de no llamar al sexo por su nombre. Lo correcto era “hacer el amor”. Y así fue, al grado que hoy en día me asumo completamente como una persona Demisexua l… ¿y eso con qué se come? Pues mientras investigaba para escribir este artículo, me enteré de que nosotros los cursis también tenemos una denominación entre las múltiples preferencias sexuales. Así como hay hetero, bi, homo, trans, etc., a los que nos sentimos atraídos sexualmente por personas con las que tenemos un vínculo emocional afectivo y/o romántico nos llaman Demi. Pero yo pensaba que esta condición, mi ser “demi”, me iba a resultar un gran obstáculo para cumplir la misión que tenía por delante y esa idea no dejaba de atormentarme mientras me subía a mi motocicleta y me dirigía al lugar de mi cita.

 Los básicos del BDSM

¿Perturbadoras y perversas? Las prácticas BDSM han estado rodeadas de falsas creencias emuladas por la literatura, el cine, los prejuicios y el miedo, que siempre lleva a las personas a juzgar lo que es diferente o que se aleja de lo convencional. Aquí los básicos para entender este mundo de juegos eróticos que no necesariamente deben estar en conflicto con el amor.

—¡Caray, si no soy capaz ni de bailar a gusto con alguien extraño!

Me decía a mí misma mientras recorría las escasas calles que me separaban del lugar. Al mismo tiempo pensaba en mi propia imagen fetiche recorriendo las calles: una mujer en motocicleta, algo que resulta tan estimulante para algunas personas que hasta he experimentado anécdotas de hombres que me siguen hasta alcanzarme en un semáforo y me invitan un café.

Sí, soy demisexual y me gusta tener sexo con amor, así como me enseñaron que “debía ser”, pero también soy fetichista y me gusta sentirme deseada. ¿Por qué no? Me gusta que me vean y que me admiren. Las ideas se agolpan en mi cabeza. Pero tengo que concentrarme, estoy a una cuadra del sitio donde Takumi me ha citado. Estaciono mi motocicleta y me repito que vengo dispuesta a quitarme los prejuicios y las telarañas de mi mente y simplemente, dejarme llevar.

 

Más allá del sadomasoquismo

El BDSM contempla cuatro conceptos que son Bondage, Disciplina (dominación/sumisión), Sado y Masoquismo. No es una práctica que se centre en provocar dolor, pues abarca un mundo intelectual complejo. Su práctica va más allá de la alcoba, pues también existen manifestaciones artísticas como el performance, la instalación, el videoarte y otras expresiones, que forman parte de esta cultura.

Tras un breve registro en recepción y subir unas cuantas escaleras, finalmente llego a un espacio donde compartiré, junto con una decena de personas, mi primer acercamiento al mundo de la cultura BDSM, que con frecuencia y de forma equivocada se usa únicamente como sinónimo de sadomasoquismo. El término contempla los siguientes cuatro conceptos: Bondage, Disciplina (dominación/sumisión), Sadismo y Masoquismo, pero no es una práctica centrada sólo  en provocar dolor, abarca aspectos intelectuales y estéticos más complejos que alimentan al erotismo.

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El éxito del libro Cincuenta sombras de Grey, y la expectativa ante el próximo estreno de su versión homónima llevada a la pantalla grande, ha despertado la curiosidad de cada vez más personas que quieren explorar este mundo, que antes sólo se conocía burdamente como sadomasoquismo y que era calificado como “perverso”. Sin embargo, Takumi —que tiene más de 12 años practicando— me explica detalladamente que el BDSM incluye otras prácticas sexuales alternativas como son el Bondage, que es el arte de los amarres eróticos y la inmovilización; la Disciplina, que es una práctica fetichista que incluye objetos que ayuden a tener control y dominación sobre una persona sumisa; el Sadismo que se refiera a prácticas sexuales en las que recibir estímulos de dolor es lo excitante; y el masoquismo, que envuelve la excitación en actos para infringir dolor al otro.

