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Hoy, un programa del montón

Con el giro que le dieron al programa matutino, más parece un raro híbrido entre El Gordo y La Flaca, La oreja y Guerra de chistes
Lupita Reyes. La autora es periodista de espectáculos con más de 20 años de trayectoria. Síguela en su blog en Yahoo! (FOTO: ESPECIALES )
LUPITA REYES
| sábado, 26 de marzo de 2016 | 21:01

Pues nada, que después de tres semanas de ver “el nuevo Hoy”, no me cabe la menor duda de que su modelo a seguir fue el programa El Gordo y La Flaca. La escenografía es igualita (también a la de Despierta América) y por si fuera poco, hasta copiaron algunas secciones. Aunque eso sí, les hace falta la complicidad que Raúl de Molina y Lili Estefan tienen en su programa de televisión.

Ahora, si en Hoy ya iban a hacer un fusil del programa más exitoso de Univisión, mínimo hubieran aprovechado a Danilo Carrera (quien está grabando en la Ciudad de México la telenovela Pasión y poder) para que les hiciera la sección de redes sociales de los famosos, con el mismo ángel que lo hacía en El Gordo y La Flaca, cuando Rauli lo presentaba como “cosita linda”. Bien dicen que uno valora lo que tiene cuando lo ve perdido, y es cierto. La productora Carla Estrada le daba a Hoy ese toque femenino que el nuevo Hoyperdió con las aburridas cápsulas de los especialistas, entre otros detalles.

Hoy se convirtió en una extraña mezcla entre La Oreja y Guerra de chistes(con todo y albures), aderezado con jueguitos de secundaria que sólo sirven para mostrarnos la escalofriante pobreza de lenguaje, nula preparación y terrible cultura general de los conductores e invitados. Y para muestra dos botones: tienen un juego en donde gana la pareja que más imágenes proyectadas en una pantalla adivine. Uno tiene los ojos tapados y está de espaldas a la pantalla, mientras su compañero le describe un objeto o persona. Pues bien, Galilea le tenía que describir a Raúl Araiza una Llave Stillson, pero como no sabía el nombre de la herramienta, le dicía: “Es una llave que tiene nombre de droga”. Luego, decepcionada porque se les acabó el tiempo y Araiza no adivinó, Galilea le reclamó: “¡Era perico!”. Y raro que Araiza no haya adivinado, pues él ya ha hecho públicas sus rehabilitaciones por droga.

En nuestro segundo botón, estaban los conductores hablando del amparo que obtuvieron cuatro mexicanos para consumir marihuana y Andrea Legarreta remató la nota recomendando: “No se olviden, sólo cuatro personas pueden consumir marihuana; mejor háganlo bien escondiditos en casa, quiero pensar”.

En fin. Pasando a otros detalles sería bueno que a Lalo Salazar lo reubicaran en otro espacio, pues donde presenta sus noticias parece que en cualquier momento Adal Ramones saldrá para acompañarlo en el Flash informativo. Lisardo está de más, no ata, ni desata, pero tampoco tiene con qué hacer ambas cosas. En cuanto a la información, hace falta que aprieten tuercas, les urgen reporteros con olfato periodístico; y tan les urge, que veo a un ex publirrelacionista (al que corrieron de su anterior trabajo por fraude) con tremendas ganas de fama y haciendo entrevistas intrascendentes. Así no se puede.

Lo que sí me gusta del nuevo Hoy es la frescura y rapidez mental de Natalia Téllez, quien desde que estuvo en las tres últimas semanas con Carla Estrada le dio otro aire al programa. En otras palabras, Hoy se convirtió en un programa más de espectáculos.

Cachetada sin guante blanco

Ocurre que Maribel Guardia está molesta porque en la serie de televisión en torno a la vida del cantautor Joan Sebastian —de quien fue pareja— hay una escena en donde el personaje que la interpreta cachetea a la actriz Arleth Terán —quien tuvo un romance con el llamado Rey del jaripeo, mientras vivía con Maribel—. La también conductora de televisión ya dijo que no está nada contenta de que incluya esa escena en la serie, porque ella jamás golpeó a Arleth, pues a quien le reclamó la infidelidad fue al propio Joan Sebastian: “Quien supuestamente me quería y me engañó era Joan, no Arleth, ¿por qué le iba a reclamar a ella”, comentó sabiamente. Ese es el problema de las biografías, no a todos les gusta verse reflejados, y menos que los guionistas le metan de su cosecha o que no hablen con la verdad. En fin, ya veremos cómo les queda.