Yo sabía perfectamente que aquella mañana de sábado, a plena luz del día, en un salón idéntico al de cualquier práctica de yoga, ballet o gimnasia, no iba a tener un acto sexual, sólo iba a aprender las técnicas de amarres y dominación que me permitirían conocer mucho más sobre estas opciones eróticas y sexuales.

Siempre con respeto y cuidado

Pareciera difícil que en medio de prácticas que se centran en principios de torturay humillación se pudiera hablar de respeto, sin embargo, es la pieza clave para que las fantasías eróticas sean placenteras. Por ello es que en el BDSM se hace énfasis en que todas las acciones deben ser no sólo consensuadas sino también proyectadas y habladas, antes de practicarlas en un contexto controlado que garantice la seguridad. Se recomienda no improvisar. Utilizar las cuerdas adecuadas, de fibras naturales, aprender a hacer los amarres y, si se van a usar otros objetos fetiches, adquirirlos en lugares apropiados, probarlos y tener claro que son para intensificar el placer, no para provocar un accidente fatal. La comunidad BDSM promueve que todas las prácticas sean SSC, es decir, Seguras, Sanas y Consensuadas.

 Todos estábamos vestidos y mientras avanzaba la parte teórica, que es una breve introducción al mundo BDSM, el ambiente se sentía bastante frío. Al principio me rodeaban sólo otras tres parejas y eso me intimidaba. Me sentía sola e insisto, eso no es agradable para alguien que desde siempre ha vinculado el sexo con el afecto. Pero fueron llegando otras personas solas, primero un chico, luego tres chicas y luego un chico más. Creo que lejos de sentirme aliviada me sentí más intimidada, ahora irremediablemente me tocaría practicar con uno de esos desconocidos sin pareja.

Cuando inició la demostración comencé a sentirme mucho más relajada pues mientras Takumi ataba a Shizuko y nos explicaba cómo hacer los amarres, la tocaba con delicadeza y cuidado. La besaba y le preguntaba con mucha frecuencia cómo se sentía. Sí, la estaba amarrando, la estaba sometiendo, pero al mismo tiempo la estaba cuidando y ella le estaba demostrando lo más importante que existe en esta práctica: la confianza.

Hay muchos  tabúes sobre las prácticas del BDSM, pero  la clave para distinguirlas de actos de violencia reales es que aquí todo debe ser seguro y consensuado. La persona dominante somete a la persona sumisa, pero jamás dejará de escucharla ni de prestar atención a sus señales para saber en qué momento deberá detenerse. Nos explicaron que se deben tener códigos de seguridad, una palabra o un gesto que, sin romper con el ambiente de la fantasía, avise al dominante que está sobrepasando los límites.

Contra la violencia

Uno de los puntos más polémicos alrededor de estas prácticas es que el cine y la literatura se han encargado de estereotipar y asociar al rol dominante con el género masculino y al rol sumiso con el género femenino. Por ello es que desde los años 90 surgió el RACSA, acrónimo usado para definir el Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de Sexualidad Alternativa. Así se enfatizala responsabilidad de los participantes, informada y consensuada, para evaluar y asumir los riesgos de estas prácticas.Esto resultó clave para trazar una línea clara entre el BDSM y la violencia de género, puesto que en efecto ha habido grupo marginales dentro de los practicantes de BDSM que sí han llevado esto al extremo de la violencia.

Lamentablemente, nos relata Takumi, con el boom de los libros sobre el enigmático personaje Christian Grey y sus gustos en la cama, hoy mucha gente se atreve a experimentar, pero sin tener un conocimiento previo, y eso sí, puede ser peligroso. Hay que saber cómo hacer los amarres para no tener que lamentar accidentes fatales, eso es definitivo.

Ahí fue que descubrí que la comunicación resulta ser la protagonista en el BDSM y entonces me dije: ¿pues no nos dicen siempre que lo que alimenta a una relación amorosa sana es la buena comunicación? Entonces, vamos por el camino correcto, el BDSM y la demisexualidad no están peleadas.